Pros y contras del adelanto electoral para PSOE y PP: de la movilización al trasvase de voto

  • Expertos creen que es el momento «menos malo» para el PSOE tras una legislatura agotada y con sus socios a la baja

  • Ven al PP «con todo a favor» y con la necesidad también de parar la «sangría» de votos hacia Vox tras la crisis de Ceuta

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Ventajas y descentajas del adelanto electoral para PSOE y PP
Ventajas y descentajas del adelanto electoral para PSOE y PP Juan Carlos Rojas/Getty
María José Artuch  RTVE

«Es el momento menos malo para el PSOE y un momento bueno para el PP». Así resume la politóloga Ana Salazar, presidenta de la Asociación de Comunicación Política (ACOP), el adelanto al 29 de noviembre de las elecciones generales decidido por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Expertos en ciencia política ofrecen su punto de vista a RTVE sobre las ventajas y desventajas para PSOE y PP, que serán a priori los que encabecen un Gobierno del bloque de la izquierda o de la derecha.

Todos ellos coinciden en que la movilización en las calles de toda España por el problema de la vivienda ha sido el detonante de la decisión del presidente. Ana Salazar cree que el PSOE ha encontrado «el motivo y el relato» que necesitaba y no tenía para poner fecha a las elecciones: el desahucio de Maricarmen y el malestar social, como motivo, y el relato de que el Gobierno hace propuestas, pero no le dejan aprobarlas. En un momento de «cansancio» de los votantes con el Gobierno y el PSOE, entre otros motivos por los casos de corrupción, la experta asegura que el objetivo del PSOE «no es ganar las elecciones, sino que el electorado se active«.

Con encuestas desfavorables «y la valoración del presidente sin signos de recuperación desde hace meses», es difícil que el PSOE «vaya a encontrar un momento mejor», interpreta Luis Ramiro, catedrático de Ciencia Política y de la Administración y director del departamento de Ciencia Política de la UNED. La falta de popularidad de Pedro Sánchez «puede ser problemática» para su partido, «pero no hay tiempo para otro candidato» y el debate sobre la vivienda, sobre la distribución de la riqueza en el país, desvía de momento la atención de otros asuntos como la crisis de Ceuta o la corrupción.

También sobre la economía del país, asunto que para Ramiro pesa en la decisión de adelantar las elecciones. «El panorama político internacional es volátil, es muy difícil anticipar nada, pero la inflación está subiendo y puede haber problemas económicos en unos meses«, asegura. Comparte esta idea la politóloga y consultora María Francés. «La economía va a ir a peor», interpreta, y decisiones como los decretos de vivienda, aprobados por el Gobierno, rechazados por el Congreso y a las puertas de volver a ser presentados, hacen que «si los inversores miraban a España, se han dado la vuelta».

 

En su opinión, también el momento judicial es oportuno para el PSOE. Llega a las elecciones con varias causas rodeando al partido y al Gobierno, «se hablará de ello en campaña, son causas que no se olvidan, pero la convocatoria electoral paraliza los procesos«. «Creo que también han calculado esto», apunta.

Como principal desventaja para el PSOE en este momento, la falta de tirón de los partidos a su izquierda, a los que necesitará para sumar mayorías. El nuevo Frente Amplio no está articulado y es heredero de una opción política «que no para de caer», subraya Ana Salazar. «Ya no buscan la ilusión, sino la contención, y no parece que la movilización en las calles los sostenga«, agrega.

Un PP con «todo a favor», salvo la «sangría» de votos a Vox

En cuanto al PP, el momento es idóneo para la candidatura de Alberto Núñez Feijóo, coinciden los expertos. «No le veo ninguna desventaja, tiene ahora todo a favor«, asegura Ana Salazar, algo que comparte Luis Ramiro. Mantiene un electorado «muy movilizado» hace tiempo y, especialmente, desde la entrada masiva de Ceuta. Pero movilizado también hacia Vox, que le están robando votos al PP «todos los días» tras la crisis ceutí, con una transferencia «del 13% en un mes», apunta Salazar. «Así que cuanto antes corte el PP esa sangría, mejor», concluye.

Tampoco cree que le penalice el debate sobre la vivienda porque el votante más de centro teme algunas medidas propuestas por el Gobierno. Si las elecciones se plantean como un referéndum sobre las mismas, el PP puede recoger este voto, al que le asusta, por ejemplo, una prórroga indefinida de los alquileres. Y ensancha además el terreno de juego más allá de la inmigración, donde Vox le gana votantes, añade María Francés.

 

Ramiro también considera que este es un buen momento electoral para los de Feijóo, aunque las encuestas sólo ven una mayoría de Gobierno que pasa por sumar con Vox. «Están cerca del 50% del voto. El bloque de la derecha va más fuerte que en 2023«, apunta. El único riesgo es cuánto se movilice el votante de izquierdas, apunta, no tanto a favor de Pedro Sánchez como en contra del PP y de Vox.

«Ya no funciona el voto del miedo, pero sí el voto contra el partido que no te gusta«, agrega, y subraya que las elecciones llegan en un momento de «altísima polarización afectiva, más que ideológica».

Una ventaja amplia para el bloque de la derecha

¿En cuántos escaños para la izquierda se puede traducir la actual movilización de la calle? En pocos, a juicio de Ignacio Urquizu, profesor de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid y director de Metroscopia, en declaraciones a Las Mañanas de RNE. La diferencia entre los dos bloques «es de casi 15 puntos» y es un hueco, a su juicio, muy amplio. «La probabilidad de que la izquierda tenga mayoría no llega al 6%, dice Kiko Llaneras en El País. A nosotros nos salen cosas parecidas», agrega.

Experto en encuestas, Urquizu apunta que la izquierda estaba la semana pasada «en la parte baja de la serie histórica» en intención de voto y Vox era el principal beneficiario, «que es lo que sucede cuando la población de España se enfada porque ha pasado algo, los incendios, lo de Ceuta o ahora estas movilizaciones». De aquí al 29 de noviembre «no puede haber cambios bruscos, pero sí «revertir dos o tres puntos».

La «polarización afectiva» y el voto contra el otro

Los expertos coinciden en el «altísimo» grado de polarización en que el país llega a las elecciones. Ramiro precisa que se trata de «polarización afectiva», no ideológica, que es la que puede mover los votos. En la izquierda, no tanto a favor del PSOE o de otras fuerzas como en contra del PP y Vox. Y en este lado político, «el voto identitario contra el sanchismo». El rechazo, continúa Ramiro, se extiende ahora también a los votantes del otro y no sólo al partido, un fenómeno que se está produciendo en el resto de Europa y en América Latina. «No te gusta nada el votante del otro partido, afectivamente te incomoda», añade.

El catedrático explica por último que este adelanto electoral acelera la decisión del voto, algo que en un panorama de elecciones previstas a más largo plazo no ocurre. «En otras situaciones tendríamos que esperar a la campaña electoral, pero en esta ocasión todos los españoles empiezan ya a reflexionar y van cristalizando una inclinación. En las próximas semanas tendremos señales de si las elecciones apuntan a sorpresa o no», concluye.