Infantino, Marruecos, Ceuta y el Mundial de 2030: «El fútbol está proyectando las luchas del poder geopolítico»

  • Marruecos lleva tiempo peleando por la final del Mundial y su relación con el presidente de la FIFA es mucho más estrecha

  • El país africano ha hecho del fútbol un instrumento para «proyectar influencia y ganar legitimidad global»

La geopolítica del fútbol
Infantino y Trump en el Despacho Oval EFE/EPA/MICHAEL REYNOLDS
I. P. Chávarri  RTVE

«También nos han robado el fútbol». La frase es el título de un libro de Ángel Cappa, segundo entrenador de Jorge Valdano en el Real Madrid, y el profesor de la Universidad de Alicante especialista en geopolítica, Samuel Ortiz, la recupera para describir los tejemanejes del presidente de la FIFA, Gianni Infantino. El deporte hace tiempo que dejó de ser eso, un deporte, para convertirse en un engranaje más del poder en su más amplio sentido. Lo vivido este verano es una buena prueba de ello: de la retirada de una tarjeta roja a Folarin Balogun, jugador de Estados Unidos, por petición de Donald Trump, a mercadear con la sede de la final del Mundial de 2030, del que España es anfitriona junto a Portugal y Marruecos, a cambio de apoyos para garantizarse su permanencia al frente del organismo.

Lo vivido los últimos días es la «culminación de la decadencia de la FIFA y la mercantilización del fútbol. Es un proceso que comenzó en los años 60, pero que ahora ha llegado a límites extraordinarios», señala Ortiz, doctor en Geografía y coordinador del libro Área penal: el fútbol en tiempos de la globalización. El profesor recuerda que las polémicas en torno a la elección de países anfitriones o de sedes no es nueva. El debate se vivió con Catar, que acogió el Mundial de 2022, y se reabrió con la elección de Arabia Saudí para la cita de 2034, dos monarquías absolutas en las que no se respetan las libertades ni derechos fundamentales, pero la sucesión de acontecimientos en estos dos últimos meses supone subir un peldaño más.

 

«El fútbol está proyectando las luchas de poder geopolítico que hay en la actualidad. E incluso se puede vincular a lo vivido en Ceuta, con la entrada de más de 72.000 personas«, defiende Ortiz. Entre los argumentos que se han esgrimido para dilucidar los motivos que explican por qué Marruecos permitió que una multitud llegase hasta la frontera del Tarajal y no impidiese su acceso a España figura la disputa entre los dos países por acoger la final del Mundial de 2030. Y aunque la realidad es mucho más compleja y los expertos subrayan otros factores, como la visita de Pedro Sánchez a Argelia y la reclamación histórica por parte de Marruecos de la soberanía de las dos ciudades autónomas, lo cierto es que el reino alauí lleva tiempo moviendo sus resortes de influencia para hacerse con el gran partido.

El ejemplo más claro y último, la decisión de respaldar a Infantino, que en 2027 se presenta a la reelección al frente de la FIFA, después de que la UEFA y otras confederaciones rechazasen su plan para privatizar la Copa del Mundo. La Federación Marroquí de Fútbol publicó un comunicado de apoyo horas antes de que el presidente de la organización internacional reculase ante la evidencia de que no contaba con los avales necesarios para impulsar la polémica medida. E Infantino habría prometido a Marruecos la final del Mundial de 2030 a cambio de garantizarse su voto en las elecciones que la Federación Internacional de Fútbol debe celebrar el próximo año, según publicó The Times este miércoles, aunque la entidad lo desmintió.

 

«Todo hace ver que hay un intercambio de favores», señala Ortiz, que incide en que los últimos movimientos de Infantino sirven para ver «cómo el fútbol es capaz de mostrar las relaciones de poder». Los vínculos que el presidente de la FIFA tiene con Marruecos no los tiene ni con España ni con Portugal. Infantino acudió el jueves 30 de agosto, el mismo día que miles y miles de marroquíes accedieron a Ceuta en busca de un futuro que su país no es capaz de brindarles, a los actos que Mohamed VI ofreció para conmemorar su llegada al trono. Allí declaró que el Mundial de 2030 será «el mejor» de la historia porque en parte se celebra en Marruecos, «el país más hermoso de todos». «Los marroquíes están listos para recibir al mundo. ¡Viva Marruecos!», jaleó.

La importancia del fútbol para Marruecos

El país africano lleva tiempo haciendo del fútbol un instrumento para «proyectar influencia y ganar legitimidad global», explica Simon Chadwick, profesor de Economía y Geopolítica del Deporte en Emlyon Business School, en un artículo publicado en Substack. Y, aunque «también se trata de aliviar las tensiones internas y garantizar que una población heterogénea se mantenga cohesionada y no se convierta en una amenaza para la monarquía», el deporte es la vía que ha encontrado y está explotando Marruecos para «recuperar su historia, afirmar su identidad» y dejar atrás «la influencia colonial francesa y española».

