El Real Madrid confirma en La Cartuja que no tiene remedio

Bellerín consigue el empate para el Betis en el descuento, tras un partido en el que Lunin salvó a los blancos

Mbappé, tras un partido horrendo, pidió el cambio a falta de 10 minutos para el final

No es sencillo vivir sin propósitos, con la sensación de que el único aliciente es postergar lo inevitable. Eso es lo que le quedaba a este Real Madrid, que se agarraba a un eventual derrumbe total del Barça en el que no cree. Y si el equipo blanco era un equipo trémulo y abúlico cuando todavía tenía objetivos plausibles en el horizonte, ahora sencillamente tiende a la caricatura. Qué larga va a ser la primavera blanca.

Sostenerse en un extraordinario Lunin y en un fallo garrafal de Valles no le sirvió ante un buen rival como el Betis. No habría sido justo que el Madrid ganara en La Cartuja y Bellerín se encargó de evitarlo en el descuento. Un castigo apropiado para un Madrid que mañana puede verse ya a 11 puntos del Barça y que, para colmo, vio cómo Mbappé se marchaba lesionado del campo tras protagonizar un partido horrendo. Todo mal.

Ceballos, castigado en casa

En el once de Arbeloa volvió a estar ausente Carvajal, al que su entrenador y excompañero no le va a conceder ni media oportunidad. El rendimiento de Trent ante Abde le dio la razón esta vez. Tampoco Ceballos, que ni viajó a Sevilla tras tener una fuerte discusión con el técnico durante esta semana que seguramente le lleve a no jugar más este año. Sí hubo hueco esta vez para Thiago Pitarch, beneficiado el canterano por las bajas de Tchouaméni y Arda Güler.

Puso el técnico, en fin, los hombres en quienes más confía en este punto otoñal de la temporada. Y respondió su Real Madrid con una primera media hora notable, en la que consiguieron que el Betis no trenzara posesiones largas y que no fuera capaz de aprovechar la presumible prevalencia de Abde en su duelo ofensivo con Trent.

Grave error de Valles

Era un Madrid más sólido que mordaz, afortunado al encontrarse con un regalo de Valles para adelantarse en el marcador. El portero respondió a un latigazo lejano de Valverde con una parada en falso que le dejó la pelota mansa a Vinícius para que el brasileño se apuntara su segundo gol de la semana.

Pero ya se sabe que a este Madrid, como a los niños, la concentración rara vez le aguanta más de media hora. Y el Betis lo aprovechó para romperse las cadenas en el cuarto de hora final, con un bombardeo de ocasiones en las que Lunin demostró, con tres enormes intervenciones, que es un gran suplente del todavía lesionado Courtois, aunque no llegue a su superlativo nivel.

La diferencia en el primer tiempo, en resumen, la definieron los porteros. De los delanteros no hubo noticias, ni de Bakambu ni de Mbappé. Pellegrini quiso arreglarlo al descanso, dando entrada a Cucho Hernández. Y si no celebró su acierto el entrenador chileno fue porque Lunin estaba anoche en trance.

La lesión de Mbappé

El que no se conectaba ni a tiros era Mbappé, pese a que el Betis fue asumiendo más riesgos conforme se acercaba el final. Llegó a marcar un estético gol, pero el fuera de juego era tan claro que casi ni justifica la reseña. Sí la merece que se retirara aparentemente lesionado, reclamando el cambio a falta de 10 minutos para el final. No parecía demasiado grave, pero se marchó directo al vestuario.

Mientras tanto, el Betis masticaba la convicción de estar mereciendo al menos un empate que era incapaz de conseguir. Ni con el comodín del redivivo Isco lo lograba. Y entonces, con el descuento ya en el marcador, tras el único error de Mendy en todo el encuentro, Bellerín marcó ese gol que tanto estaba mereciendo el Betis para entregarles a sus aficionados una feliz noche de Feria.

Un castigo justo para un Madrid que, a estas alturas del año, ya no sabe ni a qué juega ni para qué. Si es que en algún momento de esta tenebrosa interinidad de Arbeloa lo ha sabido.