Agentes municipales y socorristas se desplazan al arenal, repleto de bañistas, para retirar el paquete, que presumiblemente cayó de una embarcación

Agentes de la Policía Local se desplazaron al arenal y recuperaron el paquete sospechoso. / L. O.
«Un fardo sospechoso». Es lo que indicaron testigos que había llegado este sábado a una playa de La Manga del Mar Menor. El ‘paquete’ fue encontrado a la altura del kilómetro 4, en una zona en la que prácticamente se unen el municipio de Cartagena y el de San Javier. Y desató las alarmas.
Agentes de la Policía Local se desplazaron al arenal y custodiaron el ‘alijo’, de gran tamaño, el cual fue sacado de ahí por socorristas en un quad, vehículo que emplean para moverse por la playa. Lo hicieron ante la mirada de vecinos y bañistas, que continuaron dándose un chapuzón o bajo la sombrilla mientras se procedía a retirar la mercancía. Algunos se aventuraron a sentenciar lo que era: droga.

Policías y socorristas, con el fardo sospechoso en La Manga. / L. O.
Y es que, como también recuerdan fuentes policiales, no es la primera vez que se encuentra un fardo en la playa de la Región. Se trata de paquetes impermeables que contienen sustancias como cocaína o hachís y que se han caído de narcolanchas, tras lo cual son arrastrados a la orilla o descubiertos flotando cerca de la costa
Se analizan en el laboratorio
Cuando pasa algo así, es el posterior análisis de la sustancia en laboratorio el que determina si se trata de droga, como los investigadores presuponen siempre. Estos casos son asunto de la Benemérita, Cuerpo competente para hacerse cargo de las pesquisas. No obstante, fuentes policiales admiten que será difícil dar con los responsables, los cuales seguramente están ya lejos de la Comunidad.
El litoral de la Reigón en concreto el cartagenero, fue escenario, esta misma semana, de un suceso en el que una lancha sospechosa entraba en la playa para repostar combustible, tal y como captaron algunos de los presentes con sus teléfonos móviles. Las personas que cargaban a la embarcación los bidones cubrían su rostro para evitar ser reconocidos.
Una bala de paja
Sin embargo, en este caso concreto lo que llegó a la playa fue… una bala de paja. La presencia de las mismas en el mar es un problema medioambiental y de seguridad marítima que se da en el Mediterráneo. Su origen suele atribuirse al transporte de ganado: es una carga que cae accidentalmente, queda flotando a la deriva y, eventualmente, llegan a los arenales. Y, claro, han de retirarse.