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La desconexión progresiva de sus dos reactores estaba fijada para noviembre de 2027 y octubre de 2028
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El Ejecutivo asegura que se mantiene el calendario de cierre total nuclear en España para 2035
La central nuclear de Almaraz funcionará hasta 2030 tras renovar el Gobierno la explotación de las unidades I y II, según ha publicado este viernes el Boletín Oficial del Estado (BOE). La decisión permite que sus dos reactores operen, al menos, hasta el 8 de junio de 2030. Esta prórroga afecta «exclusivamente» a la planta extremeña y «no altera» el cese definitivo de todo el parque nuclear español previsto para 2035, han precisado desde el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).
La solicitud para extender la vida de la planta se inició en octubre de 2025 cuando Iberdrola, Endesa y Naturgy, las tres dueñas de la central, pidieron de manera formal mantener la actividad de los dos reactores. Su cierre progresivo estaba fijado para el 1 de noviembre de 2027 para la Unidad I y el 31 de octubre de 2028 para la Unidad II.
El área que dirige la ministra Sara Aagesen ha remarcado que la planta «es segura para las personas» y que el CSN ha constatado el «correcto funcionamiento de la central» y «la seguridad radiológica». Además, que los reactores sigan activos en Almaraz «no compromete la seguridad del suministro en España» y «no tendrá coste para los ciudadanos».
La prórroga, han añadido fuentes del Miteco, se ha concedido «sin ningún tipo de rebaja fiscal ni contraprestación económica para las compañías propietarias que habían reclamado bajadas de impuestos».
Se mantiene el cierre total nuclear en 2035
El CSN emitió el 16 de julio de 2026 un expediente favorable a la renovación que condicionó a que se cumpliesen los requisitos de seguridad nuclear y protección radiológica que recoge la orden del BOE. Este aval técnico acreditó que la central cumple con las condiciones de seguridad necesarias para seguir operando.
La tensión en Oriente Medio y la guerra en Ucrania han influido en una decisión que «no altera la fecha de cese definitivo del conjunto del parque nuclear en 2035″ en España, han insistido fuentes gubernamentales. El calendario para el cierre total lo negociaron Enresa (la empresa pública que gestiona los residuos radioactivos) y las compañías propietarias y abarcaba desde el cese definitivo de la Unidad I de Almaraz en 2027 hasta el de Trillo (Guadalajara) en 2035. Tras la autorización del Ejecutivo a la prórroga de la planta extremeña hasta 2030, ese año se apagarán también Ascó I (Tarragona) y Cofrentes (Valencia).
Organizaciones como Greenpeace han mostrado su «rechazo e indignación» a esta decisión que supone «ceder» a los «intereses económicos» de las eléctricas más que a criterios de «seguridad técnica» o «abaratamiento de la factura». La portavoz de Greenpeace, Eva Saldaña, ha advertido que la prórroga tendrá un sobrecoste de 3.831 millones para hogares y empresas hasta 2033, según un informe de la Universidad Rey Juan Carlos. Ese documento señala que tambíen arriesga hasta 26.130 millones en inversiones en renovables y almacenamiento. Saldaña teme un «efecto dominó» para postergar los cierres previstos de otras plantas.
Protección frente a los altos precios de la energía
Desde el ministerio, han justificado esta decisión por el nuevo contexto «energético internacional» que ha propiciado un escenario de «elevada volatilidad» y precios altos en los combustibles fósiles «cuya duración es actualmente imposible de prever».
En este entorno de «incertidumbre», el Gobierno cree que esta medida «coyuntural» puede proteger a los consumidores de «unos picos de precios de los combustibles fósiles no previstos anteriormente».
En paralelo, aseguran desde Transición Ecológica, se mantiene «intacta» la apuesta por las energías renovables aunque el cierre de Almaraz se prolongue hasta 2030 ya que advierten «su impacto será muy limitado» porque «la reducción de su aportación prevista para 2030 será de poco más del 1%».
La polémica acompaña el cierre de la central desde hace tiempo. Según la compañía Centrales Nucleares Almaraz-Trillo, la planta cacereña produce el 7% de la demanda anual de electricidad en España, lo que equivale al suministro de cuatro millones de hogares. Además, insisten, evita la emisión a la atmósfera de seis millones de toneladas de CO2 en un contexto de sustitución de los combustibles fósiles. Mientras, organizaciones de la zona como la Plataforma ‘Sí a Almaraz, Sí al Futuro’, creada en 2025, lamentan que el cierre perjudicaría la economía de los pueblos cercanos. Por otra parte, entidades como Ecologistas en Acción denuncian la gestión de los residuos desde hace años.

