Un argelino de 15 años que era transportado ilegalmente hacia la Región resulta herido grave al ser alcanzado por la hélice de la embarcación durante una maniobra brusca

Embarcación intervenida al desarticular una organización criminal que introducía en lanchas rápidas inmigrantes de Argelia / POLICÍA NACIONAL
Una persecución a toda velocidad en alta mar frente a la costa de la Región de Murcia terminó con cuatro detenidos después de que los tripulantes de una lancha rápida, al verse sorprendidos por las autoridades, obligaran a sus ocupantes a saltar al agua sin ningún elemento de seguridad y emprendieran la huida. Entre las personas abandonadas en mar abierto había varios menores, uno de ellos de 15 años, que resultó gravemente herido al ser alcanzado por la hélice de la embarcación durante una maniobra brusca.
Además, durante la operación se incautaron dos de las embarcaciones utilizadas que estaban dotadas de motores de gran cilindrada, han detallado desde el Cuerpo.
La operación se inició a primeros del mes de julio, por parte de los grupos de UCRIF III de las Brigadas de la Policía Nacional de Extranjería y Fronteras de Alicante y Murcia, en coordinación con el Servicio Marítimo de Unidad Combinada de Alicante, adscritos a Vigilancia Aduanera del Departamento de Aduana e Impuestos Especiales de la Agencia Tributaria (DAVA).
Los agentes, tuvieron conocimiento de la llegada a las costas de la localidad murciana de Águilas de una lancha rápida con, al menos, 24 inmigrantes de origen argelino a bordo, cuatro de ellos menores de edad.
Fruto de las labores de investigación de los agentes intervinientes, se pudo determinar la identidad de las personas de la organización que realizaban las labores de patronaje y pilotaje de las embarcaciones utilizadas para introducir ilegalmente a inmigrantes argelinos.
Posteriormente, se pudo conocer la ubicación del lugar concreto donde los miembros de la organización ocultaban estas embarcaciones cuando querían remodelarlas tras varios usos, con el fin de evitar ser identificadas en sus lugares de amarre en los puertos por las fuerzas de seguridad o autoridades portuarias. Para ello, las cambiaban de nombre, modificaban sus asientos o incluso les alteraban las matrículas.
Obligados a saltar por la borda
Días después de iniciarse las investigaciones, detectaron una embarcación que aguardaba en alta mar, frente a las costas murcianas, para ser abastecida de combustible por otra embarcación que realiza la función conocida en el argot como ‘petaqueo’ -personas cuya principal función es la de llevar gasolina a embarcaciones que se encuentran en alta mar para que estas puedan repostar y seguir con su trayecto-.
Tras ser descubiertos por las autoridades, los tripulantes de la embarcación, obligaron a saltar al agua a los ocupantes sin ningún tipo de elemento de supervivencia acuático y emprendieron la huida a gran velocidad abandonándoles en mar abierto.
En el intento de huida, la embarcación dio un giro brusco impactando la hélice de uno de los motores en el cuerpo de uno de los menores, de 15 años de edad, provocándole una grave herida en el pectoral derecho y en ambas extremidades, teniendo que ser trasladado de urgencia al hospital tras ser rescatado del agua, donde fue intervenido por las heridas ocasionadas.
Persecución y detención en alta mar
Finalmente, tras una persecución por mar abierto en condiciones climatológicas adversas, terminaron por ser detenidos los cuatro varones que estaban a cargo de la embarcación, por delitos de pertenencia a organización criminal, favorecimiento de la inmigración irregular, contrabando, lesiones y desobediencia grave a los agentes de la autoridad, siendo puestos a disposición de la autoridad judicial, decretándose el ingreso en prisión provisional para dos de ellos.
En cuanto a los inmigrantes que viajaban en la embarcación y que lograron ser rescatados del agua, muchos de ellos tuvieron que ser asistidos con maniobras cardiorrespiratorias por el agua que habían tragado debido a que no sabían nadar.
Además, gran parte de ellos, presentaban también heridas por quemadura de primer y segundo grado en glúteos o piernas, originadas por la reacción química corrosiva y abrasiva que se produce por el contacto en la dermis de la gasolina con el agua salada. Esta gasolina, la llevan a bordo para abastecer los motores y la suministran en ellos sin control, a veces incluso sin apagar los motores para no perder tiempo, simplemente aminorando la marcha, por lo que parte de ella se derrama dentro de la embarcación.
Otro detenido y una embarcación más intervenida
Días después de estas detenciones, se logró identificar a la persona que suministraba combustible en alta mar a la organización, siendo también detenido en este caso por la presunta comisión de los delitos de pertenencia a organización criminal, favorecimiento de la inmigración irregular y tenencia o depósito de sustancias inflamables, explosivas o incendiarias.
Fruto de esta detención, se practicaron dos registros. Uno de ellos, en una vivienda en Alicante, donde se halló un revolver de calibre 8mm y diez cartuchos de munición de 9mm, y otro en una finca de la localidad alicantina de Mutxamel, donde se intervino, además de una pistola de balines, otra de las embarcaciones utilizadas por el entramado, tratándose de una lancha semirrígida con un motor de gran caballaje, junto con la furgoneta y el remolque con el que la transportaban de tierra firme hasta el mar.
Mecánica de la organización
La organización desarticulada, transportaba personas de modo irregular de la costa argelina a España, llegando a abonar cada uno entre 6.000 y 10.000 euros por el viaje en este tipo de embarcaciones rápidas. Posteriormente, usaban el viaje de vuelta para transportar sustancias estupefacientes de una costa a otra, disponiendo de grandes medios para llevar a cabo sus actividades, tales como sistemas de comunicaciones satelitales.
Además, disponían de una gran capacidad logística, como muestra el tipo de embarcación que se interceptó en alta mar -una embarcación de fibra rígida de unos 12 metros de eslora y 1,5 metros de manga, con dos motores fueraborda de 300 CV, que puede llegar a superar los 160.000 euros. Cada uno de los viajeros, debía pagar a un miembro de la organización que se encontraba físicamente en Argelia. Tales cantidades, las abonaban a través familiares, en metálico generalmente o a través del sistema conocido como ‘hawala’.
En cada una de estas embarcaciones, llegaban a viajar más de 20 personas a veces, suponiendo para la organización criminal un negocio altamente lucrativo.
El método de pago ‘Hawala’
Se trata de un sistema de transferencia de fondos que funciona al margen de la banca oficial y que se basa en la confianza en una red de intermediarios conocidos como ‘hawaladars’ sin que exista movimiento físico de dinero ni registros electrónicos formales entre países.
El cliente da dinero en efectivo a un hawaladar en su ciudad de origen y el intermediario le asigna un código, contraseña u objeto simbólico para identificar el cobro. Después, el primer hawaladar contacta con un colega en el país o ciudad de destino y este segundo intermediario entrega el dinero en efectivo a la persona receptora tras verificar la clave cobrando una pequeña comisión. Finalmente, las deudas entre los dos hawaladars se compensan más tarde mediante comercio de mercancías, favores o pagos diferidos.