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Marruecos busca la sorpresa en el único enfrentamiento de la fase de grupos entre dos de los 10 mejores del mundo
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Brasil – Marruecos, en directo en La 1, Teledeporte Play, La 2 Cat, RNE y RTVE.es, a las 0:00 h.
Se viene partidazo, entre dos de los siete mejores equipos de la clasificación de la FIFA. El nuevo formato del torneo, con 48 selecciones, convierte este partido en una anomalía: es el único de la fase de grupos en el que se enfrentan dos de los 10 mejores equipos de la clasificación mundial. Ya se sabe, a más grupos, los mejores están más diseminados. Brasil es la sexta en la lista, siempre con la etiqueta de rival a batir. Marruecos, que es la séptima, está consiguiendo hitos que ninguna otra africana había alcanzado. (RTVE, a las 00:00 horas).
El debut mundialista de ambas se antoja además como el partido decisivo del grupo, el que decidirá quién pasa como primera a los dieciseisavos. El resto de partidos no deberían suponer un escollo para estos dos, teniendo en cuenta que comparten grupo con Escocia y Haití.
Según las previsiones de Opta, especializada en estadísticas deportivas, es más probable que Haití quede última del grupo (73,9%) que el hecho de que Brasil termine primera (59,4%). Y eso que los brasileños han acabado primeros de grupo en todas las ediciones del torneo desde 1982.
Ambas escuadras llegan en racha, por diferentes razones. Para la selección marroquí, el listón en esta Copa está muy alto. Para ellos no será fácil igualar la cuarta plaza que alcanzó en el Mundial de 2022, el mejor resultado de un equipo africano en la competición. Pero las eliminatorias aún quedan muy lejos, ya no digamos una semifinal, en un torneo que por primera vez presenta 48 candidatos. Por eso, para los marroquíes ya sería todo un logro repetir el resultado de la última vez que se han enfrentado a la Canarinha, hace tres años, en un amistoso, en el que les ganaron en Tánger por 2 a 1.
Para Brasil es su vigésimo tercer Mundial, y no ha perdido ninguno de sus últimos 20 partidos inaugurales. Ha ganado 17 veces y ha empatado tres. De hecho, los dos únicos debuts en los que perdió quedan ya lejísimos: solo cayó en el primer partido del Mundial de 1930 contra Yugoslavia (2-1) y en el de 1934 contra España (3-1).
Esta racha de los americanos tiene su contraparte. En los clasificatorios de la Conmebol, para este Mundial terminó quinto. El problema para los brasileños es que su acierto de cara a portería fue muy escaso. En los 18 partidos solo anotaron 24 tantos, apenas 1,3 goles por partido, el peor registro de la Canarinha desde que este formato se instauró hace 30 años.
La escasez goleadora de Brasil no deja de sorprender, teniendo en cuenta que en el banquillo cuenta con jugadores de la talla de Vinicius (23 goles con el Madrid esta temporada), Raphinha (21 con el Barcelona), Martinelli (11 con el Arsenal) o Cunha (10 con el Manchester United). La incógnita del estado de forma de Neymar, convocado tras dos años sin jugar con la selección y con una lesión en el gemelo, no se espera que se resuelva en este primer cruce.
Ante la incertidumbre de si esta cohorte de delanteros brasileños serán capaces de trasladar los buenos registros en las ligas europeas a las convocatorias internacionales, de lo que no se duda es de que la línea defensiva es un seguro para los latinoamericanos. Está capitaneada por Marquinhos, reciente ganador de la Champions con el Paris Saint-Germain. Tendrá enfrente a su compañero de equipo, Achraf Hakimi, lateral derecho y capitán de Marruecos. El duelo entre los compañeros está servido.
Marquinhos es un seguro en la defensa, con una currículum notable en el juego aéreo y excelente cuando se trata de sacar el balón jugado con seguridad. No será complicado que vea de cerca en algún momento del partido a Hakimi, el lateral derecho de Marruecos, pero que se deja ver con soltura por las inmediaciones del área rival. Es de los laterales de las grandes ligas europeas que más ocasiones de peligro crea, y de los que más dispara a puerta. El lateral será juzgado en agosto en Francia por una presunta violación en 2023 que el internacional marroquí ha negado tajantemente.
Aunque en los últimos partidos no está encontrando tanto la red, la presión brasileña es asfixiante para el contrario. Los siguientes gráficos comparan los robos de balón de ambas selecciones en el último tercio, cerca del área rival, durante los clasificatorios para este Mundial. La métrica de Brasil indica que uno de cada siete de estos robos acaba en disparo a portería, en un momento en el que el equipo contrario está descolocado. Un día de buena puntería para los brasileños puede acabar fácilmente en goleada.
La presión arriba se presenta así como una misión complicada para los Leones del Atlas. Ahí confía Marruecos en las transiciones rápidas iniciadas por Brahim Díaz. Una recuperación en campo contrario en las botas del madridista implica contragolpe rápido, que podrá ser esencial en este Mundial si Marruecos pretende convertirse en la selección africana que más ha marcado en la Copa. De momento, está a solo tres goles de Nigeria y a dos de Camerún. Y ninguno de los dos ha llegado a este Mundial.
A Marruecos le gusta llegar a las citas mundiales con los entrenadores frescos. En 2022, Walid Regragui fue nombrado seleccionador a menos de tres meses del primer partido de los marroquíes en Qatar. Y como el resultado fue bueno, con ese histórico cuarto puesto de las semifinales, esta vez repiten jugada: el pasado 5 de marzo Regragui dejó el banquillo y ha tomado las riendas Mohamed Ouahbi, que llega como flamante campeón del Mundial sub-20, en cuya final venció a Argentina.
Al mando de la dirección brasileña está Carlo Ancelotti, que se estrena en un Mundial como entrenador, pero la sensación no es nueva para el italiano: ya disputó como centrocampista los de México en 1986 e Italia en 1990. De hecho, uno de cada tres entrenadores en este Mundial fueron jugadores de campo en su tiempo. Pero Ancelotti sí que es único en un registro: es el primer entrenador extranjero que organiza la Canarinha en un mundial. Su trayectoria y experiencia en manejar vestuarios de gran voltaje debería ser más que suficiente como para encauzar el talento brasileño.