Todo parecía escrito: España y Argentina jugarán la soñada Finalissima

Jugadores de España y Argentina celebran eufóricamente en un estadio, con camisetas rosas, granates, azules y amarillas, mostrando la alegría de un gol.
Los jugadores españoles y los argentinos celebran un gol en sus respectivos partidos de semifinales. EFE/AP PHOTO
ADRIÁN HERRERO (ENVIADO ESPECIAL AL MUNDIAL 2026)  RTVE

El 15 de marzo de 2026, la UEFA anunció la suspensión de la Finalissima que España y Argentina debían disputar el viernes 27 del mismo mes en Catar. El conflicto de Oriente Medio impidió que se jugase el partido más deseado del mundo entre la campeona de Europa y la del mundo y América.

La cancelación del encuentro supuso un varapalo para los aficionados al fútbol, pero desde el momento en el que se anunció la suspensión a todos se nos vino a la cabeza una fecha y un lugar: el 19 de julio en Nueva York. El partido que parecía que nunca se iba a jugar va a llegar en el momento y la ubicación más determinantes. España y Argentina se van a medir por primera vez en la final de un Mundial. Casi nada.

 

Un partido que levantó polémica

La suspensión de la Finalissima generó mucha controversia. No por la cancelación del evento en sí, puesto que la situación bélica en Oriente Medio no ofrecía las garantías necesarias para que el encuentro se disputase en Catar. La UEFA y la RFEF exploraron posibles vías para que el encuentro se disputase en otro lugar o incluso se celebrase en un formato a doble partido con duelos en ambos países. La AFA se negó. Tampoco aceptó buscar una fecha alternativa.

El comunicado de la RFEF tras la cancelación del partido no ofrecía dudas: la Roja quería jugar a toda costa. «España estaba dispuesta a jugar tal y como se ha señalado siempre. No ha puesto condiciones. España ha ofrecido, de la mano de UEFA, todas las posibilidades, a pesar de lo cual, y dada la situación, la Finalissima ha sido cancelada», rezaba el escrito.

La final soñada

El asunto se zanjó en ese momento, pero todos tenían la mente puesta en un posible duelo en el Mundial. La disposición de los grupos abría la puerta a que ambos se cruzaran en dieciseisavos de final si una terminaba como primera y otra lo hacía como segunda de su grupo. No obstante, tanto España como Argentina hicieron los deberes y aplazaron su enfrentamiento hasta la final.

La Roja ha llegado con más solvencia. Ha jugado mejor y ha tenido rivales más difíciles, especialmente Portugal y Francia, selecciones a las que se ha mostrado superior. Pero Argentina es Argentina y en este torneo ha demostrado al mundo por qué es la vigente campeona. Su campeonato ha sido una exhibición de raza y coraje. Ha superado dos prórrogas (ante Cabo Verde y Suiza) y ha protagonizado dos remontadas heroicas (frente a Egipto e Inglaterra).

 

En el fondo, es la final más deseada por españoles y argentinos. Es el duelo entre dos campeonas del mundo y la batalla entre Leo Messi, el mejor jugador de la historia, y Lamine Yamal, la estrella que oposita a sucederle en el trono. Así lo hacían saber los aficionados de la Roja en el Estadio Dallas tras la victoria ante Francia: «Hay que ganar a los argentinos para decir ‘aquí hemos llegado'».

Durante todo el torneo, los periodistas que han seguido la actualidad de la Roja han mirado de reojo lo que hacía Argentina, con ganas de enfrentarse a la Albiceleste, pero también con ese respeto a una selección que está haciendo historia y que ha alcanzado la final en tres de los cuatro últimos campeonatos del mundo.

Pase lo que pase, estamos ante uno de los mejores partidos de todos los tiempos en los mundiales. Disfruten y sufran lo menos posible, que vamos a presenciar historia del fútbol.