La empresa cartagenera MG Jackets desarrolla para Defensa un tejido multiespectral y una protección que reduce el daño de los lanzacohetes

Un prototipo del tejido multiespectral en las instalaciones de MG Jackets. / Iván Urquízar
En un partido de fútbol a menudo se escucha a los que saben afirmar que su equipo no ha marcado gol porque su ataque es “predecible”. Por ejemplo, si el jugador de banda con capacidad para el desborde insiste con un mismo regate o intenta salir siempre hacia el mismo lado para controlar el balón con su pierna buena. En la guerra no es muy distinto.
Cuando tiene lugar un conflicto bélico, uno de los objetivos más ansiados por los bandos enfrentados es conseguir que el oponente no sea capaz de prever sus movimientos. Las razones son claras: si uno de los lados conoce dónde se posicionará un escuadrón enemigo o qué acción llevarán a cabo a continuación, puede preparar una estrategia para contraatacar.
Más allá de esto, pasar desapercibido podría llegar a salvar vidas en muchísimas situaciones, incluso fuera del ámbito militar. Si un individuo se atrinchera con varios rehenes, los agentes policiales que acudan al rescate deberán proceder con extrema cautela porque, de lo contrario, el criminal podría tomar represalias contra los inocentes retenidos.
Justo en esta línea están dos de los proyectos que tiene la empresa cartagenera MG Jackets dentro del programa Caetra, una iniciativa del Instituto de Fomento de la Región de Murcia (INFO) para impulsar el desarrollo de las tecnologías duales por parte de las compañías de este sector en el territorio regional.
El camuflaje protege frente a cargas electromagnéticas que ‘fríen’ los equipos electrónicos
Camuflaje multiespectral
El primero de los proyectos que tienen entre manos es un “camuflaje multiespectral” que recuerda al equipamiento que llevan personajes de ficción como Solid Snake en la exitosa saga de videojuegos Metal Gear Solid, de Hideo Kojima. Javier Moreno, CEO de la entidad, indica que se trata de unos tejidos que cumplen varias funciones: “ocultan tanto a personas como a equipos militares”. Físicamente son tejidos que se pueden adaptar a prácticamente cualquier superficie. El administrador bromea con que son “sastres industriales”. “Al final esto es tela y podemos hacer un traje a medida”, puntualiza.
La gran peculiaridad que tienen, tal y como señala el término “multiespectral”, es que consiguen ocultar a las unidades frente a una gran variedad de sensores. Concretamente, reducen significativamente la huella térmica, el espectro ultravioleta y aíslan a los equipos frente a pulsos electromagnéticos (EMP) enviados por el enemigo.
Los EMP en un contexto militar son descargas intensas y breves de energía electromagnética que dañan temporalmente o inutilizan indefinidamente los equipos electrónicos de un área determinada. La gran ventaja que tienen es que no requieren contacto físico ni hacen daño a las personas. Moreno destaca la importancia de que sus tejidos protejan frente a estas amenazas porque “hoy en día casi todo el equipamiento es electrónico”. Un EMP podría dejar ‘fuera de combate’ a un ejército entero que no tenga formas de eludir o hacer frente a estos avances tecnológicos.
Comenta que el camuflaje también podría utilizarse como cobertura o recubrimiento de puestos de mando donde, generalmente, se concentran los sistemas de comunicación y gran parte de los equipos electrónicos más sensibles desde un punto de vista estratégico.
Aunque lo parezca, esta protección no es magia. Moreno profundiza y aclara que se basa en el principio de la “jaula de Faraday”: una estructura de materiales conductores -en este caso, hilos metálicos de compuestos como el estaño, la plata o el cobre- que bloquea los campos electromagnéticos procedentes del exterior mediante la redistribución de las cargas eléctricas a lo largo de su superficie.
La ‘armadura’ ofrece una protección balística que «no existe actualmente en el mercado»
Protección balística
El otro gran proyecto que se encuentran desarrollando es una ‘armadura’ para vehículos. El CEO aclara que se trata de “una protección balística que no existe actualmente en el mercado”. Su sistema protege frente a munición de pistola, fusil o armamento de calibres de 20 o 30 milímetros, pero, además, quieren que resista el impacto de un lanzacohetes portátil (RPG) u otros sistemas antitanque.
La OTAN actualmente utiliza el sistema STANAG 4569 (Standarization agreement) para definir los niveles de protección balística y frente a minas o artillería para vehículos militares y pequeños blindados -tanques o coches más ligeros-. Moreno quiere que sus sistemas superen el nivel 3 (de 6 que existen). Esta categoría exige que los equipos aguanten proyectiles de energía cinética como la ametralladora ligera M60 que empuña el personaje principal en las películas de Rambo, además de minas de hasta 8 kilogramos de masa explosiva.
Aguantar el impacto de un RPG implicaría superar ampliamente este nivel y, por otra parte, sería añadir una protección inédita porque no existe ninguna certificación para la resistencia frente a armas de carga hueca como son los lanzacohetes.
A estas armaduras aún les queda mucho trabajo. Javier Moreno subraya que en las primeras evaluaciones el 50% de los proyectiles no afectaba a la estructura. Desde entonces se han centrado en continuar investigando tanto los materiales que la componen como la forma que, según puntualiza, es muy importante.
En un principio los paneles tenían la forma habitual: plana. No obstante, tras las primeras pruebas y posteriores investigaciones, han decidido explorar qué curvaturas serían más efectivas para reducir el impacto. El problema es que la munición de carga hueca, apunta, concentra el explosivo en un punto muy pequeño, lo que aumenta la capacidad de penetración. Pero, si se rompe la forma de la carga antes del impacto, la explosión se difumina y el daño se reduce considerablemente. Concluye que su progreso hasta ahora es muy positivo y más teniendo en cuenta que se enfrentan a proyectiles que superan la velocidad del sonido.

Javier Moreno, CEO de MG Jackets muestra el camuflaje multiespectral. / Iván Urquízar
Aplicaciones civiles
Si bien se trata de productos con un claro enfoque en Defensa, también pueden emplearse en la vida cotidiana. La protección balística tiene aplicaciones dentro de la industria, ya que protege cuadros eléctricos o entornos con recipientes a presión que contengan productos químicos frente a posibles fallos que podrían derivar en explosiones. Asimismo, las placas protegen contra el fuego, por lo que serían un elemento de prevención frente a incendios.
En el caso de los camuflajes, señala que sería útil en la caza o como protección térmica frente al frío, puesto que son prendas muy ligeras que no restan movilidad.