Prevenir la vio
lencia en el lugar de trabajo es, principalmente, responsabilidad del hospital. Lo ideal sería desarrollar e implantar una política y un plan de actuación formal, antes de que algún trabajador sea víctima de ella. Se trata de un proceso en el que no sólo deben intervenir los departamentos de recursos humanos, seguridad, asuntos legales y de salud y seguridad de los trabajadores, sino también los directivos de línea y otros representantes de los trabajadores. Para ello, se publicaran unas guías, de carácter genérico, cuyo objetivo es que se adapten a las circunstancias de cada lugar de trabajo o sector. Los denominadores comunes son:Definición de una política de prevención de la violencia
Evaluación de riesgos.
perto evalúe los factores de riesgo de violencia y sugiera intervenciones preventivas oportunas y concretas. El análisis del estilo directivo y de supervisión imperante, así como de la organización del trabajo, revela si existen altos niveles de estrés laboral que puedan provocar violencia. El análisis de las interacciones con los pacientes pondrá de manifiesto características que pueden generar ansiedad, frustración o rabia innecesarias y provocar reacciones violentas.
Modificaciones del lugar de trabajo para reducir los delitos.
hagan menos atractivo como objeto de intentos de violencia. El modelo Prevención de Delitos mediante el Diseño Medioambiental, desarrollado por las escuelas de arquitectura propone: modificar la iluminación y la decoración interior y exterior, con especial atención a las zonas de aparcamiento, huecos de escaleras y servicios; situar las zonas de salas de espera de forma que sean visibles desde distintos lugares; utilizar cajas de seguridad con buzón o cajas fuertes con sistema de apertura retardada para guardar medicaciones psicotrópicas y mórficos; instalar sistemas de alarma, monitores de televisión y otros equipos de seguridad.
En concreto y a nivel hospitalario convendría:-Instalar dispositivos de seguridad como detectores de metales para impedir que las personas armadas entren al hospital.
-Instalar otros dispositivos de seguridad como cámaras y luz adecuada en los pasillos.
-Poner vigilantes de seguridad en los estacionamientos, sobre todo por las noches.
-Diseñar salas de espera con capacidad para los visitantes y pacientes que podrían experimentar una tardanza en la atención.
-Diseñar la zona de «triage» (donde se organiza los pacientes según el tratamiento y la urgencia) y otras zonas públicas para minimizar el riesgo de agresión:
-Disponer de salidas de emergencia y baños.
-Instalar controles cerrados para las enfermeras.

-Instalar mostradores de servicio profundos o vidrios antibalas e inastillables en la recepción.
-Arreglar los muebles y otros objetos para minimizar su uso como armas.
En caso de que el trabajo implique interacción con pacientes o familiares, se puede mejorar la seguridad de los trabajadores en determinadas áreas (por ejemplo: Servicios administrativos de urgencias) mediante barreras (ventanillas, mostradores o mesas, mamparas transparentes a prueba de golpes) y puertas con cerraduras a prueba de golpes. El mobiliario y los equipos se dispondrán de forma que se evite que los trabajadores puedan quedar atrapados y, si es preciso mantener un cierto grado de intimidad, ello no se hará a expensas de que el trabajador quede a solas con una persona potencialmente agresiva o violenta en una zona cerrada y aislada.
Sistemas de seguridad.
diseñado. La entrada de intrusos puede reducirse limitando el acceso a través de una zona de recepción en la que se compruebe la identidad de los visitantes y se les entreguen tarjetas identificativas que indiquen las zonas que se visitarán.Los sistemas de alarma activados por «botones de emergencia» estratégicamente situados emiten señales auditivas o visuales que alertan a otros compañeros de la existencia de un peligro y de forma que permitan reclamar socorro a un puesto de seguridad cercano. Estos sistemas de alarma pueden conectarse también a los vigilantes de seguridad. Sin embargo, pueden ser de poca utilidad si los guardias de seguridad y los compañeros de trabajo no han recibido una formación adecuada para reaccionar con prontitud y precisión.
Los monitores de televisión no sólo facilitan la vigilancia de protección, sino que graban los incidentes cuando ocurren y pueden ayudar en la identificación del causante. Huelga decir que esos sistemas electrónicos resultan de escasa utilidad si no cuentan con un mantenimiento adecuado y se prueban con una cierta regularidad para asegurarse de que funcionan correctamente.
Los radiotransmisores y teléfonos móviles pueden ser medidas de seguridad para el personal sobre todo para quienes trabajen en solitario. Son asimismo un medio para informar de su situación y, en su caso, para pedir atención médica o de otro tipo.
En resumen, sería conveniente:
Diseñar los horarios del personal para evitar que el personal trabaje solo y para minimizar el tiempo de espera de los pacientes.
Limitar el movimiento del público en los hospitales con el acceso controlado por tarjeta.
Desarrollar un sistema para avisarle al personal de seguridad cuando existe el riesgo de un acto de violencia.
Controles de las prácticas de trabajo.
a reducir al mínimo la acumulación de estrés laboral. Ello implica vigilar los horarios y la carga de trabajo, el contenido del puesto y efectuar un seguimiento del rendimiento laboral. Se debe mantener un nivel de dotación de personal adecuado en las zonas de trabajo de alto riesgo de estrés, tanto para evitar los comportamientos violentos como para afrontarlos en caso de que ocurran. Adaptar la dotación de personal para atender a pacientes en los momentos de máximo flujo ayudará a reducir las molestas esperas y la acumulación de personas en las zonas de trabajo.
Formación del personal.
etud y para devolver la calma con métodos no violentos. Los ejercicios de rol pueden ayudar a los trabajadores a tratar con individuos excesivamente agresivos u ofensivos evitando la provocación. En ciertas situaciones, es aconsejable formar a los trabajadores en materia de defensa personal, aunque se corre el peligro de que fomente en ellos un grado de autoconfianza que les lleve a retrasar la petición de socorro o incluso a no hacerlo en absolutoLos guardias de seguridad, el personal de servicios psiquiátricos y otras personas con una gran probabilidad de tratar con individuos físicamente violentos, deben estar preparados para calmarlos y contenerlos con un riesgo mínimo de lesiones a terceros o a ellos mismos. Sin embargo, la formación nunca puede sustituir a una adecuada organización del trabajo y a una seguridad correcta.