Así se explica la estrategia «deliberada» del reino alauí para que los jugadores de origen marroquí nacidos en Europa opten por competir con la selección del país de sus padres y abuelos. Y así se entiende que el pasado mes de julio, en plena celebración del Mundial, el presidente de la Federación Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, asegurase que no conoce «a ningún español que se llame Jamel», en referencia a Lamine Yamal.

 

El Mundial de 2030 es un gran escaparate para el reino alauí y albergar la final sería el broche perfecto. No obstante, el tan ansiado partido está hoy más cerca de España que de Marruecos. El Santiago Bernabéu será el escenario de la final, según avanzó en exclusiva este jueves RNE. A cambio, y para no perder su apoyo ante las próximas elecciones en la FIFA, Infantino premiará al país africano con la celebración del Mundial de Clubes en 2029. El movimiento no debe traducirse como una señal de debilidad, sino como un nuevo quiebro del discutido presidente para garantizarse sus intereses.

«Infantino se estaría vistiendo de Maquiavelo», aseguró Aitor Lagunas, director de la revista Panenka este jueves en una entrevista en el canal 24 Horas. La jugada podría tener por objetivo un guiño con la Federación Española de Fútbol, una de las entidades «más poderosas» que conforman la UEFA, en un momento en el que el organismo europeo lidera una rebelión contra su figura por la privatización del Mundial, según una de las hipótesis que esgrimió Lagunas. «No sé si Infantino ha decidido cambiar y se la ha entregado a España por puro interés o ya lo tenía decidido y lo que ha hecho es empezar a avanzar la comunicación. Sea por una cosa o por otra, es puro maquiavelo», zanjó el periodista.

¿Puede España romper con Marruecos?

A la espera de que la FIFA confirme qué país albergará la final, la política española ya ha enseñado sus cartas. Sumar, Podemos y Vox, aunque por motivos distintos, han planteado que España rompa la candidatura y no celebre el Mundial de 2030 junto a Marruecos. El PP ha exigido que el Gobierno pelee por la final y, en caso de que Infantino se la dé a Rabat, disuelva la entente y no organice la cita. Mientras, el Ejecutivo descarta salirse de un proyecto que lideró, pero del que ha ido perdiendo el control en detrimento de Marruecos. Fue, por ejemplo, Mohamed VI el primero en anunciar la candidatura tripartita y filtró en 2023 el logotipo de la cita.

 

La ministra de Educación y Deportes, Milagros Tolón, defendió esta semana en una entrevista en la Cadena SER que debe ser España quien albergue la final, pero descartó cualquier ruptura. Este viernes, el ministro para la Transformación Digital, Óscar López, preguntado expresamente por las iniciativas parlamentarias presentadas por Sumar y Vox, simplemente aseguró que el Gobierno trabaja en que la cita «sea un éxito».

«¿Hasta qué punto España puede decir que no celebra el Mundial con Marruecos?», se pregunta Ortiz. «Hay acuerdos comerciales, económicos… ¿Hasta qué punto puede decir el Gobierno que no cuando todavía no hay nada anunciado?», añade, si bien remarca que la indignación por cómo se han sucedido los últimos acontecimientos se palpa en la calle. Son numerosos los mensajes en redes sociales que piden una ruptura de la candidatura desde que Marruecos permitió la entrada de miles de personas en Ceuta y que se han multiplicado los últimos días ante las dudas sobre la final.

La relación entre Infantino y Trump

Para Lagunas, la era Infantino, influenciado por Donald Trump, con el que mantiene una relación muy estrecha, ha marcado un antes y un después en los modos de la FIFA. «Tiene que ver con la manera de entender y ejercer el poder de Trump, que es un exhibicionista, y con la falta de sutileza de Infantino. Quizás otros presidentes de la FIFA tenían las mismas intenciones o similares, pero se cuidaron de hacer o de decir o parecer lo que Infantino no tiene problema en hacer, decir o parecer», aseguró en el canal 24 Horas.

Se refería, entre otras cuestiones, a la privatización del Mundial. La idea pasaba por crear una filial para la comercialización de la cita y vender un 20% de las participaciones a un fondo, vinculado a la familia de Jared Kushner, yerno de Trump. Pero los lazos entre el presidente de la FIFA y el de Estados Unidos son más extensos. Infantino creó el Premio de la Paz de la FIFA por la contribución del republicano al alto el fuego entre Israel y Gaza y el italiano fue uno de los invitados a la segunda investidura del mandatario. Infantino fue una de las personas que asistió a la cumbre para firmar el plan de paz para la franja y Trump, según The New York Post, pretende que el italiano sea el nuevo secretario general de la ONU.