CADA HOY TIENE UN AYER Y UN MAÑANA

Del pasado lo útil, el presente con dignidad y preparados para el futuro.

Hay muchísimas personas que reconocen la gran razón de un antiguo refrán que dice: “El tiempo te irá diciendo lo que tienes que ir haciendo” .
Efectivamente, la vida en su imparable movimiento de evolución, nos va presentando continuos cambios que algunas veces nos llegan inesperados. A este movimiento que llamamos progreso, nadie es capaz de predecirlo, frenarlo, limitarlo ni inadvertirlo, pues todos los que vivimos, estamos en una inercia que cada día nos lleva hacia una camino del que nunca vemos el final.
Lógicamente, en el mundo del periodismo no se escapa nadie de este movimiento, porque los “medios,” están continuamente modificando los comportamientos tanto de los receptores, como de los propios medios. La credibilidad de la televisión, el desarrollo imparable de internet, las nuevas redes de comunicación, etc. son un buen ejemplo de ello, de manera que los profesionales de la comunicación están sometidos a un continuo reciclaje, para manejar las nuevas herramientas de trabajo, mantener la sensibilidad, desarrollar la creatividad y conservar la buena imagen. Pero esto no es todo ya que además, estos profesionales, se encuentran también influenciados por las transformaciones del mundo empresarial.

Los procesos de elaboración informativa han cambiado enormemente, y los actuales periodistas, son ahora “un poco de todo”, son trabajadores polivalentes: “ciberperiodistas”, con conocimientos de idiomas, expertos en informática, diseño e infografía, manejo de cámaras digitales, internet, etc. Ahora son trabajadores-periodistas globales y polifacéticos, son auténticos hombres orquesta, que armonizan todas las herramientas necesarias para su trabajo.
Sin embargo existen aspectos del pasado que de ninguna forma se pueden cambiar, pues son considerados valores fundamentales de la profesión, y entre ellos incluyo algunos como la libertad de expresión, la independencia informativa, la objetividad en las noticias y la subjetividad en sus opiniones, que son en definitiva, lo que llamamos periodismo romántico. Todos estos aspectos son los que le dan una auténtica valía a la profesión y es a lo que yo llamo “Lo útil del pasado”.
“El presente con dignidad” supone que los profesionales deben de esforzarse por conocer y saber aprovechar todas las herramientas de que disponen en la actualidad, saber sacarles el máximo rendimiento, como medio de aprovechamiento para mejora de la sociedad, pues cada oportunidad que se escapa, es una oportunidad perdida que ya no vuelve. Estos adelantos, exigen una revisión en profundidad de muchos mecanismos tradicionales que la tecnología ha dejado obsoletos.

La demanda de información en el futuro, lleva consigo que el nuevo periodista ha de ser experto en humanidades, capaz de enfrentarse al paradigma de la digitalización o de un sistema de comunicación sin cables, que es a lo que parece estamos abocados. Ha de ser también un profesional decidido, no exento de responsabilidad, puesto que de su actividad dependen muchos cambios que se producirán en la sociedad. en las relaciones sociales, laborales, familiares, etc. porque el mundo de la información es el que más transforma al hombre, individual y socialmente, al mismo tiempo que influye en la cultura, la economía y la política.

Los procesos de concentración y globalización de los medios, han hecho nacer serias preocupaciones sobre los cambios que acarrearán para la cultura masiva en los procesos de identidad nacional y regional. Ese es el nuevo reto de cara al futuro.

¡Ánimo periodistas, a no perder esa oportunidad!.
ANDRES CAMPOY