Un parque de viviendas en la Región de Murcia con la eficiencia energética en números rojos

Casi el 95% de casas y edificios residenciales se sitúa entre las letras D y G debido a su antigüedad mientras que la UE ‘aprieta’ para que todas cumplan con las futuras exigencias normativas

Edificios de nueva construcción en la zona norte de Murcia, que sí cuentan con una calificación A o B (las más altas) debido a las exigencias constructivas actuales.

Edificios de nueva construcción en la zona norte de Murcia, que sí cuentan con una calificación A o B (las más altas) debido a las exigencias constructivas actuales. / L. O.

Desde pequeños cambios como renovar la iluminación a LED o aprovechar la luz natural y el sol que tenemos en nuestra tierra hasta otros de más envergadura como renovar ventanas, mejorar el aislamiento de las fachadas o actualizar los electrodomésticos antiguos por unos más nuevos y sostenibles… Todo suma a la hora de mejorar la eficiencia energética de una vivienda y obtener una calificación óptima , pero en la Región de Murcia todavía queda mucho camino por recorrer para lograrlo.

Antes de verano La Opinión publicaba que más de 117.000 viviendas en nuestra comunidad debían adaptarse a las futuras exigencias de la Unión Europea, que establece que todos los inmuebles tendrán que tener, como mínimo y de forma obligada, una calificación E para 2030 y D para 2033. Ahora, los datos de un reciente informe vuelven a evidenciar el déficit existente en la Región con una demoledora idea: casi el 95% de las viviendas murcianas son energéticamente ineficientes.

En concreto, el 94,9% del total de ellas se sitúa en las calificaciones D, E, F o G, consideradas las menos eficientes, según el informe Estado de la eficiencia energética en España 2026, elaborado por Accumin Intelligence a partir de los certificados energéticos registrados por las comunidades autónomas y comunicados al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Las estadísticas colocarían así al parque residencial regional ligeramente por encima de la ya elevada media española, donde Accumin estima que el 94,2% es energéticamente ineficiente, una vez incorporadas mediante su modelo estadístico las viviendas que todavía no cuentan con certificado energético. Entre los inmuebles que sí están certificados, el porcentaje situado entre las letras D y G alcanza el 92,5%.

El estudio de Accumin sitúa aproximadamente en un 70,2% de las viviendas murcianas en la letra E, frente al 67,3% de media nacional. Es decir, siete de cada diez viviendas de la Región se concentran en una sola categoría de baja eficiencia.

Siete de cada diez tienen una E, mientras apenas el 5% alcanza las calificaciones A, B o C

Por categorías, la estimación para Murcia deja aproximadamente un 0,5% de viviendas con etiqueta A, un 2% con B y un 2,6% con C. En el lado de menor eficiencia, un 5,6% se encuadra en la letra D, un 70,2% en la E, un 7,9% en la F y un 11,1% en la G. En consecuencia, apenas algo más del 5% del parque murciano alcanza alguna de las tres calificaciones que el informe considera de mayor eficiencia.

Las provincias con una mayor proporción de parque residencial eficiente, con más de un 8% de las viviendas entre la letra A y C, son Guadalajara (11,7%), Navarra (10,5%), Toledo (9,7%), Soria (9,4%), Madrid (8,9%), Segovia (8,8%), Cuenca y Ciudad Real (que comparten un 8,3%). Por contra, aquellos parque que cuentan con una mayor proporción de certificados entre la D y la G (más de un 96%) o, lo que es lo mismo, tienen la peor eficiencia energética son los de La Palmas, Castellón, Tenerife, Tarragona, Ceuta y Cantabria.

Dado el reducido peso de la obra nueva, el informe señala que mejorar la eficiencia energética del parque inmobiliario y cumplir con los objetivos de descarbonización no pasa por esperar a que los nuevos edificios sustituyan progresivamente a los existentes, sino por rehabilitar y mejorar el parque actual para alcanzar los objetivos climáticos. El estudio recuerda así que las viviendas «son un activo a largo plazo, con una vida útil estimada de entre 50 y 100 años».

Acelerar el ritmo… hasta por diez

El estudio advierte de que España se enfrenta a un «desafío de escala considerabl» debido a los objetivos de descarbonización, que figura disminuir en 2030 el consumo de energía final en el sector residencial en 26.394 GWh. Esto implicaría rehabilitar «la envolvente de 1,2 millones de viviendas y sustituir más de 3,5 millones de sistemas de calefacción y agua caliente sanitaria antes de 2030».

Mantener el volumen de reformas energéticas acometidas en el periodo 2020-2025, en 2030 el parque residencial continuaría siendo mayoritariamente ineficiente en términos de consumo. «Estimamos que sería necesario multiplicar por cinco este volumen en los próximos cinco años para aproximarse a un escenario de eficiencia intermedio, y por diez para un escenario mayoritariamente eficiente».

El Gobierno regional ha promovido este año en San Javier la mayor inversión en rehabilitación energética para más de 900 viviendas.

El Gobierno regional ha promovido este año en San Javier la mayor inversión en rehabilitación energética para más de 900 viviendas. / CARM

Inyecciones millonarias para contribuir a la causa

Desde el Gobierno regional afirman que están impulsando la rehabilitación y mejora del parque residencial como una de sus «líneas de actuación» para mejorar la calidad y el confort de las viviendas, reducir el consumo energético de las familias, avanzar en la regeneración de los barrios y contribuir a generar actividad económica y empleo en el sector de la construcción y la rehabilitación.

La Consejería de Infraestructuras y Desarrollo Territorial lleva concedidos más de 48,7 millones de euros para mejorar el parque residencial de 20 municipios con la concesión de ayudas por valor de 43,8 millones para la rehabilitación a nivel de edificio y de viviendas unifamiliares, que han beneficiado a 2.284 familias (61 edificios residenciales, con 2.214 viviendas, y 70 viviendas unifamiliares).

Estas actuaciones permiten, resaltan desde el departamento que dirige Jorge García Montoro, intervenir sobre elementos y sistemas de los inmuebles que inciden directamente en su comportamiento energético, como fachadas, cubiertas, cerramientos y sistemas de climatización, entre otros. A esta línea se suman las ayudas dirigidas específicamente a mejorar la eficiencia energética de las viviendas, que han alcanzado 2,5 millones.

También se han concedido 2,43 millones para actuaciones destinadas a la elaboración del Libro del Edificio Existente y la redacción de proyectos técnicos de rehabilitación, que «permiten conocer las necesidades de los inmuebles y planificar las intervenciones necesarias para mejorar su eficiencia energética y avanzar hacia edificios más sostenibles», apuntan.

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