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Luis Bárcenas y su mujer Rosalía Iglesias declaran como perjudicados por la presenta trama parapolicial
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Explicarán los seguimientos y las presiones a que fueron sometidos en plena investigación por el caso Gürtel

Con paso firma ha entrado Luis Bárcenas a la sala de la Audiencia Nacional donde se enjuicia el caso Kitchen, un presunto operativo parapolicial dispuesto por la cúpula del ministerio del Interior en ese momento, con el objetivo de sustraer al extesorero documentación presuntamente comprometedora para el partido. Luis Bárcenas está siendo el primer testimonio de este lunes. El extesorero ha empezado detallando en verano de 2013 su mujer le dijo que se sentía vigilada, aunque «ella siempre pensó que eran periodistas, no un dispositivo de carácter policial».
Bárcenas ha explicado, además, los motivos por los que contrató en 2013 a Sergio Ríos para hacer de conductor pero también como «persona de confianza» para todo tipo de trabajo de auxiliar administrativo. Venía recomendado, según el extesorero, por un ex jefe de seguridad del PP. A preguntas del fiscal, el extesorero ha detallado que el chófer tenía acceso permanente a sus dispositivos, ya que cuando iba a alguna reunión «el teléfono se quedaba en el coche siempre, el teléfono no lo llevaba conmigo». El dispositivo permanecía dentro de un dispositivo preparado por Ríos «el equivalente a una caja Farenhaith que impide identificar dónde está el teléfono en ese momento».
El extesorero y su mujer decidieron prescindir de los servicios de Ríos cuando estando Bárcenas en prisión, Rosalía Iglesias le planteó dudas sobre el comportamiento del chófer.
El matrimonio Bárcenas ejerce la acusación particular en esta causa y solicita 41 años de cárcel para los dos principales acusados, el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y su ex número dos Francisco Martínez.
Otros ocho acusados se sientan en el banquillo, entre ellos el que fuera su chófer Sergio Ríos, al que la trama captó de confidente. Para él la familia Bárcenas pide 33 años de cárcel con la agravante de abuso de confianza. También están acusados varios miembros de la cúpula policial de 2013 y el excomisario José Manuel Villarejo.
Bárcenas e Iglesias no han presenciado las declaraciones anteriores
Ni Bárcenas ni su mujer han podido escuchar lo dicho en el interior de la sala de la Audiencia Nacional que enjuicia el caso Kitchen. El objetivo, evitar que pudieran escuchar lo que han relatado otros testigos y que su propia declaración quedase condicionada por ellos.
Sin embargo, una vez que Luis Bárcenas y Rosalía Iglesias hayan finalizado sus intervenciones podrán asistir al resto de sesiones y presenciar otras declaraciones clave, como la de Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal, ambas previstas para el jueves.
En su comparecencia, Bárcenas expondrá cómo conoció años después la existencia de esta trama de espionaje a él y su familia, cuyos artífices el extesorero ha señalado siempre como los responsables del ministerio del Interior en 2013. También hablará de las presiones y el espionaje que asegura haber sufrido en la prisión de Soto del Real, donde ingresó en 2013. Bárcenas cree que incluso intentaron envenenarle durante esa estancia en la cárcel.
También podríamos conocer nuevos detalles del seguimiento a Rosalía Iglesias. La propia esposa de Bárcenas detectó ese dispositivo de vigilancia en torno a ella y avisó a la policía, lo cual obligó a los responsables del espionaje a suspenderlo.
Otro de los hitos de Kitchen fue el allanamiento del taller de pintura de Rosalía Iglesias para sustraer documentos de su marido. Lo reconoció durante la instrucción uno de los principales protagonistas de la trama, el excomisario Enrique García Castaño. El que fuera jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía, a quien durante las primeras seis sesiones han señalado varios testimonios, fue eximido de ser juzgado por motivos de salud.
Otro momento relevante fue el volcado, en una cafetería de Madrid, de tres dispositivos sustraídos a Bárcenas por el chófer, Sergio Ríos, que luego los devolvió a su lugar. La semana pasada declaró el agente responsable de esa tarea, en la que estuvo presente, una vez más, el excomisario García Castaño, que al día siguiente fue también destinatario del pendrive con los archivos sustraídos.
Además este lunes está prevista la declaración de Manuel Morocho, principal investigador del caso Gürtel. Morocho denunció presiones para cambiar sus informes y eliminar de ellos los nombres de personajes de relevancia, como María Dolores de Cospedal. Además el ex responsable de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal, José Luis Olivera, también acusado en este juicio de la Kitchen, intentó enviarle a un destino fuera de España.


