La nueva Red Nacional de Vías Pecuarias ‘olvida’ las conexiones históricas con Cartagena y Lorca

Ecologistas en Acción reclama que las rutas excluidas se incorporen en futuras actualizaciones y advierte de que menos del 1% de las vías pecuarias murcianas está deslindado

La Vereda de los Cuadros se encuentra en la Región de Murcia, situada entre Murcia, Santomera, Molina de Segura y Fortuna.

La Vereda de los Cuadros se encuentra en la Región de Murcia, situada entre Murcia, Santomera, Molina de Segura y Fortuna. / Ecologistas en Acción

La aprobación de la Red Nacional de Vías Pecuarias abre una nueva etapa para la protección de estos corredores históricos, esenciales para la trashumancia y la conservación del patrimonio natural. En la Región de Murcia, sin embargo, la incorporación de varios tramos convive con ausencias que grupos ecologistas consideran especialmente relevantes: conexiones tradicionales hacia Cartagena, Lorca y Almería que no figuran en la delimitación estatal. La organización reclama que estas rutas se incorporen en futuras actualizaciones para evitar que queden relegadas en las actuaciones de conservación y recuperación.

El Consejo de Ministros aprobó el pasado martes, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el real decreto que desarrolla la Red Nacional de Vías Pecuarias. La norma identifica los trazados que forman parte de esta infraestructura de dominio público, con una longitud aproximada de 11.393 kilómetros, y establece mecanismos para mejorar su gestión, planificación y difusión.

El objetivo es reforzar la protección de estos itinerarios, garantizar el tránsito ganadero y preservar la continuidad de las rutas que atraviesan distintas comunidades autónomas. La regulación también busca mejorar la seguridad jurídica frente a intrusiones y ocupaciones, facilitar la coordinación entre administraciones y reconocer el valor de las vías pecuarias como corredores ecológicos y parte del patrimonio histórico y cultural.

La nueva red incluye grandes cañadas reales y otros itinerarios tradicionales de la ganadería extensiva, así como sus tramos y pasos fronterizos. Entre sus herramientas figuran, por ejemplo, la actualización de la cartografía, la integración de información en el Inventario Español del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad y la creación de un Fondo Documental de Vías Pecuarias. Además, prevé un Programa de Acción y un Comité de Vías Pecuarias para coordinar las actuaciones.

Cabaña ganadera en pleno tránsito por una vía pecuaria de la Región de Murcia.

Cabaña ganadera en pleno tránsito por una vía pecuaria de la Región de Murcia. / CARM

Murcia, territorio de invernada con conexiones incompletas

La Región de Murcia mantiene una vinculación histórica con la trashumancia, especialmente como territorio de invernada para rebaños procedentes de zonas más frías. El clima benigno y las llanuras del Campo de Cartagena favorecieron durante siglos la llegada estacional de ganado desde el norte, que regresaba después a sus lugares de origen.

«Murcia siempre fue una zona de invernadero», explica Rubén Vives, portavoz de Ecologistas en Acción en la Región. Aunque la comunidad no se encuentra en los principales ejes de tránsito de la red nacional, su papel como destino de los rebaños explica la presencia de numerosas vías pecuarias que conectaban las áreas de pasto y las comarcas murcianas.

Entre los itinerarios incorporados al nuevo trazado estatal figuran la Cañada Real de los Serranos, en Yecla; la Cañada Real de Albacete a Murcia, en Jumilla; la Cañada Real de la Rambla de la Raja, entre Jumilla y Abarán; y la Cañada Real del Moro, también entre Jumilla y Abarán. La relación incluye asimismo el Cordel de la Rambla a la Fuente de la Higuera, en Jumilla; una vía pecuaria sin nombre en Abanilla; y el Cordel de los Valencianos, que atraviesa Fortuna, Molina de Segura y Murcia.

Este último itinerario conecta espacios naturales de gran valor. Su recorrido atraviesa el Parque Regional de la Sierra de la Pila y se dirige hacia el Parque Regional de Carrascoy y El Valle, por la Sierra del Puerto, hasta alcanzar el Puerto de la Cadena y el Portazgo.

La delimitación, no obstante, deja fuera algunas conexiones que Ecologistas en Acción considera fundamentales. Entre ellas, el Cordel de Fuente Álamo y la Colada del Mar Menor, que permitirían prolongar el itinerario hacia el Campo de Cartagena y Cabo de Palos; la Cañada Real de Torreagüera, que conectaría Murcia con Alicante; la Cañada Real de Granada a Cartagena, con continuidad hacia Almería; y la Cañada Real de los Vélez, en dirección a Granada.

