Lamine Yamal es el dorado

El zurdo, con dos goles y una asistencia, pone el brillo en otro gran partido de España, que desfigura a Croacia

CHEMA REYLamine Yamal celebra el primer gol del partido.

Hay partidos que empiezan en Lamine y terminan en Yamal. Una exhibición del zurdo en su autopista hacia el oro, dos goles y una asistencia, fue clave para que España mantenga el estado de felicidad. No hay forma de toser a los campeones del mundo, no hay manera de esposar a Lamine Yamal.

Lo avisó Bilic, seleccionador croata, en la víspera del choque. La diferencia de la España del 2010 con esta se llama Lamine Yamal, un futbolista diferente. Pronto comprobaría que estaba cargado de razón. El primer campanazo lo dio con alguna butaca vacía; el segundo, antes de ser sustituido. La ovación se escuchó en Zagreb.

Golazo para empezar

El que confiese que no ve los partidos de España merece que su cara se pegue en las farolas, que se le expulse de los grupos de guasap y que no pueda sentarse en una terraza. Un partido de los campeones del mundo es una piscina de bolas, un producto de la industria del entretenimiento que hay que saborear cada segundo.

La última moda para esta cofradía de descarados es marcar goles en el primer minuto. Da igual Wembley o el Pizjuán, esa sala de magia en la que España nunca ha perdido. Se sacó de centro y la selección se dispuso a oficiar un rondo gigante por todo el campo. El balón llegó a la izquierda, Cucurella conectó con Baena y el pase de este llegó a Lamine Yamal, que sabía por dónde iba a marcar antes de que le llegara la pelota. La recreación del gol, después de setenta segundos de toques, debería entrar cuanto antes en una estancia de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas.

De la Fuente había apostado de iniciar por remover algunas piezas. En la comandancia, Zubimendi ocupó el puesto de Rodri; en la mediapunta, Fermín entró por Olmo; en la defensa, Huijsen relegó a Laporte. Pedri continúa como símbolo del Plan B, una extrañeza que sólo se puede permitir España.

No hacía falta mucho más. Tras el gol, Fermín activó el modo torbellino. Jugó cada minuto como si se acordara de lo que se había perdido en el Mundial. Fermín dio trabajo a los jardineros para arreglar el césped de las zonas que pisaba.

El fuego de Baena

España había reducido a Croacia a un club de ajedrez. El balón era un objeto desconocido en un grupo que acusaba la ausencia de Modric en la foto inicial. En esas atmósferas de superioridad una chispa enciende hogueras. Baena se empeñó de forma innecesaria en buscar la amarilla. La encontró mientras los croatas le hacían un escáner.

No se descompuso ni cuando los croatas igualaron en su primer intento, un cabezazo de Beljo a centro de Perisic. Sin tiempo para el enfado, Pubill cabeceó a la red un envío envuelto en celofán de Yamal con la pierna derecha… Exclusivas del Pizjuán.

De la Fuente está en uno de esos momentos en los que se encuentra un boleto premiado sin pasar por el despacho. Todo lo que decide le sale bien. Cuando entró Pedri por Fermín se recobró el control del balón.

La última genialidad

El canario hiló un pase sobre Lamine Yamal en la banda derecha. Se metió en el área y colocó el balón en los únicos centímetros que había entre Livakovic y el primer palo. Una genialidad aunque se pidiera al croata que tapara mejor su cocina. Un vicio moderno es buscar un culpable en cada gol.

El extremo se sentó a continuación encima del balón. Después fue sustituido por Víctor Muñoz. Croacia deseaba que todo acabara cuanto antes. Faltaba el premio al señorío, la ovación a Modric al entrar en el terreno de juego.

En el tiempo de los bises, Nico Williams remachó el último gol del partido. A veces no se añora LaLiga. Es el mérito de España.