
Hagiografía
Sus fechas son inciertas: desde las listas tradicionales de Santiago de la Vorágine[2] compiladas a partir de liturgias locales, su obispado generalmente se ubica de cuarto en una lista en gran medida legendaria.[3]
Huyó de Génova y nunca regresó.[4] Murió en la cueva en la que vivía en Villa Matutiæ,[5] un pueblo de la Riviera Italiana que después adoptó su nombre, convirtiéndose en «San Remo» (del siglo XV hasta la primera mitad del XX), y posteriormente en Sanremo.[6
Santoral católico
- San Teófilo de Antioquía, obispo.[15]
Obispo de Antioquía y escritor cristiano del siglo II, autor de obras destinadas a defender y explicar la fe cristiana.
- San Florencio de Tesalónica, mártir.[15]
Mártir cristiano de Tesalónica que, después de sufrir diversos tormentos, según la tradición murió en el fuego.
- Santos Fausto, Jenaro y Marcial de Córdoba, mártires.[15]
Mártires cristianos venerados en Córdoba, donde entregaron su vida por profesar la fe.
- San Lubencio de Kobern, presbítero.[15]
Presbítero venerado en Kobern, junto al río Mosela, en el territorio de la actual Alemania.
- San Rómulo de Génova, obispo.[15]
Obispo de Génova que murió mientras realizaba una visita pastoral a las comunidades rurales de la región.
- San Venancio de Tours, abad.[15]
Después de contraer matrimonio, y con el consentimiento de su esposa, abrazó la vida monástica en Tours inspirado por el ejemplo de los monjes de la basílica de san Martín.
- San Leobono de Salagnac, eremita.[15]
Eremita que llevó una vida dedicada a la oración y la soledad en Salagnac, cerca de Limoges, en la actual Francia.
- San Comgano, abad.[15]
Abad procedente de Irlanda que se estableció en Escocia junto con familiares y otros misioneros y cuya memoria está vinculada a la isla de Iona.
- San Simberto de Augsburgo, obispo y abad.[15]
Obispo de Augsburgo y abad de Murbach, en los territorios de la actual Alemania.
- San Geraldo de Cierges, monje.[15]
Conde de Aurillac que, aun permaneciendo en condición secular, llevó una vida de espiritualidad monástica y empleó sus bienes en beneficio de los demás.
- Santa Chelidonia, virgen.[15]
Virgen que vivió durante más de medio siglo como eremita cerca de Subiaco, en Italia, dedicada a la oración y a una vida de gran austeridad.
- Beata Magdalena Panattieri, virgen.[15]
Terciaria dominica italiana de Trino, en el Piamonte, dedicada a la oración, la enseñanza religiosa y la vida penitencial.
- Beata Alejandrina María da Costa (f. 1955).[16]
Mística portuguesa y cooperadora salesiana que, tras quedar paralizada, ofreció sus sufrimientos por los demás y desarrolló una profunda espiritualidad eucarística. Fue beatificada por el papa Juan Pablo II en 2004.