La presidenta madrileña trata de contener las fugas a VOX con mensajes a los jóvenes y al mundo rural


Madrid
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha utilizado un año más los eventos de 1808 para volver a apelar a la idea, que ya ha convertido en cliché, de la rebeldía de los madrileños. Esta vez no ha habido referencias explícitas a supuestos poderes tiránicos, pero sí ha utilizado la negativa de Defensa a que las Fuerzas Armadas participen en este Dos de Mayo para lanzar una advertencia velada a La Moncloa. «La sociedad madrileña es otro Ejército que no se dejará controlar por nada ni por nadie», ha dicho durante su discurso institucional con motivo del Día de la Comunidad de Madrid. «Quien lo intente volverá a encontrarse con una digna y rotunda respuesta», ha concluido Ayuso.
Un año más, la Comunidad de Madrid no ha invitado a ningún representante del Gobierno central a estos actos. A punto de iniciar su viaje de 10 días a México, Ayuso ha vuelto a hacer una lectura edulcorada de lo que fue la Conquista Española. La presidenta ha reivindicado también el papel de Madrid como motor económico, político y social de España, con una referencia a Cataluña como nación, que ha sonado a lapsus.
Ayuso ha vuelto alertar frente a quienes «levantan muros», en un discurso con referencias a la próxima visita del Papa, la de la venezolana María Corina Machado o la llegada de la Fórmula 1.
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Tapar la fuga de votos a VOX
Durante su discurso, la presidenta madrileña ha tratado de taponar las vías de agua que se le han abierto al Partido Popular en el ciclo electoral hacia VOX. A la espera de lo que pase en Andalucía, con la mayoría absoluta de Juanma Moreno, las encuestas en Madrid dibujan una presidenta regional en retroceso, que también podría quedar en las manos de Vox. Por eso, la misma Ayuso que tantas veces ha llamado a los jóvenes a ser «rebeldes, bravos, valientes y desacomplejados»; les pedía hoy no dejarse llevar por cantos de sirena ideológicos.
Es la promesa de Ayuso, que ha pasado de puntillas por su principal problema, el de la vivienda, para decir únicamente que se seguirán construyendo. El voto joven puede convertirse en un problema para Ayuso en 2027 por la erosión de Vox. Algo similar le ocurre al PP con el electorado rural. Por eso, la presidenta ha querido también reivindicarlo este Dos de Mayo, con orgullo -ha dicho- y gratitud.