La víctima mandó el dinero por Bizum al adulto porque temía que contase a su familia que tuvieron sexo varias veces: el Juzgado de Molina instruye el caso y la Audiencia Provincial de Murcia ya ha dictado sentencia

Fachada de los juzgados de Molina de Segura / R.D.C
«Te quemo, no me importa si me llevan al calabozo detenido, denuncia… no me importa, pero tú hazme caso, tú vas a morir; si me meten preso, no pasa nada, pero, si yo estoy dentro, tú fuera estás muerto. ¿No te das cuenta o qué? Que tengo gente, lirón».
Son solo algunas de las ‘lindezas’ que un sujeto mandó, en un audio de WhatsApp, al adolescente al que llevaba semanas acosando y sacando dinero, porque lo tenía amenazado con revelar a sus familiares y a sus amigos que se habían conocido en una aplicación para mayores de edad y habían mantenido, en diversas ocasiones, relaciones sexuales.
La víctima (que llegó a mandar 4.692 euros por Bizum al individuo, más los billetes que le había dado en mano) finalmente, denunció lo que le estaba pasando, el asunto se investigó en el Juzgado de Instrucción Nº 3 de Molina de Segura y llegó a juicio, en el presente 2026 (un lustro después de lo sucedido), en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Murcia, que ya dictó una sentencia que es firme porque se produjo por estricta conformidad.
Ambos varones se habían conocido en marzo de 2021 por internet; cuatro meses después, el chico le comunicó que no quería seguir viéndole, y fue cuando comenzaron las amenazas. Le dijo «que iba a contar que era menor de edad e iba a contarle todo a la Policía, a su familia y a sus amigos», se lee en el relato de hechos probados de la resolución judicial.
Lo llamó 256 veces
El chico, «ante el temor de que efectivamente cumplirse lo manifestado, le realizó diversos pagos por medio de Bizum», especifica el documento de la Audiencia. El primero fue de 1.212 euros: luego llegaron más, hasta sumar 4.692 euros. Cuando, a final de agosto, dejó de mandarle dinero, el acosador usó «varios números de teléfono, además del suyo propio, para hacerle 256 llamadas». Solo en un día «lo llamó 58 veces».
El procesado, nacido en el año 2003 en Bulgaria, admitió lo que había hecho y pactó las penas: dos años de privación de libertad como autor de un delito continuado de amenazas condicionales. No podrá acercarse a menos de 500 metros, durante siete años, a su víctima, a la que ha de indemnizar con 3.000 euros, de los que ya entregó (antes del juicio) 2.800.
El individuo no pisará la cárcel con la condición de no cometer delito alguno durante los próximos cuatro años y abonar en menos de un mes los 200 euros que faltan para completar la indemnización, detalla la sentencia.