
El último análisis de Hello Watt revela que la potencia contratada ha pasado de representar el 28,9% de la factura media de la luz en enero de 2023 al 45,6% en junio de 2026 entre las siete principales comercializadoras del mercado libre.
Aunque el recibo medio ha bajado un 16% desde 2023, el descenso se explica por una caída del 35% en el coste de la energía; el importe mensual correspondiente a la potencia, en cambio, ha aumentado un 28%
El cambio penaliza especialmente a las segundas residencias y viviendas de uso ocasional, que soportan prácticamente el mismo coste fijo aunque apenas consuman electricidad
La factura media de la luz es hoy un 16% más baja que en enero de 2023, pero su estructura ha cambiado: el término fijo asociado a la potencia contratada ha pasado de representar menos de tres de cada diez euros del recibo a concentrar casi uno de cada dos euros. Así lo revela el último análisis elaborado por Hello Watt, el comparador energético, a partir de la evolución de las tarifas de las siete principales comercializadoras del mercado libre.
Según el estudio, el importe mensual destinado al término fijo ha aumentado un 28%, desde los 18,67 euros de enero de 2023 hasta los 23,88 euros de junio de 2026. En cambio, el coste asociado a la energía consumida se ha reducido un 35%, pasando de 43,51 a 28,49 euros mensuales. Esta evolución explica que, aunque el peso del término fijo sea cada vez mayor dentro de la factura, el recibo medio haya descendido de 62,18 a 52,36 euros al mes durante el periodo analizado.
El término fijo gana peso en la factura
La evolución de los últimos tres años evidencia un cambio significativo en el reparto de la factura eléctrica. Mientras el coste asociado al consumo de electricidad ha ido perdiendo peso, la potencia contratada ha adquirido cada vez mayor relevancia dentro del recibo.
La diferencia entre ambos conceptos es clave. Mientras el coste de la energía depende de la cantidad de electricidad que consume el hogar, la potencia contratada genera un coste fijo que se mantiene independientemente de cuánto se consuma y que puede reducirse ajustando la potencia a las necesidades reales de la vivienda o eligiendo una tarifa con un término fijo más bajo.
Una factura más baja, pero menos vinculada al consumo
El análisis de Hello Watt no apunta a un encarecimiento de la factura total, sino a un cambio en su estructura: una parte cada vez mayor del recibo ya no depende de la electricidad consumida, sino de un coste fijo. Aunque el consumidor puede reducirlo revisando la potencia contratada o comparando tarifas, el ahorro actual también depende de que el precio de la energía se mantenga en niveles bajos.
Las segundas residencias, las más penalizadas
El aumento del peso de la potencia tiene un impacto diferente según el tipo de vivienda y los hábitos de consumo..
Las segundas residencias y las viviendas de uso ocasional son las más perjudicadas, ya que deben asumir el término fijo durante todo el año aunque su consumo sea mínimo o prácticamente inexistente. En los hogares con consumos elevados y una potencia bien ajustada, en cambio, ese coste fijo representa una menor proporción del recibo.
“El consumidor suele fijarse en el precio de la electricidad que consume, pero una parte cada vez mayor de su factura corresponde a un coste fijo asociado a la potencia contratada. Este coste se mantiene incluso cuando el consumo es bajo, por lo que revisar si la potencia contratada se ajusta realmente a las necesidades del hogar marca una diferencia importante en la factura. En viviendas con poco uso, como las segundas residencias, esta revisión es clave”, explica Danny Salazar, Director General de Hello Watt.
En este contexto, Hello Watt recomienda comparar el coste total de las tarifas y revisar periódicamente la potencia contratada para adaptarla a las necesidades reales de cada vivienda.