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El galardón «reconoce el importante trabajo de los tribunales a la hora de defender la ley internacional»
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La CPI gana el Sájarov tras el Nobel de la Paz a la magistrada Navi Pillay
La Corte Penal Internacional (CPI) ha ganado el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia del Parlamento Europeo en 2026, en medio del acoso que sufre por parte de Israel y Estados Unidos. La presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola, ha subrayado ante el pleno que este galardón «reconoce el importante trabajo de los tribunales a la hora de defender la ley internacional y la justicia«.
«La Unión Europea está construida sobre el respeto al multilateralismo y las instituciones internacionales», ha recordado Metsola. El premio será entregado en una ceremonia en el Parlamento Europeo (PE) en diciembre.
La presidenta de la CPI, Tomoko Akane, ha agradecido este homenaje en un comunicado y ha señalado que reconoce «el trabajo de la corte en la lucha contra la impunidad y para garantizar juicios justos»: «Es también un reconocimiento importante del papel de la Justicia Internacional como piedra angular de una paz duradera. En un mundo marcado por los conflictos crecientes, no hay paz sin justicia ni seguridad sin ley».
Este tribunal, que había sido nominado por el grupo socialdemócrata del PE, ha sido premiado dos semanas después de que la jurista sudafricana Navi Pillay, exmagistrada de esta corte y que estuvo al frente de la comisión independiente creada por la ONU que determinó que hubo un genocidio en Israel, ganara el Nobel de la Paz 2026.
El mismo día que se anunció el Nobel para Pillay, la Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso sanciones contra la CPI. En un comunicado, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, explicó que nunca permitirán que el tribunal juzgue a ciudadanos estadounidenses y que, por ese motivo, prohíben las transacciones con esta corte, que calificó de «ilegal», cortándole recursos.
La Administración de Trump lleva tiempo con la CPI en el punto de mira y ya había anunciado sanciones anteriormente a sus fiscales y jueces. En julio, Rubio informó de una campaña para «desmantelar» la «amenaza intolerable» que, según Washington, representa el tribunal. Según el jefe de la diplomacia estadounidense, miembros de la Patrulla Fronteriza, marines o dirigentes electos de EE.UU. podrían acabar ante «jueces extranjeros» por decisiones adoptadas en defensa del interés nacional.
El tribunal ha ordenado el arresto de Netanyahu
La CPI, que tiene sede en La Haya (Países Bajos), comenzó a ser blanco de EE.UU. e Israel después de que en noviembre de 2024 ordenara el arresto del primer ministro de israelí, Benjamin Netanyahu, y del exministro de Defensa , Yoav Gallant, por supuestos crímenes de guerra y lesa humanidad en la Franja de Gaza. A su vez, el Tribunal emitió órdenes de arresto contra los líderes de Hamás Yahya Sinwar, Ismail Haniya y Mohammed Diab Ibrahim Al Masri, todos ellos muertos en ataques israelíes. Washington considera que la CPI tampoco puede actuar contra ciudadanos israelíes porque Israel no ha ratificado el Estatuto de Roma. La Corte sostiene, en cambio, que tiene competencia sobre los presuntos crímenes cometidos en territorio palestino porque Palestina sí aceptó su jurisdicción.
Aunque EE.UU. firmó el Estatuto de Roma, nunca lo ratificó, por lo que no forma parte de la CPI. Fundada en 2002, la corte fue creada con el objetivo de juzgar crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio. En total, forman parte de ella 125 países, entre ellos todos los de la UE y todos los miembros de la OTAN, excepto Estados Unidos y Turquía. Israel tampoco forma parte del Alto Tribunal.
En su web, el Parlamento Europeo destaca que la CPI «desempeña un papel fundamental en la lucha mundial contra la impunidad. A través de la justicia penal internacional, busca que los responsables rindan cuentas por sus crímenes y que estos no vuelvan a cometerse».
Junto con la CPI, los otros dos finalistas para llevarse el Sájarov este año eran el líder encarcelado de la oposición tanzana, Tundu Lissu, y las gemelas iraníes Taraneh y Romina Rahimi, en prisión y condenadas a muerte en su país por participa en las protestas antigubernamentales de enero de 2026 en Isfahán.
Dotado con 50.000 euros, el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia fue concedido por primera vez en 1988 al expresidente sudafricano Nelson Mandela (1994-1999) y a título póstumo al disidente soviético Anatoli Marchenko. A lo largo de su historia, han sido galardonadas personalidades como la activista de Pakistán Malala Yousafzai, la plataforma española ¡Basta Ya!, los dirigentes de la oposición venezolana María Corina Machado y Edmundo González, y opositores al régimen cubano como las Damas de Blanco y Guillermo Fariñas. Es el máximo homenaje rendido por la Unión Europea a la labor en el ámbito de los derechos humanos. El galardón lleva el nombre del físico y disidente político Andréi Sájarov.


