Los ‘vuelcos’ entre bandas siguen a la orden del día: «Son cada vez más sofisticados»

La Policía Nacional ha desmantelado en los últimos cuatro años en la Región decenas de organizaciones dedicadas al robo de drogas a otros grupos de traficantes

LA VERDAD
Unos agentes analizan una plantación de marihuana que se ocultaba en una casa de Murcia.

El cochazo se cruzó sorpresivamente en mitad de la carretera cortándoles el paso. Los dos traficantes habían fijado una cita en Murcia para poner fin a una deuda que les complicaba la vida, pero pronto se vieron acorralados. Varios encapuchados se apearon del vehículo de alta gama pertrechados con armas, entre ellas una escopeta. Les obligaron a salir del coche pero los dos camellos decidieron poner tierra de por medio y se inició una persecución a toda velocidad por las calles de la capital que acabó de súbito cuando se cruzaron con una patrulla de la Policía a la que, en un ejercicio de desesperación, decidieron pedir ayuda.

La investigación de este supuesto intento de secuestro acabó, meses después, con el golpe a una de las organizaciones de ‘vuelcos’ más prolífica de los últimos años en la Región. La ‘Operación Mango Murcia’ dejó hasta 17 detenidos y siete registros en Murcia, Molina de Segura, Torres de Cotillas y Alguazas. «La banda llevaba integrada y activa varios años con base en la Región y teniendo una capacidad operativa que excedía los límites de la Comunidad, siendo relacionada con hechos acaecidos en ciudades como Albacete y Madrid», explica a LA VERDAD el jefe del grupo de Crimen Organizado de la brigada de Policía Judicial de la Policía Nacional de Murcia, que prefiere no identificarse por motivos de seguridad.

Dos integrantes del grupo especializado contra los 'vuelcos' de la Policía Nacional se preparan para una intervención.
Dos integrantes del grupo especializado contra los ‘vuelcos’ de la Policía Nacional se preparan para una intervención. (Nacho García)

Dentro de esta unidad especializada se creó en 2022 un grupo ‘antivuelcos’ para plantar cara al auge de esta modalidad delictiva -consistente en el robo de droga entre organizaciones- que ha ido ganando peso en la Región y que, en los últimos años, deja a sus espaldas un largo reguero de sangre y venganza. En estos cuatro años, explica el jefe del grupo, han sido decenas los grupos desarticulados como en esta operación, que obligó a «monitorizar las 24 horas del día» a los supuestos cabecillas de la banda.

Cada vez son más habituales los asaltos a plantaciones de maría que se encuentran en las fases finales de su cultivo o durante el secado

La principal traba con la que tropiezan es el silencio de víctimas y testigos: «Hay una alta cifra negra»

Estos robos entre organizaciones de traficantes han ido repuntando en la Región en los últimos años de la mano del llamativo incremento que también se ha producido en el cultivo de marihuana. «Donde hay tráfico de drogas hay vuelcos de droga», remarca el especialista. La mayoría de las bandas que se aventuran en este tipo de delincuencia tienen ya sus propias plantaciones de marihuana y buscan, de esta manera, obtener más material a coste cero. Tras los robos aparecen viejos conocidos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado con un largo historial delictivo.

«Existen zonas que presentan una mayor presión, como territorios de costa y zonas cercanas como Murcia, detectándose un aumento en las sustracciones de sustancias estupefacientes entre organizaciones rivales en general», subraya el inspector jefe. La Policía Nacional precisa que cada vez son más habituales los asaltos a plantaciones de maría que se encuentran en las fases finales de su cultivo o durante el periodo de secado.

Armas intervenidas en un 'vuelco' esclarecido recientemente en Molina.
Armas intervenidas en un ‘vuelco’ esclarecido recientemente en Molina. (CNP)

Normalmente estos asaltos acarrean una amplia retahíla de delitos, más allá del propio robo y la venta de drogas. Las bandas suelen llevar armas ilegales, causan lesiones e, incluso, en ocasiones se cobran alguna vida. Para aminorar el innegable riesgo que entraña entrar a arrebatarle un alijo a unos traficantes dispuestos a defenderse a fuego, además, las bandas emplean en ocasiones una curiosa estrategia: hacerse pasar por policías.

En los últimos años los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad ya han destapado varios casos de bandas que se hacían con falsos chalecos reflectantes -de los que usan los policías o guardias civiles-, placas o luminosos para engañar a sus rivales en estos golpes. «Utilizan material policial falso haciendo creer a las víctimas que se trata de una actuación policial», explica. Esta práctica, cada vez más habitual, provoca que los policías tropiecen en ocasiones durante sus actuaciones con una «inusitada violencia» por parte de las bandas, que no saben si se encuentran ante agentes reales o ante un grupo rival que trata de robarles sus alijos.

Varios casos en investigación

Más allá de esa violencia, la Policía destaca que estos grupos «son más sofisticados, tanto en la ejecución como en la elaboración de los hechos criminales, implementando tecnología tanto en la seguridad como en las acciones», remarca el jefe de esta unidad especializada. Los investigadores sí se han percatado, de un tiempo a esta parte, de una mayor presencia de armas de fuego en sus asaltos, aunque destacan que la Región sigue siendo un territorio seguro. «La Policía Nacional responde a los nuevos retos delincuenciales», enfatiza. «La réplica policial implica siempre calidad y ahí están los resultados para avalarlo». A día de hoy, los agentes que conforman este equipo se afanan en llegar al fondo de varios ‘vuelcos’ y de otros tantos ajustes de cuentas derivados de estos violentos asaltos entre organizaciones.

Este fenómeno, incide el responsable del grupo, actúa, no obstante, como una especie de iceberg y la delincuencia que acaba saliendo a flote supone tan solo una pequeña parte de una batalla entre bandas de narcos que raramente sale a la luz. «Esta modalidad delictiva presenta una alta cifra negra, siendo avisada Policía Nacional y el resto de cuerpos de seguridad habitualmente, bien por testigos de los hechos o en ocasiones por los propios centros sanitarios», explica. «Somos conscientes que existen vuelcos de droga de los cuales no tenemos conocimiento». Ninguna víctima, por la cuenta que le trae, está interesada en denunciar que le han quitado un alijo de droga así que esta delincuencia nace abocada a permanecer invisible.

Un detenido en una operación de la Policía en la Región contra los robos de drogas entre bandas.
Un detenido en una operación de la Policía en la Región contra los robos de drogas entre bandas. (CNP)

La excepción se produce en aquellos casos en los que un imprevisto o su elevada violencia hace saltar por los aires ese pacto de silencio. Fue el caso del recibimiento a plomazos que encontró un marroquí en 2010 en una finca de la diputación cartagenera de La Aljorra; la muerte a tiros de un pequeño camello, ‘El Perete’, en la pedanía muleña de Yéchar, en la madrugada del 15 de abril de 2019; el tiroteo en la localidad alicantina de Monforte del Cid que se cobró tres heridos de bala entre el grupo de magrebíes, asentados en Murcia, que trataba de arrebatarle un alijo de drogas a un peligroso clan familiar; el asesinato de una joven lorquina en Torrevieja mientras discutía con uno de sus hombres el reparto del botín obtenido en uno de estos golpes; el disparo a media altura, durante un frustrado ‘vuelco’ en Mula, que dejó a un nigeriano gravemente herido; los cruces de balas con los que se saldaron las irrupciones de bandas en fincas rurales de la diputación cartagenera de La Palma, Cehegín, Alguazas, la pedanía murciana de Sangonera la Seca, Cieza… en las que se cultivaba presuntamente la planta del cáñamo.