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Haakon se ha convertido en rey de Noruega tras la muerte de su padre Harald V
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Los vínculos de Mette-Marit con Epstein y la condena a Marius Borg enturbian el inicio de reinado
La era de Haakon VIII acaba de comenzar este viernes en Noruega tras el fallecimiento de su padre, el rey Harald V, pese a que de niño el príncipe no quería reinar y a que llega al trono con una vida personal salpicada por el escándalo debido a los vínculos de su esposa y reina consorte, Mette-Marit, con el depredador sexual Jeffrey Epstein y la condena por violación contra el hijo de ella Marius Borg.
Haakon, que se convierte en el cuarto rey de Noruega desde la independencia del país de Suecia en 1905, se enfrenta ahora al reto de seguir la estela de su progenitor, fallecido a los 89 años tras ascender al trono en 1991, que supo labrarse el respeto y el cariño de los noruegos.
En los últimos tiempos el príncipe heredero había asumido las labores de regencia debido a la enfermedad de su padre, asumiendo cada vez más responsabilidad. Entre sus primeras tareas este viernes como nuevo rey ha presidido una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros, que en Noruega se denomina Consejo de Estado, donde ha anunciado su nombre como monarca, Haakon VIII y ha adoptado el que fuera el lema de sus antecesores «todo por Noruega«. La princesa heredera será ahora su primogénita, Ingrid Alexandra, de 22 años. Todo un cambio respecto a su padre, porque el propio Haakon, que es fruto del matrimonio de los reyes Harald y Sonia de Noruega, no reinaría si no hubiera existido la ley sálica, ya que él es dos años menor que su hermana, la princesa Marta Luisa. En 1990 esa norma fue abolida, pero sin carácter retroactivo.
El niño al que le costó aceptar su estatus real
Según él mismo admitió en su autobiografía Haakon, publicada con motivo de su 50 cumpleaños, al ahora rey le costó aceptar de niño su estatus real, que le daba ansiedad cuando estaba en el colegio en Oslo. «¿Cuándo me di cuenta, que había nacido en un papel especial? No fue en la guardería, sino que fue en la escuela cuando comprendí que era diferente», rememoraba Haakon en ese libro, donde señala que la imposibilidad de pasar desapercibido entre la multitud le hizo ser un niño irritable y tendente a estallidos por cosas pequeñas, como perder una carrera. «Ser príncipe fue una fuente de problemas, no una ventaja».
Haakon, nacido el 20 de julio de 1973, pasó su infancia en una escuela de primaria pública antes de ir a un instituto de secundaria privado y pasar por la Armada.
Su tendencia a evitar los focos le llevó a tomar decisiones que han marcado su vida, como estudiar Ciencias Políticas en EE.UU., en la Universidad de Berkely, en California, en vez de hacerlo en Oxford, como hicieron su padre y su abuelo. Formarse tan lejos le brindó la posibilidad de vivir temporalmente alejado de las expectativas que había sobre él como príncipe heredero. Más tarde, completó sus estudios con un máster en Comercio Internacional en la London School of Economics. Aparte de sus obligaciones reales, Haakon es un apasionado de la música, el esquí y el surf, hasta el punto de que ha llegado a afirmar que si no hubiera nacido en el seno de la familia real hubiera sido surfista profesional.
Pese a sus reticencias como príncipe, Haakon siguió el camino trazado por la Casa Real noruega sin apenas sobresaltos públicos hasta que irrumpió en su vida Mette-Marit Tjessem Høiby, una ciudadana de a pie y madre soltera con un hijo, Marius Borg, de una relación anterior marcada por la adicción a las drogas y un breve paso por la cárcel de su pareja previa. Haakon y Mette-Marit se conocieron en un festival de música en 1999. El inicio de esa relación puso a Haakon en el ojo del huracán de las críticas de los monárquicos y de la propia Iglesia noruega, una denominación cristiana evangélica luterana mayoritaria en el país nórdico, donde no hubo separación del Estado hasta 2012, con el rey Harald siendo la máxima autoridad de este credo.
«Ella era como una luz, fue como si una luz hubiera llegado a la sala, dijo ‘hola’ y se fue», recuerda Haakon en su autobiografía sobre su primer encuentro.
Ante las críticas, el entonces príncipe decidió mudarse con Mett-Marit a un apartamento para demostrar que iban en serio. El caso es que no era la primera vez que se daba una situación así en Noruega, ya que su padre, el rey Harald, tardó 10 años en lograr la aprobación de su progenitor, el rey Olav V, a su matrimonio con Sonia, una estudiante de moda que nada tenía que ver con la realeza. Sin embargo en este caso, Haakon tenía el apoyo de los reyes.
Finalmente, Haakon y Mette-Marit se casaron en 2001 y tuvieron dos hijos, Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus, a los que criaron junto a Marius Borg, que no obstante nunca fue adoptado legalmente por el nuevo rey ni tiene privilegios reales.
Los escándalos de Mette-Marit y Marius Borg
Más de dos décadas después, Mette-Marit se vio implicada en la polémica después de que el Departamento de Justicia de EE.UU. decidiera publicar los archivos del caso Epstein, donde el nombre de la reina aparece mencionado casi un millar de veces. Los documentos incluyen correos electrónicos entre ella y el depredador sexual, que quitó la vida en su celda en 2019, que indican que tuvieron contacto entre 2011 y 2014. Mette-Marit reaccionó con un comunicado afirmando que actuó «con falta de criterio»: «Lamento profundamente haber tenido cualquier tipo de contacto con Epstein. Es sencillamente vergonzoso», se disculpó la esposa de Haakon, que sufre de fibrosis pulmonar crónica, que le fue diagnosticada en 2018, y tuvo un trasplante exitoso de pulmón en junio pasado.
Por si fuera poco, Marius Borg, de 29 años, fue condenado en junio pasado a cuatro años de prisión tras haber sido hallado culpable de violación y violencia de género. Actualmente, se encuentra bajo arresto domiciliario, mientras espera a que la Justicia decida sobre su apelación, aunque ha podido estar en el hospital junto al resto de la familia acompañando al rey Harald en sus últimos momentos.
Falta ahora por ver cómo el rey Haakon abordará esta complicada situación familiar para evitar que dañe a la corona.
Cuando fueron publicados los papeles de Epstein con las revelaciones sobre Mette-Marit y el proceso contra Marius Borg avanzaba, Haakon dijo en febrero pasado en declaraciones a los periodistas que para él lo más importante era «cuidar del rebaño», en referencia a su familia.
«Apoyamos a Marius en la situación en que está. Cuidamos del resto de nuestros hijos también. Necesitan de cuidados y tengo que asegurarme de que cuidamos de la princesa heredera» en alusión a Mette-Marit, explicó Haakon.
Cuando ella dio una entrevista de 20 minutos a la televisión pública NRK en marzo, con él sentado junto a ella, Haakon aseguró que el matrimonio es tanto «para los días buenos como para los malos».
