Uno de los chicos está en el Santa Lucía, estable, y el que está en peor estado se halla en el Virgen de la Arrixaca, donde también permanece el que ha pasado a planta

Bomberos, sanitarios y agentes de la Guardia Civil trabajan en el lugar del siniestro vial de El Algar, bajo el puente de la autovía. / Iván Urquízar
Dos de los chicos heridos en el accidente bajo el puente de la autovía de La Manga en el que murió un joven siguen ingresados, en estado grave, en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), uno de ellos en el Virgen de la Arrixaca de Murcia y otro en el Santa Lucía de Cartagena, informan fuentes sanitarias.
El más grave de ellos, que sufre un traumatismo craneoencefálico grave, permanece intubido en la UCI en el hospital de El Palmar, centro donde también fue llevado otro de los pasajeros en los coches. Este joven también estuvo en Cuidados Intensivos, pero su estado mejoró y pasó a planta, detallan las citadas fuentes sanitarias.
Otro de los supervivientes fue intervenido de urgencia al llegar al centro cartagenero de referencia y el viernes por la noche su pronóstico era grave. El sábado el paciente permanecía en la UCI, estable, confirmaron desde el hospital cartagenero. Mismo estado que reportan este lunes: el chico sigue en la UCI, pero estable.
El viajero que perdió la vida en el siniestro llegó a ser rescatado con vida del amasijo de hierros en que se convirtió el turismo en el que se desplazaba. No obstante, dada la gravedad de las heridas que sufrió en el impacto, llegó en parada al Santa Lucía. Sus restos mortales fueron llevados al Instituto de Medicina Legal, dado que el protocolo establece que se le ha de practicar la autopsia.
El accidente fatal tuvo lugar en el kilómetro 13 de la carretera N-332, a la altura de El Algar, cuando se produjo una colisión frontolateral entre dos vehículos a la altura del puente de la carretera que va de La Manga a Murcia. Tras chocar, uno de los coches volcó y cayó por una especie de terraplén. En ese turismo en cuestión viajaban seis personas, pese a que su capacidad máxima era de cinco.
El siniestro alarmó a otros conductores que pasaban por la vía, especialmente concurrida al tratarse de la tarde del primer viernes del mes de julio. Emergencias recibió llamadas para alertar de lo sucedido: se precisaba de ayuda sanitaria urgente, especialmente para los jóvenes ocupantes del coche, que, tras volcar y despeñarse por el desnivel, no podían salir por sus propios medios del automóvil.