El rapero y actor confiesa desde el Palacio Consistorial haberse rendido ya ante la ciudad tras degustar marineras, caldero y asiático, productos que reivindicó como «made in Cartagena»
Ya ha comenzado la XXXVII edición de las Fiestas de Carthagineses y Romanos con el pregón pronunciado por Juan Manuel Montilla, conocido como El Langui. El acto comenzó con la llegada de los personajes de las Fiestas, Himilce, Emilia Paula, Aníbal y Escipión, escoltados por Tropas y Legiones al Palacio Consistorial. En el balcón, entre otras autoridades, estuvieron presentes la alcaldesa, Noelia Arroyo, el delegado del Gobierno, Francisco Lucas, la consejera de Turismo, Carmen Conesa y el presidente de la Autoridad Portuaria, Pedro Pablo Hernández.
El Langui confesó haberse rendido ya ante la ciudad tras degustar marineras, caldero y asiático, productos que reivindicó como «made in Cartagena». El pregonero, que aseguró tener familia cartagenera por parte de padre, destacó que estas fiestas no son solo trajes y bandos, sino «historia, identidad, barrio, familias y amigos». Subrayó que cuando un pueblo mantiene viva su historia y se la transmite a sus hijos, «esa historia ya no está en los libros, está viva».
Además, aprovechaba el atril para hablar de sus propias batallas: las dificultades, los «no puedo» y los prejuicios que ha superado a lo largo de su vida. «Las mejores batallas no son las que ganas contra alguien, son las que ganas contigo mismo«, sentenció, arrancando uno de los aplausos de la noche. También tuvo palabras para la actualidad: pidió que nunca nos contagien «el odio ni la crispación», recordando que en otros lugares las batallas son reales y solo dejan «muerte y destrucción». «Por encima de las ideas está el respeto, la empatía y los derechos humanos», afirmó.
Como rapero, cerró con unas barritas improvisadas —»Que suene fuerte Cartagena, que esta noche no haya pena / Si hay batalla, que sea buena, y después todos a la cena»— y animó a cartagineses y romanos a dejar a un lado el pique cuando se quiten los cascos: «Debajo de todo eso, sois Cartagena, y ahí no hay dos ejércitos». El pregón concluyó con un llamamiento a disfrutar de las fiestas «familia».
