Santa Úrsula y compañeras, vírgenes y mártires.[11] Grupo de vírgenes veneradas como mártires en Colonia, Alemania. La tradición considera a Úrsula como la principal representante del grupo, en cuyo honor se erigió una basílica en la ciudad.
Santos Dasio, Zótico y Cayo, mártires.[11] Cristianos vinculados al servicio del emperador Diocleciano en Nicomedia. Acusados injustamente del incendio del palacio imperial, fueron condenados a muerte y ahogados en el mar.
San Hilarión, abad.[11] Discípulo de la tradición eremítica de san Antonio Abad. Vivió inicialmente como ermitaño cerca de Gaza y posteriormente impulsó la vida monástica en aquella región.
San Malco, monje.[11] Monje y asceta que vivió cerca de Antioquía de Siria. Su vida fue narrada por san Jerónimo como ejemplo de austeridad y fidelidad a la vocación monástica.
San Severino de Burdeos, obispo.[11] Obispo procedente de Oriente que llegó a Burdeos, donde fue recibido por san Amando, a quien posteriormente sucedió al frente de aquella Iglesia.
Santa Cilina de Laon, viuda.[11] Madre de los santos Principio de Soissons y Remigio de Reims, ambos obispos, venerada por la tradición cristiana en la región francesa de Laon.
San Viator de Lyon, lector.[11] Lector de la Iglesia de Lyon y discípulo de san Justo, a quien acompañó en su retiro eremítico en Egipto y con quien permaneció hasta la muerte.
San Vendelino de Tréveris, eremita.[11] Eremita venerado en las proximidades de Tréveris, en el territorio de la actual Alemania, cuya figura quedó vinculada a la tradición monástica de la región.
San Mauronto de Marsella, obispo.[11] Obispo de Marsella y abad del monasterio de San Víctor, recordado por su servicio pastoral y monástico en la Provenza francesa.
Beato Pedro Capucci, presbítero.[11] Sacerdote italiano de la Orden de Predicadores que desarrolló su ministerio en Cortona y destacó por su predicación y sus exhortaciones sobre la preparación cristiana para la muerte.
San Pedro Yu Tae-chol, mártir.[11] Joven cristiano coreano martirizado en Seúl a los trece años. Durante su encarcelamiento alentó a otros cristianos a perseverar ante las torturas y finalmente murió estrangulado.
Santa Laura Montoya, virgen y fundadora.[12] Religiosa y misionera colombiana que dedicó especialmente su apostolado a las comunidades indígenas y fundó la Congregación de las Misioneras de María Inmaculada y de Santa Catalina de Siena. Fue canonizada por el papa Francisco en 2013.
Beatos Luis Beltrame Quattrocchi y María Corsini, esposos.[13] Matrimonio católico italiano que vivió su vocación cristiana mediante la vida familiar, profesional y el compromiso apostólico. Fueron beatificados conjuntamente por el papa Juan Pablo II en 2001.