Una brutal riada en Nepal deja cientos de muertos y desaparecidos, la mayoría turistas

Una gran parte de las personas aún sin localizar, dos de ellas con pasaporte español, habían peregrinado a esta zona fronteriza con el Tíbet

El Himalaya, la cordillera más alta del mundo, atestigua con su mera existencia la fuerza de la naturaleza, la cual este miércoles se ha vuelto contra los seres humanos. Una concatenación de desastres naturales en la frontera entre China y Nepal deja por ahora 95 muertos y cientos de desaparecidos, entre ellos dos españoles. Son cifras provisionales que se antojan ínfimas ante la magnitud de la catástrofe.

La relación causal de los acontecimientos también está por esclarecer. La hipótesis inicial, a la que ha aludido el ministro de Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, durante una comparecencia parlamentaria, sitúa su origen en un terremoto de magnitud 4,4 –según el Servicio Geológico de Estados Unidos– registrado a las 8:37 de la mañana (hora local). El seísmo habría provocado un corrimiento de tierra, que habría bloqueado el río Bhote Koshi –conocido como río Poiqu en China– y a su vez habría causado un violento desbordamiento.

La agencia oficial de noticias china ‘Xinhua’ ha ofrecido, parcialmente, esta misma interpretación. «Aproximadamente a las 10:30 de la mañana [hora local] del 26 de agosto, debido a un deslizamiento de tierra ocurrido en el lado nepalí, se produjeron numerosas víctimas y desaparecidos en el puerto fronterizo de Gyirong, en el condado de Gyirong, ciudad de Shigatse, Tíbet», ha apuntado en uno de sus partes iniciales.

A los 31 fallecidos que Nepal ha confirmado hay que sumar 93 heridos y al menos 384 viajeros desaparecidos. Esta es una zona turística muy popular, especialmente por sus rutas de peregrinación hindúes, lo que explica que 291 de los individuos en paradero desconocido sean extranjeros. Entre las víctimas no hay de momento ciudadanos españoles, aunque falta por confirmar la identidad de al menos 111 personas.

Las fuerzas armadas ya se han desplegado y han completado 88 rescates. Todo apunta a que se trata de la peor catástrofe natural en Nepal desde el terremoto de 2015, que dejó casi 9.000 fallecidos.

Impacto regional

Imágenes compartidas en redes sociales muestran cómo el río Trishuli –que recibe las aguas del Bhote Koshi citado por el ministro– aumentó su caudal por la llegada de una violenta masa de agua, hasta arrasar un puente y varias decenas de edificios en la localidad del mismo nombre, unos 25 kilómetros al noroeste de Katmandú.

También hay vídeos de la devastación en el puerto fronterizo de Gyirong, el principal paso terrestre entre Nepal y China, situado en la ciudad-prefectura de Shigatse, la segunda mayor de Tíbet. Las restricciones imperantes en este territorio bajo control chino, al que los medios de comunicación extranjeros tienen prohibido acceder, dificultan aún más valorar la situación sobre el terreno.

Los medios oficiales solo se han referido a «numerosas víctimas y desaparecidos», pero han transmitido las palabras de Xi Jinping, quien ha ordenado «movilizar todos los recursos disponibles para las labores de búsqueda y rescate», «evacuar a los residentes en situación de riesgo y proporcionar atención médica inmediata a los heridos para minimizar el número de víctimas». En ausencia de otras métricas, la intervención del líder chino resulta reveladora, pues solo realiza declaraciones de este tipo ante sucesos de gran magnitud.

En Nepal, la catástrofe también constituye un examen político para su primer ministro, Balen Shah, quien todavía no ha realizado declaraciones. Este rapero de 36 años asumió el poder hace apenas cinco meses, tras imponerse en unas elecciones provocadas por las revueltas anticorrupción que el año pasado sacudieron el país.