Los constructores alertan de obras públicas ‘sin dueño’ y bloqueadas en la Región de Murcia ante precios «desfasados»

El sector advierte de que muchas licitaciones de importantes proyectos siguen quedando desiertas por costes inferiores al mercado y una falta de actualización en los contratos ante el encarecimiento de los materiales y de la mano de obra

El antiguo colegio Escuelas Nuevas de El Palmar lleva años esperando a ser reconvertido en una biblioteca mientras que la última licitación de las obras ha quedado desierta.

El antiguo colegio Escuelas Nuevas de El Palmar lleva años esperando a ser reconvertido en una biblioteca mientras que la última licitación de las obras ha quedado desierta. / Juan Carlos Caval

Licitaciones de obras públicas en la Región de Murcia que se están quedando desiertas, sin ninguna empresa constructora que puje para optar a hacerse cargo de los trabajos, por los «precios escandalosamente inferiores a los de mercado» y la «falta de actualización de los costes para adaptarlos a los reales». Al problema cronificado de la falta de trabajadores y mano de obra cualificada tanto en Murcia como en el conjunto del país se vienen sumando factores que agravan la situación como el encarecimiento de los materiales, la burocracia en la concesión de licencias y la incertidumbre regulatoria. Todos ellos llevan a un mercado que se está «lastrando» progresivamente.

Así lo advierte el sector de la construcción en la Región de Murcia: los primeros efectos de estos incrementos progresivos en los últimos años -y a los que se suma ahora la inflación por la guerra en Irán con el encarecimiento de los materiales o la gasolina– ya está llegando a los procesos de contratación. «Licitar por debajo de precios reales no perjudica solo a las constructoras: también a la Administración y, sobre todo, a los ciudadanos, porque retrasa o frustra la ejecución de obras públicas necesarias», sostiene José Hernández, presidente de la Federación Regional de Empresarios de la Construcción de Murcia (Frecom).

Frecom: «Perjudica, sobre todo, a los ciudadanos porque retrasa o frustra los trabajos necesarios»

Muchas obras salen a concurso con importes que no cubren los costes actuales de ejecución, lo que reduce la rentabilidad o incluso puede generar pérdidas, llevando a las constructoras a optar por no presentar ofertas. Para el presidente de la patronal regional de la construcción, esta subida de costes materiales y de la mano de obra «no puede seguir tratándose como una circunstancia coyuntural o ajena a la contratación pública».

«Ineficiencia de recursos públicos»

En este sentido, insiste en que cuando estas obras salen a licitación «con precios desfasados o claramente por debajo de mercado», lo que se genera «no es ahorro, sino licitaciones desiertas, retrasos en infraestructuras necesarias, inseguridad jurídica y, en última instancia, ineficiencia en el uso de los recursos públicos».

A esto se suma que en apenas una década la mano de obra haya subido un 26,8% en la construcción, un sector principalmente intensivo (supone un 33% de los costes totales del sector) y que el resto de costes, como gasolina, energía o materias primas haya subido un 28%. El problema, defienden, es que la Ley de Contratos del Sector Público del año 2007 «prohíbe incluir la mano de obra entre aquellos costes a revisar», mientras que la Ley de Desindexación de la economía española de 2015 «elimina la obligatoriedad vigente hasta ese año de incluir mecanismos de revisión de precios en los contratos públicos», señala por su parte José Juan González, presidente de la Asociación de Constructores de Murcia (Acomur).

Lamentan las leyes que impiden revisar precios y mano de obra en los contratos públicos actuales

Para González, esta situación que está «lastrando» al sector y que contraviene la Ley de Contratos del Sector Público al no tratarse de precios «ciertos, reales, ajustados al mercado y adecuados para el correcto cumplimiento del contrato», supone un «desperdicio» de recursos públicos «al perder tiempo en redactar un proyecto al que es muy difícil que las empresas concurran y que cuando queda desierto debe ser de nuevo ajustado, alargando considerablemente el tiempo necesario para llevar a cabo obras que suponen un beneficio para todos los ciudadanos», lamenta el presidente de Acomur.

