James Talarico, el seminarista que podría devolver a los demócratas un escaño en el Senado por Texas tras 30 años

  • Talarico se bate frente al fiscal general de Texas, el republicano Ken Paxton

  • Sostiene que sus posturas políticas surgen de su fe cristiana

James Talarico, quien podría devolver a los demócratas un escaño en el Senado tras 30 años
El candidato demócrata al Senado de EE.UU. por Texas, James Talarico en un mitin en Weslaco (Texas)Michael Gonzalez/AP

Susana Samhan  RTVE

Blanco, con rostro aniñado y la raya del pelo perfectamente peinada a un lado: a sus 37 años el seminarista presbiteriano y exmaestro de escuela públicaJames Talarico es la gran esperanza de los demócratas para recuperar un escaño en el Senado federal por Texas por primera vez en 30 años en las elecciones de medio mandato del próximo 3 de noviembre. Quiere hacerlo con una defensa de los valores cristianos y una campaña basada en la lucha contra la corrupción en un estado que es el gran bastión de los conservadores.

«Mi postura política surge de mi fe; Jesús es mucho más radical que cualquier ideología política o partido, y digo radical, no quiero decir extremo. La palabra radical viene del latín ‘raíz’. Jesús va a la raíz de los problemas y nos invita a una justicia más profunda, una paz más profunda y un amor más profundo», explicaba Talarico el año pasado durante una intervención en la iglesia Metodista Unida Universitaria

Ante él tiene al fiscal general de Texas, el republicano Ken Paxton, de 63 años, un abogado que lleva desde 2015 en ese puesto y cuya gestión ha estado caracterizada por múltiples denuncias contra la Administración federal en temas de inmigración, medio ambiente y políticas sociales. En 2023, fue sometido a un juicio político en el Senado estatal de Texas acusado de soborno y abuso de poder, pero fue absuelto.

Empatado en las encuestas frente a Paxton

Durante las últimas semanas, Talarico ha encabezado las encuestas frente a Paxton, aunque en los últimos sondeos publicados aparecen empatados, según el promedio de análisis de RealClearPolitics. Talarico es uno de los activos con los que cuentan los demócratas para arrebatar el control del Senado a los republicanos, donde necesitan sumar por lo menos cinco asientos a los que ya tienen.

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Para seducir a los votantes, este seminarista aspirante a pastor cristiano, nacido en Round Rock, al norte de Austin, conecta su discurso con el imaginario popular de un estado donde es habitual ver a sus residentes pertrechados con el típico sombrero de vaquero, todavía se celebran rodeos y la población es profundamente religiosa. De hecho, Texas pertenece al Cinturón de la Biblia, como se denomina en EE.UU. a toda región del sur donde el cristianismo conservador y evangélico tiene un profundo arraigo social. En torno a un cuarto del electorado de este estado es blanco evangélico. A nivel nacional, casi el 90 % de los evangélicos votó por Trump en las presidenciales de 2024.

James Talarico (c), junto con los aspirantes demócrata Bobby Pulido (i) y Gina Hinojosa en Weslaco (Texas)Brandon Bell / Getty/ AFP

Para captar a esos electores, los demócratas tienen en Texas a Talarico, que cursa en el seminario un máster sobre Divinidad y rechaza el nacionalismo cristiano dentro de unas convicciones religiosas profundas. Su compromiso con la democracia en EE.UU. pasa por que todas las personas y familias «independientemente de su raza, género, orientación social y otras diferencias» puedan ser libres de verdad, según sus propias palabras.

En un mitin reciente, Talarico hablaba de su adolescencia en Round Rock, donde uno de los grandes eventos eran y son los partidos de fútbol americano entre institutos de secundaria, muy populares en Texas. «La banda de música, el rugido de la multitud, el frío en el aire», rememoraba el político.

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Ojos despejados, corazón lleno

«Cuando estaba en el instituto, estaban rodando una serie de televisión en nuestra zona, se llamaba ‘Friday Night Lights‘ (Juego de Viernes por la Noche). Es una serie sobre los Dillon Panthers, un equipo de fútbol americano de instituto que lleva las de perder. En su primer episodio, justo antes de un partido importante, su entrenador Eric Taylor da un discurso en el vestuario y dice ‘van a venir a por vosotros con todo lo que disponen, espero, chicos, que ejecutéis, espero que juguéis el fútbol, y luego termina con seis palabras inmortales ‘ojos despejados, corazón lleno, no se puede perder», explicó Talarico para justificar su lema de campaña, ‘Clear eyes, full heart‘, en un guiño a un culebrón de 2006 famoso en EE.UU. que transcurre íntegramente en Texas.

