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Bélgica es ahora más vertical y tiene a Courtois; España confía en el momento de Rodri y en la eficacia de su plantilla
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España-Bélgica, en directo en La 1, Teledeporte Play, La 2 Cat, RNE y RTVE.es, a las 21:00 horas
La mayor parte del fútbol es obra de los jugadores, pero si España y Bélgica alcanzaron los cuartos de final fue gracias a dos entrenadores que hallaron respuestas cuando el juego las exigía. Luis de la Fuente, pese a un largo titubeo, volvió a acertar con los cambios para derribar a Portugal. Rudi García ha conseguido algo todavía más complejo: una actualización de Bélgica a partir de los rescoldos de una vieja generación que parecía extinguirse en la irrelevancia.
En Los Ángeles se cruzan dos selecciones que aspiran a regresar a una semifinal mundialista, poco habitual en su historia. Bélgica lo ha conseguido en dos de sus 14 participaciones, la última en Rusia 2018. España únicamente llegó a esa etapa en Sudáfrica 2010, la Copa del Mundo que terminó levantando.
Será el tercer enfrentamiento entre España y Bélgica en un Mundial. La última vez, en 1986, también fue en cuartos de final. Bélgica ganó en los penaltis tras un 1-1 y terminó el torneo en cuarta posición, eliminada en semifinales por un doblete de Maradona en una Argentina triunfal. Cuatro décadas más tarde, se reedita el duelo con España como clara favorita, al menos en teoría.
¿Más motivos para creer? España está invicta en sus últimos 11 partidos contra Bélgica en todas las competiciones (nueve victorias, dos empates) desde que en la Eurocopa de 1980 ganasen los belgas 1-2. Si acercamos la racha a los últimos 20 años, la Roja ha ganado a los Diablos Rojos en sus últimos cinco partidos, con un marcador global de 13-1.
Y dos bazas más para sostener la moral durante el partido: 1) España ha logrado mantener su portería a cero seis partidos, la racha más larga de la historia del Mundial. Pero si esta se cae, tenemos otra. 2) Con Luis de la Fuente, España ha superado sus seis eliminatorias en los principales torneos, o sea, Eurocopa y Mundial. Si se impone en la de hoy, el seleccionador igualará a Vicente del Bosque, que logró lo mismo en su camino para ganar Mundial y Eurocopa.
Durante más de una década, Bélgica vivió de la llamada Generación de Oro. Un equipo construido alrededor de Eden Hazard, Kevin De Bruyne, Romelu Lukaku o Thibaut Courtois que convirtió cada gran torneo en un casi. Siempre candidata, nunca campeona. Rudi García (Nemours, Francia, 1964, de padre andaluz) entendió al llegar en 2025, tras la fallida etapa de Domenico Tedesco, que era el momento de cerrar ese ciclo. El madridista Courtois, recuperado para la selección después de romper con Tedesco, es el único superviviente indiscutible. De Bruyne no jugó ante Estados Unidos; Lukaku ha asumido un papel de revulsivo; Witsel o Meunier han dejado de ser imprescindibles.
El liderazgo pertenece hoy a otra generación. Leandro Trossard (Arsenal, 31 años) dirige el ataque, Youri Tielemans (Aston Villa, 29 años) gobierna el centro del campo y Charles De Ketelaere (Atalanta, 25 años) empieza a justificar el cartel que le acompañó desde joven, con actuaciones como la del partido ante Estados Unidos. García soportó críticas por relegar a los veteranos y apostar por futbolistas con menos recorrido, y el Mundial está avalando sus decisiones, pese a que ante Senegal bordearan el precipicio.
España se encontrará una selección menos dependiente de las individualidades, más vertical e intensa. Bélgica promedia 21,4 remates por partido en este Mundial, la que más. Es su mayor promedio desde 1970 (24). Su porcentaje de acierto a gol es del 12%, que es también su segundo mejor dato histórico, solo por detrás del 15% de 2018, cuando terminó tercera en el Mundial.
La mala noticia para Rudi García es la grave lesión de rodilla de Amadou Onana, cuya ausencia resta músculo y equilibrio a un centro del campo que se mide a uno tan potente como el español. Entre belgas y españoles se encuentran varios de los jugadores que más esfuerzo físico despliegan en los partidos. Lidera el ranking Tielemans.