«Las entidades públicas y privadas debemos ir de la mano para que las infraestructuras necesarias sean una realidad sin poner en peligro la viabilidad de un sector que de trabajo directo a más de 40.000 personas y que cada vez tiene más difícil llevar a cabo su actividad en condiciones adecuadas», añade.

La futura biblioteca de El Palmar o el acueducto de Perín, en ‘barbecho’

El presidente de Acomur pone ejemplos concretos de licitaciones desiertas y que han quedado ‘en barbecho’ recientemente, como el proyecto de reforma del antiguo colegio Escuelas Nuevas de El Palmar, donde el Ayuntamiento de Murcia lleva desde hace años anunciando que se instalará una biblioteca: la licitación quedó desierta a principios de este mes porque después de que «los precios de las unidades de obra estén un 50% por debajo del valor actual del mercado», lamentó Acomur.

Documento de la Mesa Permanente de Contratación del Ayuntamiento de Murcia que constata que la licitación de la futura biblioteca de El Palmar ha quedado desierto.

Documento de la Mesa Permanente de Contratación del Ayuntamiento de Murcia que constata que la licitación de la futura biblioteca de El Palmar ha quedado desierto. / L. O.

Esta situación «no es un hecho aislado», sostiene la asociación, sino que ha ocurrido también con otras actuaciones como la renovación del acueducto de Perín en Cartagena por la Mancomunidad de Canales del Taibilla (MCT), quien se ha visto obligada a licitar las obras por unos casi 900.000 euros «tras quedar desierta la primera licitación». En este caso, se trataba de trabajos para solventar problemas como las pérdidas de agua y acumulación de cal y deterioros en la estructura.

Acueducto de Perín, en Cartagena, en una fotografía tomada este lunes.

Acueducto de Perín, en Cartagena, en una fotografía tomada este lunes. / Iván J. Urquízar

González también recuerda el proyecto para acometer la ansiada ZAL (Zona de Actividades Logísticas) de Murcia, donde el proyecto arrastra más de una década de anuncios fallidos entre cambios de planificación y retrasos. El concurso principal para urbanizar y poner en marcha la ZAL (valorado en torno a 24,3 millones de euros) quedó desierto a finales de 2024, obligando a rehacer pliegos con precios actualizados mientras solo avanzaban actuaciones parciales como el aparcamiento seguro para camiones.

Por último, desde Acomur recuerda también como caso más reciente la futura Ciudad del Tenis Carlos Alcaraz, en El Palmar, donde la asociación presentó un recurso ante el Ayuntamiento «tal y como establece la normativa en casos donde la obra tenga un importe inferior a los tres millones de euros. Este recurso, que opera bajo el silencio administrativo negativo, fue rechazado por el consistorio al no dar respuesta», lamentan.

Meditas inmediatas

Para solventar la situación, Frecom insiste en reclamar al Gobierno de España un mecanismo «excepcional» de revisión de precios que responda a situaciones extraordinarias de incremento de costes y, por otro, una reforma de la Ley de Contratos del Sector Público que «permita aplicar con mayor flexibilidad y realismo la revisión ordinaria de precios, incluyendo de forma adecuada la evolución de los costes laborales».

Además, aparte de esta «reforma de fondo», Hernández explica que hay medidas que «pueden y deben adoptarse ya» para evitar que siga aumentando el número de licitaciones desiertas: la primera, contemplar de forma expresa en los pliegos la revisión ordinaria de precios «siempre que legalmente sea posible».

La segunda, actualizar los precios de los proyectos en fase de licitación cuando exista un «desfase temporal importante» entre la redacción del proyecto y la convocatoria del contrato de obras, ya que en esos casos «el presupuesto deja de responder a la realidad del mercado».