MORENTE.
Desde que el Grupo Municipal Popular (GMP) arribó al Ayuntamiento de Los Alcázares en 2011, el ensañamiento con la mejor zona peatonal del Residencial Nuevo Principado viene siendo una constante sostenida, exhibida y multiplicada sin pudor, con desvergüenza institucional y altanera prepotencia, frente a la incapacidad de unos vecinos que no consiguen hacerse oír y que lo han intentado casi todo (escritos, visitas, quejas, denuncias,…) excepto demandarles ante los Tribunales de Justicia, es decir, menos echar su propio dinero encima de tanta mierda, para competir en el foro con un Consistorio superdotado de medios personales, técnicos y jurídicos financiados, precisamente, con los impuestos de los ciudadanos ¡Qué bonito!
De carrera de obstáculos, llena de trampas y desagradables sorpresas, hay que calificar los seis años de gestiones realizadas por los vecinos para estar peor que al principio. Estos “obstáculos” son perfectamente identificables, no así la función que desempeñan, el porqué de su existencia y las razones que llevaron a crearlos, pues en el caso concreto del cambio de uso de una zona peatonal entre viviendas, en espacio industrial molesto, en medio de los edificios y a cielo abierto, las quejas vecinales han sido “atendidas” hasta ahora por mudos, sordos y ciegos; a saber: Ayuntamiento de Los Alcázares, Asamblea Regional de Murcia (Comisión de Peticiones y Defensa del Ciudadano, Defensor del Pueblo de la RM) Gobierno Regional (Presidencia y Consejerías), Delegación del Gobierno, Defensor del Pueblo y Presidencia del Congreso de los Diputados; en esta última instancia llevan años de valoración, análisis y estudio, de Comisión en Comisión, y con el mismo resultado: no resuelven. Dicho de otro modo, lo que les trasladan los ciudadanos son falsas monedas, que de mano en mano van y ninguno se las queda.
En este municipio, “boom” inmobiliario de España, los promotores crean, construyen y venden, el público responde y compra viviendas, y luego viene el Tío Paco (léase Ayuntamiento) con la rebaja: vende el uso de las calles y birla a los residentes toda expectativa de vivir como Dios manda (descanso y sosiego en un lugar apacible) de acuerdo con aquello que les llevó a invertir su dinero, creándoles un conflicto urbanístico y social, expolio de equipamiento y mobiliario público incluido, y que allá se las ventilen sin dejar de pagar impuestos todo el año.
Así las cosas, como quienes pueden/deben hacerlo no ponen remedio (servidores públicos) y las reservas de políticos sensibles, responsables y con ganas de trabajar escasean en las filas populares alcazareñas, hay que confiar en que los Reyes Magos de Oriente deshagan el entuerto, pongan a cada uno en su sitio, reconduzcan la situación y restituyan la identidad, la dignidad y la belleza al Paseo Río Nalón y calles próximas, empezando por la Río Arangüín, la más triturada.
Aunque S.S. M.M., por ser Magos, no tienen problema con los idiomas, los vecinos han optado por ilustrar sus cartas de petición (ojalá fuese posible escribirles) con imágenes que resumen gráficamente lo que les han mangado desde 2011 y lo que les falta para recuperar (actuaciones necesarias para RESTITUIR) cuando han perdido, destacando al propio tiempo la situación de riesgo para las personas existente en el Paseo Río Nalón, sin medidas de prevención de riesgos y sin control de seguridad alguno, como es público y notorio.
Para el GMP la petición es unánime: carbón. Carbón de quemar.
