Advierte sobre la aceptación de regalos y el uso del móvil e internet

Respeto, ejemplaridad, honestidad, imparcialidad, objetividad, eficacia y responsabilidad son los nombres de algunos de los epígrafes en que se estructura el código de conducta para los empleados públicos elaborado por la Consejería de Transparencia y presentado a los sindicatos. El articulado incluye algunos preceptos obvios, tales como que el trato a los compañeros, superiores, subordinados y ciudadanos deberá ser con «cortesía, corrección, deferencia, consideración, educación, empatía, serenidad y dignidad».

También establece «el uso razonable, ético y responsable de los dispositivos móviles privados y de internet en horas y espacios de trabajo», y que se rechace cualquier tipo de regalos, invitaciones y viajes recibidos por razón del puesto de trabajo que ocupan. Al igual que en el código ético para altos cargos, los funcionarios solo podrán aceptar regalos que no superen los 60 euros o los 100 euros en total al cabo del año.

Los empleados públicos también deberán abstenerse, como establece la legislación en vigor, en asuntos y procedimientos en los que tengan interés personal o alguno de sus familiares, y si participan en procedimientos de contratación tampoco deberán reunirse con los interesados en dichos concursos.

El código elaborado por la Consejería indica, además, que los funcionarios «mantendrán la debida discreción en los asuntos que conozcan por razón de su cargo», incluso después de dejar su puesto. Entre los cincuenta artículos que componen el documento, también figura uno sobre los descansos durante la jornada laboral, que deberán planificarse con los compañeros, «de forma que, los ciudadanos apenas aprecien estas ausencias momentáneas». Y se recomienda que no se haga «un uso impropio de los bienes, medios, recursos y servicios públicos que la Administración regional ponga a su disposición».