El mercado negro de armas en España permite estrenar una pistola por 2.000 euros y por 300 si ha sido modificada

  • La guerra de Ucrania y el narcotráfico impulsan el mercado ilícito de armas en España, frente a la estabilidad del legal

  • Ya no quedan fábricas de pistolas en España, sólo se producen escopetas de caza y armas deportivas

Vista de un kalashnikov incautado en una operación policial en Cádiz
Vista de un kalashnikov incautado en una operación policial en Cádiz Joaquin Corchero Europa Press/Joaquin Corchero
I. P. Chávarri  RTVE

El pasado mes de mayo un hombre abandonó un Porsche Cayenne en la AP-7, a la altura de Figueres (Girona), con 12 fusiles kalashnikov. En abril, en Sevilla, un dispositivo contra una red de narcotraficantes que operaba en varias provincias andaluzas se saldó con la incautación de 3.600 kilos de droga y seis armas de guerra. A finales de junio, en Talavera de la Reina (Toledo), en otra operación contra el tráfico de estupefacientes, los agentes se incautaron de un lanzacohetes de guerra.

Son tres ejemplos recientes que muestran una realidad cada vez más común en España, la del uso de armamento bélico por parte del crimen organizado, como recoge el informe Apretando el gatillo: violencia armada en Europa, elaborado por el Instituto Flamenco de la Paz. El tráfico ilegal de pistolas, fusiles o cualquier otra arma tiene a los narcos entre sus principales clientes y con la guerra de Ucrania el catálogo de lo que pueden comprar aumenta.

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«El mercado negro siempre ha existido. Pero por primera vez en mucho tiempo hay un conflicto en Europa en el que están involucradas superpotencias. Y todo ese armamento, una vez que termine la guerra puede terminar en ese mercado negro», explica a RTVE Noticias Roberto Expósito, de la Armería Monforte. Está convencido de que en los próximos años aumentará la violencia por esas armas procedentes de Ucrania. «Va a ser la primera vez en la historia de nuestro país en la que los malos van a estar mejor armados que nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Si la guerra terminara ahora, qué vamos a hacer con ese material. ¿Se lo va a quedar Rusia?, ¿Ucrania?, ¿se va a destruir?, ¿quién lo sabe?», se pregunta.

La última Encuesta sobre armas pequeñas, una iniciativa del Instituto de Estudios Internacionales y de Desarrollo de Ginebra, recogía que España tenía 3.464.000 armas en manos de civiles, 2.683.542 registradas y 780.458 no registradas. Son las dos caras de una misma realidad, la legal, en la que la inmensa mayoría son escopetas u otros artefactos de caza, y la que se mueve en otros circuitos y tiene otros fines.

Narcos más armados

Hasta ahora, los datos arrojan que España no es un país especialmente conflictivo, ni por número de armas, ni por el uso que se hace de ellas. El volumen de homicidios que se cometen con una pistola o similar es del 16% frente al 40% de la media mundial y el 67% que se registra en América. Pero aunque el país «no registra tasas elevadas de violencia con armas de fuego», se enfrenta a un cóctel muy peligroso: el de redes de narcotráfico con cada vez más armamento. España, gracias a su situación geográfica, es el principal punto por el que el cannabis y la cocaína entran a Europa y, como señala el estudio del Instituto Flamenco, «el aumento de la competencia en el ámbito de las drogas, junto con la disponibilidad de armas de fuego, puede constituir una combinación letal«.

No hay cifras de la cantidad de dinero total que puede mover el mercado ilegal de armas en España, pero según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, las pistolas no modificadas pueden oscilar en nuestro país entre los 1.500 y los 2.000 euros, los subfusiles, entre los 3.500 y los 5.000 euros. Si el artefacto ha sido modificado el precio baja hasta los 300-500 euros. La Guardia Civil destruyó el año pasado 80.289 armas, bien a petición de sus dueños, porque se superó el tiempo de depósito fijado o por orden judicial. El achatarramiento de pistolas y otras armas ilegales tiene entre sus objetivos evitar el tráfico ilícito. Según la ONU, que este 9 de julio celebra el Día Internacional de la Destrucción de Armas de Fuego la eliminación es clave para reducir la violencia.

El negocio legal de las armas en España

Junto a las armas ilegales en manos de civiles conviven las legales, cuya realidad es completamente distinta. El mercado lícito se reduce fundamentalmente a la caza. En España, de hecho, ya no quedan fábricas de pistolas, sólo de escopetas y el 94% de los 2.657.248 de armas registradas por la Guardia Civil están destinadas a la actividad cinegética. Le siguen las empleadas para la práctica de deportes de tiro, que ascienden a 90.176, mientras que las que cuentan con licencia para defensa personal suman 9.764, ni el 0,5% del total.

Junto a estas conviven las que usan las diferentes policías y el Ejército, 163.973, y las empresas de seguridad privada, con 16.029, un sector en crecimiento y en el que la armería de Expósito ha encontrado un nuevo nicho más lucrativo que el de la caza. «La caza es una cosa muy pequeñita si se compara con el sector de la seguridad, que económicamente es uno de los más potentes para invertir», asegura.

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La facturación de este sector alcanzó en 2024 los 6.440 millones de euros, un aumento del 7,6% respecto al año anterior, según datos del Observatorio Sectorial DBK. El crecimiento de las compañías se sustenta en la «favorable evolución de la demanda en vigilancia y transporte de dinero y el dinamismo del negocio de sistemas de alarmas», apunta el estudio y corrobora Expósito.

El experto, especialista en mecánica de armas, presta diferentes servicios a este tipo de compañías, pero el fundamental es el de mantenimiento, una exigencia de la ley. «Implica desplazarnos a los sitios donde se encuentran las armas, limpiarlas, revisarlas y repararlas. Todas las armas hay que revisarlas una vez al año. Es una garantía para el vigilante, para las empresas, y es un sector grandísimo. En España hay más de 4.000 empresas con armas en custodia, «, zanja.