Dos condenados por violar salvajemente a una menor y dejarla tirada en un descampado de Águilas: «Solo quería salir viva de allí»

Se trata de un español de 37 años y un marroquí de 34: cada uno cumplirá 8 años de cárcel por la agresión sexual que cometió y otros 8 por cooperador necesario en la que perpetró el otro individuo

Pancartas contra las violaciones durante una marcha feminista.

Pancartas contra las violaciones durante una marcha feminista. / FRANCISCO CALABUIG

Ana Lucas  LA OPINIÓN

Un español que ahora tiene 37 años de edad y un marroquí nacido hace 34 han sido condenados a idénticas penas de prisión (suman un total de 16 años entre rejas para cada uno de ellos) por violar salvajemente a una joven, que era menor de edad, y dejarla tirada en un descampado de Águilas.

Así consta en la sentencia de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Murcia, a la que ha tenido acceso este diario, y que refleja que cada uno de los sujetos cumplirá 8 años de cárcel por la agresión sexual que cometió y otros 8 por ser cooperador necesario para que se consumase la que cometió el otro individuo. «Solo quería salir viva de allí», manifestó en el juicio la víctima, a la que los violadores han de entregar 35.000 euros por los daños morales, establece el tribunal.

Aunque hasta el presente 2026 no se fijó la vista oral (y se dictó la sentencia), la agresión sexual aconteció en junio de 2021, esto es, hace un lustro. Tal y como se lee en el relato de hechos probados de la resolución, la joven, que entonces contaba con 17 años, quedó en Águilas con un sujeto al que había conocido días antes.

Se llevó a una amiga suya a la localidad costera y, mientras ella estaba con el chico, su amiga departía con otro varón. Los cuatro estuvieron bebiendo alcohol y fumando cannabis, sustancias que «en todo caso, no alteraban la capacidad del hombre para comportarse y decidir», especifica el documento judicial.

La menor se fue con el joven con el que estaba (el español que ahora tiene 37 años, en ese momento un adulto de 32) a «un jardín descuidado existente entre dos edificios, uno de ellos de dos alturas y abandonado, en la zona próxima a un murete, una zona oscura y con vegetación descuidada», precisa la Audiencia Provincial.

En ese paraje fue donde comenzaron unas relaciones primero consentidas, aunque la chica «deseó terminar el encuentro, al sentirse incómoda porque oía voces y risas de personas ocultas y cercanas». El sujeto, sin embargo, no se detuvo y la forzó.

Apareció entonces el otro procesado, al cual la víctima ni siquiera conocía. Mientras el español sujetaba a la adolescente con fuerza, el marroquí la violó. Cuando terminó, el primer hombre la violó también. Tras perpetrar la agresión sexual, dejaron a la menor abandonada en el descampado y se fueron. La chica conservaba su móvil y pudo llamar, llorando, a su amiga, para pedir ayuda.

Los dos encausados negaron los hechos y afirmaron que el contacto sexual fue consensuado. «Se acuesta con más hombres», llegó a decir uno de ellos, que soltó que estuvo con ella en el baño del local en el que estaban antes. El tribunal tiene claro que la declaración de la perjudicada es creíble y que no hay razón para dudar de «la realidad de lo descrito».