Mapa de la Red Nacional de Vías Pecuarias de España.

Mapa de la Red Nacional de Vías Pecuarias de España. / Ministerio

«El eje tendría que terminar en Lorca, en la frontera con Almería, y llegar también hasta Cartagena», advierte Vives. La organización desconoce por qué estos tramos no han sido incluidos en la red aprobada y apunta a la necesidad de aclarar si la decisión responde a la delimitación autonómica o a los criterios aplicados por el Ministerio.

La ausencia de estas conexiones no significa que las vías pecuarias hayan perdido su protección legal, ya que siguen siendo terrenos de dominio público sujetos a la normativa vigente. Sin embargo, sí puede reducir su prioridad en las actuaciones vinculadas a la Red Nacional. «Se han quedado sin los beneficios de estar en la red», advierte el portavoz, que reclama su incorporación en futuras revisiones.

Menos del 1% de las vías pecuarias murcianas está deslindado

La incorporación a la Red Nacional puede traducirse en una mayor preferencia para las actuaciones de conservación, restauración y recuperación de estos caminos. El portavoz de Ecologistas en Acción destaca que el real decreto ofrece nuevas herramientas para intervenir sobre los trazados incluidos, tanto desde el punto de vista administrativo como en materia de financiación y coordinación.

La situación de las vías pecuarias murcianas, sin embargo, arrastra un déficit histórico de delimitación. Según los datos aportados por Vives, menos del 1% del conjunto de estos itinerarios en la Región cuenta con el deslinde realizado, un porcentaje que sitúa a la comunidad entre las más rezagadas en esta materia. El deslinde permite determinar oficialmente los límites de los terrenos públicos y constituye un paso fundamental para defenderlos frente a ocupaciones.

La responsabilidad directa sobre la administración y gestión de las vías pecuarias corresponde a las comunidades autónomas, que también mantienen las competencias de clasificación, deslinde y amojonamiento. El Estado, por su parte, asumirá las funciones de definición, coordinación e información de la Red Nacional.

«Va a marcar dónde hay que intervenir primero», apunta el portavoz ecologista sobre las posibilidades que abre la nueva regulación. La organización considera necesario que esa preferencia se traduzca en actuaciones concretas, especialmente en aquellos tramos que mantienen problemas de continuidad o que han sufrido ocupaciones.

Uno de los ejemplos señalados por Vives se encuentra en el Cordel de los Valencianos, cuyo recorrido atraviesa la zona de la antigua Fábrica de la Pólvora, en Murcia. El portavoz denuncia que el paso se encuentra cortado por una valla vinculada a las instalaciones, una situación que impide el tránsito por este camino público. A este caso se suman otros problemas derivados de construcciones, urbanizaciones y ocupaciones.

La recuperación de estos espacios, según Ecologistas en Acción, no debe descartarse incluso cuando existen edificaciones o desarrollos urbanísticos en su entorno. «Hay soluciones. No hay soluciones cuando no se quiere», afirma Vives, que defiende la restitución del paso como objetivo de las actuaciones.

La trashumancia, una tradición casi desaparecida

La protección de las vías pecuarias también busca preservar una actividad ganadera que ha perdido buena parte de su presencia en la Región. La trashumancia de largo recorrido, vinculada históricamente a los desplazamientos estacionales entre el norte y el sureste peninsular, prácticamente ha desaparecido del territorio murciano.

En la actualidad, los movimientos ganaderos que persisten son principalmente de carácter más corto, entre explotaciones, montes y comarcas próximas. La conservación de los itinerarios, no obstante, mantiene su importancia para la ganadería extensiva, la biodiversidad y la conectividad de los ecosistemas.

La normativa estatal contempla, además, usos compatibles como el ecoturismo, siempre que no comprometan la función prioritaria de las vías pecuarias. Su mantenimiento también puede contribuir a la prevención de incendios forestales mediante la creación de discontinuidades en el paisaje.

Para Ecologistas en Acción, el reto inmediato pasa por aprovechar la nueva regulación para recuperar los caminos incluidos en la red y corregir las ausencias detectadas en Murcia. La organización considera especialmente necesario completar las conexiones hacia Cartagena y Lorca, de modo que la protección estatal no se limite a itinerarios que, en algunos casos, quedan interrumpidos antes de alcanzar sus destinos históricos.