
Los incendios forestales del Viernes Negro del 13 de enero de 1939, en Victoria, Australia, son considerados como uno de los peores desastres naturales (incendios forestales) en el mundo, y sin duda el peor en la historia de Australia en cuanto a zonas afectadas. Casi 20,000 km ² (4,942,000 acres, 2,000,000 hectáreas) de tierra fueron arrasadas por las llamas, 71 personas murieron, muchas ciudades fueron completamente destruidas y la Comisión Real debió hacer grandes cambios importantes en la gestión forestal. Más de 1.300 viviendas y 69 aserraderos se quemaron y un total de 3.700 edificios fueron destruidos. Se calcula que tres cuartas partes del Estado de Victoria, fueron directa o indirectamente afectadas por el desastre. La Comisión Real de Investigación de los incendios llegó a la conclusión de que «al parecer todo el Estado estaba encendido el viernes 13 de enero de 1939».