La cuenta atrás para las monodosis reduce el plástico en los bares

Fabricantes, restaurantes y hoteles se adaptan a la nueva normativa europea cambiando el formato de los envases o sus componentes

Algunos establecimientos ya apuestan por no ofrecer sus condimentos en monodosis.

Algunos establecimientos ya apuestan por no ofrecer sus condimentos en monodosis. / Israel Sánchez

La gran mayoría de establecimientos hosteleros cuentan con envases monodosis de productos como azúcar, aceite y salsas que ofrecen a los clientes con su desayuno o aperitivo. El miércoles pasado entró en vigor una normativa europea que restringe la venta de estos pequeños envoltorios como medida para reducir el uso de plásticos. Los establecimientos, proveedores y fabricantes tendrán un periodo de adaptación que termina el 1 de enero de 2030 para aplicar esta norma.

Además de la restricción a los formatos individuales, este nuevo reglamento impulsa otras medidas enfocadas en requisitos de reciclabilidad. A partir de 2030, todos los envases deberán ser reciclables en una tasa mínima del 80%. En el caso de los envases en contacto con alimentos, deberán estar fabricados con al menos un 30% de plástico reciclado. Otras medidas incluyen la reducción de envases innecesarios, restricciones químicas y etiquetado unificado.

Desde el murciano bar El Manzanar, situado en la zona de Santa María de Gracia, aseguran que, de momento, van a seguir utilizando los envases de un solo uso, ya que tienen bastante tiempo para adaptarse. Sebastián Galero, encargado del local, explica que de momento no han surgido cambios por parte de los proveedores para ofrecerles alternativas, pero que tampoco están demasiado preocupados porque todavía falta bastante para la verdadera fecha límite. Añade Galero que, para él, las monodosis resultan «más higiénicas«, pero puestos a apostar por el medioambiente, pide que no se enfoque solo en la hostelería, ya que los pequeños negocios suelen ser los más afectados por este tipo de normativas.

En el extremo opuesto se encuentra Mañeo, en el barrio de San Antón, que optó desde su apertura hace menos de un año por no utilizar envases individuales: «Nos informamos sobre la normativa que iban a sacar antes de abrir el negocio», explica Salvador. Además, ellos preferían el aceite embotellado «para ofrecer una mayor calidad de producto». Añade que los únicos envases individuales que utilizan son los de sacarina y unas pequeñas galletas de cortesía envueltas en plástico, pero que ya están trabajando en cambiar ambos para adaptarse a la nueva ley europea.

Algunos locales de creación reciente apostaron por no utilizar monodosis desde su inicio

Cambios en la producción

Los fabricantes de estas monodosis de aceite, azúcar u otras salsas se tienen que plantear cambios en su producción. Aliminter, fábrica situada en el municipio de Ceutí que vive de salsas, mermeladas y mayonesas, explica que no van a dejar de fabricar este formato, aunque sí que van a adaptar los materiales: «Vamos a reducir el porcentaje en plástico para que sea más papel y vamos a cambiar lo que es el formato, pero no vamos a retirarlas del mercado porque se venden bastante«. Explican desde la empresa que es un cambio que se realizará poco a poco, ya que tienen que estudiar «cuál es el porcentaje de plástico que se puede dejar».

Una mujer vierte aceite de oliva extra virgen en una cuchara mientras elabora una receta.

Una mujer vierte aceite en una cuchara. / Shutterstock

Se esperan sobrecostes

En cuanto al coste que puede suponer este cambio, el encargado de El Manzanar entiende que posiblemente sí que influya, ya que «las monodosis eran bastante rentables, aunque dependerá del producto, porque hay muchos». Sin embargo, es algo que estudiarán más adelante, puesto que aún no han aplicado las medidas correspondientes.

En Mañeo también admiten que ofrecer aceite en botella, algo que hacen desde sus inicios hace un año, les ha podido suponer un sobrecoste porque «depende de si el cliente se echa más o menos». En cambio, otros productos como azúcar o sal no suponen un problema de costes, sea cual sea el formato utilizado.

Por su parte, Aliminter afirma que, como fabricantes, tendrán algunos costes añadidos: «En parte sí, porque todo lo que sea diferente a plástico y sea más ecológico tiene un coste mayor, pero al final las ventas harán que se equilibre». A pesar de quedar varios años para que la medida sea absoluta, aseguran que sus clientes ya llevaban meses preguntándoles cuándo iban a aplicar los cambios.

Los negocios murcianos se enfrentan a costes añadidos para adaptarse a la ley

El aseo, también en el punto de mira

Los hoteles también sufren el impacto de esta medida, ya que incluye los envases de usar y tirar del ámbito higiénico y cosmético que se suelen encontrar en los aseos de estos establecimientos.

En el hotel Barceló Murcia Siete Coronas, ubicado en el barrio de San Juan, ya se han adelantado a las medidas, pues su política corporativa hizo que hace ya varios años cambiaran los geles individuales por otros envases de mayor tamaño: «hemos sustituido las monodosis de gel, champú y acondicionador por dispensadores recargables, reduciendo así considerablemente el consumo de pequeños envases individuales», explica Ana Arcenegui, subdirectora del hotel. Los cambios se realizaron tanto en las zonas comunes como en los aseos de las habitaciones, donde se cambiaron jabones de manos y cremas corporales.

En cuanto al resto de envasesArcenegui informa de que están implementando los cambios poco a poco, sin necesidad de esperar a 2030: «Antes teníamos todo lo que eran mermeladas en monodosis, ahora se ha puesto todo también en tarros para que la gente pueda cogerla con la cuchara y poder remitir ese consumo». Con otros productos de desayuno, como los cereales, también han eliminado las cajas individuales para ofrecer su presentación a granel.

Cada europeo tira medio kilo de envases de media cada día

Desde la representación de la Comisión Europea en España alertan de que cada europeo tira medio kilo de envases cada día, «desde tazas de café para llevar hasta cápsulas de bebidas, envoltorios de plástico o aluminio, o paquetes para compras en línea». El nuevo reglamento, además de abordar los retos medioambientales que causan los envases, «hará que Europa sea menos dependiente de los combustibles fósiles importados a partir de los cuales se fabrican casi todos los envases de plástico«.

Añaden desde la Comisión que «la mayoría de las obligaciones serán aplicables a partir de 2030, incluidas las normas sobre reciclabilidad, los objetivos de reutilización o los formatos de los envases de plástico de un solo uso muy pequeños que se utilizan en hoteles y restaurantes«. Esta es la parte de la norma que más ha dado que hablar, debido a que implica directamente a negocios, tanto grandes como pequeños, que se deben adaptar a la nueva normativa.

La normativa contribuirá a reducir los residuos y aumentar el reciclaje, según Roswall

Jessika Roswall, comisaria de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva ha declarado que el reglamento «es una inversión en el futuro de Europa: contribuirá a reducir los residuos, aumentar el reciclaje, hacer que los envases que entren en contacto con alimentos sean más seguros para los consumidores y reducir nuestra dependencia de las materias primas vírgenes». Aún así, entiende que adaptarse a estas medidas supone un coste añadido, por lo que dice haber «trabajado intensamente con los operadores del mercado para aplicar las nuevas normas de manera pragmática y no burocrática».