Este fenómeno meteorológico fue recogido por la red de vigilancia fija Malla ECO

Imagen de archivo de varios rayos durante una tormenta. / EFE/Javier Etxezarreta
Las tormentas pueden tener consecuencias muy negativas para entornos con alta densidad de masa forestal. Los rayos, al fin y al cabo, son de los principales generadores de incendios forestales.
Por esto, uno de los principales esfuerzos que realiza la Región de Murcia se centra en la detección de estas descargas eléctricas para acudir cuanto antes al origen del fuego y evitar que se genere un desastre de grandes dimensiones.
Según los datos ofrecidos por la red de vigilancia fija Malla ECO, la pasada tarde de jueves se detectaron casi 11.000 rayos que provocaron cuatro conatos de incendio que se extinguieron a los pocos minutos de ser detectados.
Hasta la fecha, el territorio regional ha registrado 241 siniestros forestales, de los que solo el 15 por ciento pasaron de conatos a incendios. Los fuegos pasan a ser incendios cuando consumen más de una hectárea de masa forestal.
Malla ECO
El sistema detrás de las detecciones se conoce como Malla ECO. Se trata de varios puestos de vigilancia distribuidos a lo largo y ancho de toda la Comunidad para detectar el origen de los fuegos y acudir cuanto antes a su extinción.
En total hay 20 puestos en toda la red. De acuerdo con los datos ofrecidos por el Ejecutivo regional en una nota de prensa, se han detectado seis siniestros forestales gracias a esto en lo que va de año; todos controlados. Asimismo, añaden que desde 2022 han avistado 37.
El consejero de Medio Ambiente, Industria, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María Vázquez, ha visitado el punto existente en la pedanía moratallera de El Sabinar, donde ha resaltado la importancia de la prevención y que «Malla ECO es una herramienta indispensable».
Junto al alcalde de Moratalla, Juan Pascual Soria, Vázquez ha subrayado que los veinte puntos de la red recibieron una inversión superior a los 1,2 millones de euros en los últimos años. El dinero se ha utilizado, según señala, en la mejora de las instalaciones y caminos de acceso para «garantizar su operatividad». Por otro lado, aclaró que » todos los puestos se nutren de energía solar fotovoltaica y alguno de ellos está preparado para funcionar de forma autosuficiente durante el periodo operativo».
El consejero ha informado de que se han registrado hasta la fecha 241 siniestros forestales, de los que solo el 15 por ciento pasaron de conatos a incendios, al afectar a más de una hectárea.
El consejero ha insistido en que «detectar una columna de humo en sus primeros instantes permite actuar con rapidez y mejorar las posibilidades de controlar un conato antes de que se convierta en un incendio de grandes dimensiones».
En esta línea, comenta que, desde las instalaciones, los vigilantes forestales realizan una observación permanente del territorio para detectar cualquier indicio de incendio, localizar con precisión su origen y proporcionar información clave a los medios movilizados, especialmente durante las primeras fases de la intervención.
Recuerda que este servicio brilla, principalmente, en episodios de tormentas secas cuando la rápida localización de posibles columnas de humo resulta esencial para detectar incendios originados por caída de rayos.
Prevención
La red de vigilancia fija se complementa con la vigilancia móvil que desarrolla el cuerpo de Agentes Medioambientales a través de su presencia distribuida por todo el territorio, las brigadas forestales y el resto de recursos del dispositivo regional de prevención y extinción de incendios forestales.
«Todos estos recursos conforman una estrategia de prevención que integra actuaciones permanentes de vigilancia, gestión forestal y protección del medio natural«, ha explicado el consejero, quien ha añadido que «la coordinación entre todos estos recursos nos permite mantener una vigilancia continua de nuestro patrimonio natural y reforzar la capacidad de detección temprana».
«La vigilancia forestal es una tarea silenciosa, pero esencial para la protección del patrimonio natural», ha apuntado Juan María Vázquez.