En esa misma alocución, como si fuese el entrenador Taylor, Talarico alertaba de que los republicanos van a intentar ganar las elecciones de medio mandato con todas las herramientas que puedan: «Megadonantes de miles de millones de dólares, súper PAC… Ya se han gastado 200 millones de dólares en anuncios para intentar detenernos. Esta es la carrera por el Senado más importante de la historia de EE.UU. y van a hacer más», avisaba este legislador estatal, que en sus años en la Cámara Baja del hemiciclo texano ha defendido una mayor financiación para las escuelas, más oportunidades laborales para los jóvenes y un menor coste de las guarderías y medicamentos con receta. Si hay algo de lo que este político se vanagloria, es de no haber recibido el dinero de megadonantes en un estado al que se han trasladado muchas empresas tecnológicas procedentes de Silicon Valley (California) en busca de pagar menos impuestos, ni de súper PAC, que son comités de acción política que recaudan y gastan dinero para influir en los comicios.

En un reciente acto electoral en la Universidad de Texas, en El Paso, en la frontera con México, Talarico aseguraba que el estado «no está en venta» y criticó al magnate Elon Musk, fundador de Tesla o SpaceX, por su respaldo a Paxton. «Estas elecciones van de si quieren o no un senador que les sirva o uno que sirva a los multimillonarios o megadonantes. Y Ken Paxton tiene al gran megadonante Elon Musk, que está tratando de comprar el escaño del Senado en Texas», lamentaba el demócrata.

Una campaña basada en la lucha contra la corrupción

La corrupción es el segundo asunto que más preocupa a los votantes de su partido y del republicano por detrás de la economía y la inflación, con un presidente, Donald Trump, que no ha hecho más que aumentar su riqueza desde que está en la Casa Blanca. Según la revista Forbes, se calcula que la riqueza del mandatario republicano es de 7.000 millones de dólares, 2.700 millones de dólares más que cuando ganó los comicios presidenciales de 2024.

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Así, la campaña de Talarico se ha gastado más dinero en anuncios contra la corrupción que cualquier otro candidato en estas elecciones intermedias, con 59 millones de dólares en publicidad que se ha emitido por televisión 182.000 veces, de acuerdo con el diario The Washington Post. El juicio político a Paxton, aunque fue absuelto, le pone las cosas fáciles a Talarico, ya que estaba acusado de soborno y abuso de funciones públicas tras las alegaciones de antiguos empleados de la propia fiscalía de Texas.

Si gana, Talarico ha prometido trabajar en el Senado federal para «sacar el dinero de la política» revocando el fallo de 2010 del Supremo que permite a las corporaciones gastar una cantidad ilimitada de fondos en las elecciones y prohibir los PAC, que tienen restringido lo que pueden recaudar y gastar en los comicios, y los super PACs.

Más allá de la corrupción, si hay un tema que se sigue de cerca en este estado, es la inmigración y la gestión de la frontera con México. Texas tiene una importante presencia latina. De hecho, los hispanos son la minoría más numerosa al ser el 40,2 % de los habitantes, por delante de los blancos, que son el 39,8 %, y las políticas migratorias tienen una importante resonancia aquí por ser un estado limítrofe con el país vecino. Los votantes del sur de Texas ayudaron a aupar a Trump a la Casa Blanca en las pasadas presidenciales con la promesa de blindar la frontera y tener mano dura en inmigración. Dos años más tarde, no está tan claro este respaldo a la luz del manejo de la inmigración por parte del presidente republicano, con deportaciones y un papel importante del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), una agencia federal que ha protagonizado numerosas polémicas y denuncias de abusos.

Público en un mitin de Talarico y de otros candidatos demócratas en busca del voto latino en Weslaco (Texas) Brandon Bell/Getty/AFP

En la web de su campaña, Talarico recuerda sus años como profesor en una escuela pública, Rhodes Middle School, en el oeste de San Antonio. «Es un barrio bonito e histórico mexicano-estadounidense. Es también uno de los distritos más pobres de Texas. Cada día, mis alumnos luchaban de forma heroica para vencer la pobreza y los sistemas diseñados para que se quedaran atrás», asevera.

Durante un encuentro con ciudadanos en Texas organizado por el canal CNN, el demócrata aseguró que no respalda eliminar ICE y defendió la necesidad de aplicar la ley migratoria y fronteriza. Aun así, cuestionó que los agentes de ICE vayan enmascarados y sin identificación, y prometió buscar justicia para las personas afectadas por esos operativos.

En ese mismo acto, el político buscó posicionarse como un centrista que trabajará tanto con los demócratas como los republicanos del Senado si es elegido, y se desdijo de unas declaraciones que había hecho en el pasado, cuando calificó el capitalismo de «sistema opresivo» y precisó que en realidad él es capitalista, pero que el régimen de Gobierno actual es «un capitalismo de amigotes«.