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Quedan poco más de 24 horas para que las formaciones a la izquierda del PSOE alcancen un acuerdo
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En 2023, Sumar y Podemos quedaron fuera del reparto de escaños en las provincias menos pobladas
La convocatoria de elecciones generales anticipadas para el próximo 29 de noviembre ha acelerado el debate pendiente en los partidos de izquierda para configurar su oferta electoral. El plazo para inscribir las coaliciones termina el viernes 16 de octubre y tanto Frente Amplio como Podemos siguen alejados para encontrar una vía de confluencia en las papeletas del próximo 29N.
El debate está siendo político y de liderazgos, pero las consecuencias serán inevitablemente electorales, a causa de la matemática electoral: la dispersión en papeletas diferentes resta a priori competitividad, y la falta de esta pasa factura en las elecciones generales, que en el fondo son 52 elecciones diferentes repetidas a nivel provincial.
El sistema electoral español se caracteriza por tener unas circunscripciones electorales (la provincia y la ciudad autónoma) de un tamaño relativamente pequeño. De las 50 provincias españolas, 27 reparten cinco o menos escaños, lo que significa que, en la práctica, solo tienen opciones reales de conseguir representación dos o tres partidos, siempre que el tercero supere con relativa holgura el 14-15% del voto.
Muchos escaños solo se consiguen siendo tercero
Desde la fractura del bipartidismo en 2011, ese tercer lugar se lo han disputado alternativamente Podemos, Ciudadanos y ahora mismo es territorio de Vox, que con un 12,4% del voto total en las elecciones de 2023 obtuvo 33 escaños y logró representación en 24 provincias, de las cuales ocho repartían cinco o menos asientos en el Congreso.
En las elecciones de 2023, Sumar, que integraba a 15 fuerzas políticas, entre ellas Podemos, IU, Compromís, Más País o Compromís, perdió esa posición competitiva en prácticamente todo el país. Sumar aglutinó tres millones de votos, casi los mismos que Vox, y solo dos escaños menos, pero cosechados en 19 provincias, cinco menos, y ninguno de ellos en las circunscripciones pequeñas. En estas provincias, 605.000 votos no tuvieron ningún rendimiento en escaños.
En las seis provincias que reparten seis escaños, Sumar obtuvo tres diputados (Gipuzkoa, Girona y Tarragona), y solo cuatro en las provincias de siete escaños (Asturias, Granada, Pontevedra y Tenerife; perdió el escaño que tenía en Santa Cruz de Tenerife). A medida que crece el tamaño de la circunscripción, el porcentaje de voto efectivo para convertirse en escaños se redujo a un 10-12%.
Es por estos cálculos por los que el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, propuso hace meses que los partidos a la izquierda del PSOE eviten competir entre sí y se organizasen por circunscripciones para evitar la división del voto progresista, hasta el punto de no presentarse en algunas provincias a favor de otras candidaturas de izquierda nacionalista más asentadas, una propuesta más pragmática que política para optimizar la mecánica de la fórmula D’Hondt, que rige el reparto de escaños.
Al final, lo que ha conseguido es que Podemos concurra junto a ERC en Cataluña, pero su propuesta no ha congregado a nadie más en torno a su figura y la de Irene Montero, y la falta de una decisión aproxima a Frente Amplio y a Podemos al abismo de la irrelevancia o de la desaparición.
La izquierda está planteando la carrera electoral como una batalla por la movilización de su electorado, a sabiendas de que este es menguante, al menos según las encuestas publicadas hasta la fecha. Actualmente, el promedio de sondeos de DatosRTVE estima nueve escaños para Sumar y dos para Podemos si concurren por separado. Es decir, 11 diputados, una tercera parte del resultado de 2023. Sumar obtendría a día de hoy un 6,2% del voto (la mitad de su resultado en las últimas elecciones) y Podemos un 3,1%.
Entre los dos, tres puntos por debajo de lo que obtuvieron juntos en los últimos comicios. Y, aunque la eventual unión de siglas diferentes no equivale a la suma de sus votos por separado, lo que es evidente es que la dispersión de la oferta no ayuda a obtener la recompensa del escaño.
Llamamiento del PSOE al voto útil
Estos cálculos están siendo aprovechados desde el PSOE y sectores afines, o directamente desde el propio Gobierno, para reclamar que la posible coalición o candidaturas a la izquierda del socialismo no se presente en ninguna provincia de cinco o menos diputados.
Es el caso del ministro de Transportes, Óscar Puente, quien citaba el pasado lunes en un hilo en la red social X el ejemplo de Castilla y León, donde Podemos dejó de obtener escaños en 2019, para argumentar que «todo el voto a la izquierda del PSOE es un voto regalado a la derecha», y que el balance de fuerzas podría invertirse a favor de la izquierda «si se agrupase el voto en torno al PSOE». «No dañaría en nada las opciones del resto de la izquierda», concluía en una apelación al voto útil mientras los partidos que fueron sus socios de gobierno deshojan la margarita.