
Siempre es el Martes Santo en Murcia un oasis entre la tradición del Lunes Santo magenta y la explosión colorada que esta tarde revolucionará el corazón de la ciudad. Oasis de recogimiento y estética diferente para las dos procesiones que desfilaron, en un día de plena primavera donde los termómetros rondaron los 27 grados. Y aunque saliera más tarde de su sede que otra procesión del día, la del Rescate, la Pontificia, Real, Hospitalaria y Primitiva Asociación del Santísimo Cristo de la Salud atrajo sobre su desfile todas las miradas nazarenas. Porque por vez primera se incorporaba un paso portado solo por mujeres. Ya existen en la Semana Santa murciana otras experiencias similares, aunque no de forma exclusiva.
El paso desfiló detrás de Nuestro Padre Jesús de las Mercedes, una obra de Nicolás Salzillo que elevan al cielo hasta 32 anderos, quienes en la Salud no se llaman estantes como tampoco el presidente por ese nombre se conoce, sino como teniente comendador.
Bajo la denominación de ‘María, consuelo de los afligidos’, representa a la Virgen confortando en su regazo a María Magdalena
El nuevo paso se denomina ‘María, consuelo de los afligidos’, y representa a la Virgen calmando a María Magdalena, que llora en su regazo. Se trata de un conjunto realizado por Francisco Javier López del Espino, un imaginero de Lucena (Córdoba). También en aquel lugar ha sido confeccionado el paso que soportó anoche las dos tallas y en sus formas andaluzas alejado de la estética de trono murciano tradicional. Cuarenta nazarenas llevaron sobre sus hombros el nuevo trono y cumplieron con orgullo una estación de penitencia entre los numerosos aplausos de los murcianos que llenaron la carrera nazarena desde primera hora de la tarde. El buen tiempo animó a muchos a salir a las calles y disfrutar del paso de esta cofradía, cuyos hermanos visten túnicas blancas y rojas, hasta que culminó su recogida ya pasadas las once de la noche.
De Roque López
Esplendoroso camina el San Juan de Roque López, ufano entre una multitud que lo aclama con suspiros y oraciones hondas como la solemnidad de este cortejo a quien acompañan en la presidencia miembros de la Comunidad Autónoma, del Ayuntamiento de Murcia y del Colegio Oficial de Médicos. Una buena representación de alumnos, profesores y personal de la Universidad Católica siguen también al Cristo. Nadie quiere perderse el alto honor de acompañar a los hospitalarios en su estación de penitencia. Nadie se resiste a contemplar y degustar la majestuosidad de la Santísima Virgen del Primer Dolor, cuarto paso de la comitiva, aún cuando se apagan las luces de la plaza, a la recogida, entrada ya la madrugada nazarena, cuando se celebra el encuentro, mientras al otro lado del río parecen sonar tambores sordos que convocan ya a la Sangre. Anoche, en tinieblas el corazón de la ciudad, splo los faroles de los penitentes dibujaron frágiles estelas de luz, apenas ciertas penumbras de incienso en las sagradas tallas. Fue el instante en que se alzaron las voces de los cantores para honrar la entrada de las imágenes más veneradas. Y, en algún caso, de la más antigua. Porque desde el siglo XV se mantiene erguido este Cristo de la Salud, atribuido a Gutierre Gierero.
Los faroles de los penitentes dibujaron en la noche frágiles estelas de luz
Sobriedad y silencio entre la sección de heraldos y timbales, los mismo que antes elevaban al cielo sus notas enternecidas por la inminencia de la Pasión. Concluyó así el sobrio cortejo de la Asociación de la Salud, ante cientos de murcianos y a las puertas de la iglesia museo de San Juan de Dios, su sede canónica.