Como su homólogo, Luis de la Fuente volvió a demostrar ante Portugal que la profundidad de plantilla decide eliminatorias. Y eso que mantuvo mucho más tiempo de lo esperado a Pedri y Oyarzabal, jugadores de su máxima confianza, pero que no estaban rindiendo a su nivel. Cuando finalmente movió el banquillo, encontró lo que buscaba. Ferran Torres encontró el espacio y Mikel Merino apareció para decidir el partido, como hizo ante Alemania en cuartos de la Eurocopa de 2024, también como suplente. Lleva 11 goles con la selección española en 48 internacionalidades, y van siete en el camino a este Mundial del centrocampista navarro del Arsenal.
La aportación de los suplentes tampoco es casual al otro lado. Bélgica suma ya cinco goles anotados por jugadores salidos desde el banquillo, más que ninguna otra selección en el torneo. Y habrá que tener ojo con ellos hasta el final, porque también es la selección que más goles ha marcado en las segundas partes (10 de 13) y la segunda que más goles ha marcado en los últimos 15 minutos (5 tantos).
Partidos con tanto «fondo» están contribuyendo a que este torneo sea el de los finales agónicos: nunca antes un Mundial había acumulado tantos goles decisivos en los últimos minutos. En total, llevamos en este Mundial 32 goles marcados más allá del minuto 90 o 120, según el recuento de la empresa de estadísticas deportivas Opta. Son el 11,4% del total de goles marcados. Y más de la mitad, 17, fueron obra de suplentes.
En el caso de España, el gol de Merino fue un bálsamo para una selección que ha ganado sus últimas eliminatorias por 1-0, y que tendrá que aplicarse para conseguirlo, porque enfrente tendrá al que es posiblemente el mejor portero del mundo.
Leandro Trossard llega al cruce contra España convertido en el futbolista más peligroso de Bélgica: dos goles, dos asistencias y 17 ocasiones creadas, la cifra más alta de todo el Mundial hasta este momento. Solo Eden Hazard, en 2018, y Jan Ceulemans, en 1986, habían conseguido antes con la camiseta belga participar en al menos dos goles y dos asistencias en una misma Copa del Mundo.
El extremo belga aporta movilidad entre líneas, facilidad para aparecer por dentro o caer a cualquiera de las bandas y capacidad para acelerar las transiciones, de modo que puede ser el futbolista que más vigilancia exigirá a España. Con la selección, cambia su rol habitual: en el Arsenal juega principalmente como extremo izquierdo o falso nueve bajo el esquema de Mikel Arteta, mientras que con Bélgica puede asumir una función más creativa y centrada como mediapunta.
Había dudas sobre el estado de forma de Rodri, que no acababa de destaparse hasta que tuvo enfrente a Portugal. Fue elegido mejor jugador del partido porque volvió a ser el eje sobre el que giró España. Ningún futbolista dio más pases (87), nadie conectó más envíos hacia el último tercio del campo (23) y ningún jugador de campo recuperó tantos balones como él (7). Sin estar a tope, Rodri ha dado 80 pases que rompen líneas en lo que va de Mundial, más que cualquier otro internacional español desde 2010 (el récord lo tiene Xabi Alonso con 126).
No es casualidad que De la Fuente lo definiera después de eliminar a Portugal como «el mejor jugador del mundo en su posición». «Siempre he confiado en mí», dijo el propio centrocampista. «Había un poco de ruido, pero tenía claro que, con tranquilidad y trabajo, las cosas iban a salir”. España vuelve a confiar su candidatura al título desde la seguridad que transmite su dorsal 16.
La gestión de los esfuerzos es una de las claves del torneo y España se ha visto desde el principio mermada y sin recambios en sus extremos, piezas fundamentales en el juego de la selección. No obstante, como explica Roi Groba, redactor de Deportes del Telediario que acompaña a la selección en el Mundial, a falta de Nico Williams, que duplica en la banda izquierda la amenaza ofensiva de Lamine Yamal por la derecha, Luis de la Fuente ha encontrado un gran recurso en la dupla Cucurella-Álex Baena, demostrando la versatilidad del equipo y su capacidad de adaptarse con distintos jugadores.