El calor frena al limón Fino: Asaja prevé un mes de retraso en la campaña

Las altas temperaturas y la falta de lluvias condicionan el desarrollo del fruto y podrían aumentar las cantidades destinadas a transformación, lo que podría afectar a los precios

Limoneros de la variedad Fino, plantados en una huerta de La Azacaya, en Beniaján.

Limoneros de la variedad Fino, plantados en una huerta de La Azacaya, en Beniaján. / L.O.

El verano más exigente para los cítricos todavía puede dejar consecuencias cuando llegue el momento de la recolección. Las elevadas temperaturas registradas durante los últimos meses, con episodios de hasta 40 grados en algunas zonas productoras, y la ausencia de lluvias están condicionando la evolución del limón Fino en la Región de Murcia. Asaja Murcia prevé por ello un retraso de al menos un mes en el inicio de la campaña respecto a las fechas habituales, a la espera de que el fruto pueda ganar calibre y alcanzar unas condiciones comerciales adecuadas.

Las comprobaciones realizadas por la organización agraria durante las últimas semanas en distintas explotaciones citrícolas han confirmado, sobre el terreno, las previsiones de aforo que Asaja adelantó en julio. La cantidad de fruta existente en los árboles se mantiene dentro de las estimaciones realizadas entonces, aunque la organización introduce ahora un matiz relevante: producción y limón comercializable en fresco no son necesariamente conceptos equivalentes.

El estado actual de las plantaciones hace que la evolución del calibre se convierta en uno de los principales interrogantes de la campaña. El calor intenso ha dificultado el desarrollo y engorde de una parte del fruto y la falta de precipitaciones mantiene las plantas sometidas a estrés. Incluso las explotaciones con sistemas de riego están acusando unas condiciones meteorológicas especialmente exigentes, mientras que la situación resulta todavía más complicada allí donde el cultivo depende de las lluvias.

La meteorología de las próximas semanas tendrá, por tanto, una importancia decisiva. Un mantenimiento de las temperaturas elevadas podría traducirse en nuevas pérdidas de calibre y calidad, mientras que unas condiciones más favorables permitirían al limón permanecer en el árbol el tiempo suficiente para completar su desarrollo. La organización agraria considera que no conviene precipitar la recolección si esa espera puede contribuir a mejorar las características comerciales del producto.

Además, Asaja advierte de una posible consecuencia económica derivada de este escenario: un incremento de las cantidades de limón que terminen destinadas a la industria. Las partidas que no alcancen los calibres exigidos por el mercado en fresco, o aquellas afectadas por problemas de calidad, podrían encontrar en la transformación industrial su principal salida.

Esa circunstancia preocupa especialmente a Asaja porque considera que el mayor volumen destinado a industria no debería convertirse en una herramienta para presionar a la baja las cotizaciones de toda la cosecha. La organización reclama una diferenciación entre el limón que reúna los estándares comerciales exigidos y aquel que, por sus características, tenga que abandonar el circuito del fresco.

Una docuserie registrará el viaje de un limón murciano a París en 24 horas.

La campaña del limón Fino se retresa un mes por las altas temperaturas. / Limonar de Santomera

La defensa del precio en origen aparece así vinculada a la calidad. Los agricultores afrontan costes elevados en agua, energía, fertilizantes, mano de obra, maquinaria, tratamientos fitosanitarios, mantenimiento y recolección, entre otros gastos asociados al cultivo. Para Asaja, esas circunstancias hacen imprescindible que el producto que llega al mercado con las condiciones demandadas obtenga una remuneración acorde con el esfuerzo y los costes asumidos por el productor.

A las dificultades meteorológicas se suma, además, la incidencia de plagas y enfermedades. Asaja vuelve a cuestionar la pérdida progresiva de determinadas herramientas fitosanitarias y considera que las restricciones a materias activas no siempre han ido acompañadas de alternativas que ofrezcan una eficacia suficiente y sean viables para el agricultor.

«No podemos exigir al agricultor que produzca fruta de máxima calidad mientras se le deja cada vez con menos herramientas para proteger sus cultivos frente a plagas y enfermedades», sostiene la organización agraria, que reclama un mayor esfuerzo en investigación y desarrollo de soluciones y una política de sanidad vegetal adaptada a las condiciones reales de producción. A ello se añade la competencia de producciones procedentes de terceros países que, según denuncian, no necesariamente afrontan las mismas condiciones medioambientales, sociales y fitosanitarias.

La organización reclama por ello al Gobierno central y a la Unión Europea medidas compensatorias ante los efectos de las condiciones climáticas extremas, más investigación frente a plagas y enfermedades, disponibilidad de herramientas fitosanitarias eficaces y actuaciones dirigidas a reducir los costes de producción. Entre sus demandas figura también una política de agua que garantice los recursos necesarios para las plantaciones citrícolas y un mayor control de la cadena alimentaria para asegurar precios capaces de cubrir los costes.

La Consejería se reunirá con los sindicatos

El consejero de Agricultura, Joaquín Buendía, coincidió en atribuir las variaciones en la maduración y el crecimiento del fruto principalmente a las condiciones climatológicas. Preguntado ayer por esta cuestión, señaló que estas circunstancias pueden afectar tanto al regadío como al secano.

Buendía anunció además una reunión la próxima semana con las organizaciones agrarias para abordar las cuestiones que afectan al sector y aseguró que la Consejería permanece «a disposición» de los agricultores. Sobre el limón, expresó su deseo de que las actuales dificultades «no afecten a las salidas del producto» y de que los calibres puedan alcanzar unas condiciones que permitan su comercialización con normalidad.