Muere Juan Tamariz, el maestro de la magia más querido

El artista que llevó el ilusionismo a los hogares de España y triunfó con sus trucos de cartas en todo el mundo fallece a los 83 años

Juan Tamariz

Álvaro Soto   Madrid   LA VERDAD

El chirrido del violín imaginario de Juan Tamariz dejó de sonar para siempre este martes. El maestro de la magia con cartas, el genio que gracias a su talento y su humor popularizó un arte que hasta su aparición había estado en segundo plano, murió a los 83 años en Madrid, la ciudad que lo vio nacer en 1942 y desde donde se proyectó al mundo gracias al cariño de un público que lo adoraba. Su hija Ana Tamariz, continuadora de la estela de su padre en el mundo de la magia, hizo pública la noticia en las redes sociales.

«Con inmensa tristeza, hoy me despido de mi padre, Juan Tamariz, una persona increíble, muy querida y admirada por todos. Agradecidísima por todo el amor que me dio y por todo el amor a la Magia que nos regaló. Su recuerdo y su inconmensurable obra estarán siempre con nosotros», escribió Ana Tamariz en su cuenta de Instagram.

Hijo de militar, Juan Tamariz se enamoró de la magia a los cuatro años, cuando sus padres lo llevaron a una actuación. Desde ese momento tuvo claro que quería dedicarse al espectáculo y sus regalos de Reyes siempre tenían que ver con la magia. Aun así, cursó hasta el cuarto año de la carrera de Físicas y después se matriculó en la Escuela Oficial de Cine, pero su vocación era cristalina: con 18 años (no le dejaron hacerlo con 16 porque no tenía la edad requerida), ingresó en la Sociedad Española de Ilusionismo y de la mano del gran revolucionario de la cartomagia en España, Arturo de Ascanio, aprendió los trucos de cartas que le harían triunfar.

Al principio se estrenó como payaso y titiritero y después formó con otro grande, Juan Antón, el dúo ‘Los Mancos’, en el que cada uno usaba solo una mano para realizar sus juegos. Tras varios premios nacionales, y ya en solitario, ganó en 1973 el Premio Mundial de Cartomagia en el Congreso Mundial de Magia de París con su icónico juego de los comodines. Fue el gran salto de su trayectoria.

Chicho Ibáñez Serrador lo fichó en 1976 para el ‘Un, dos tres’, donde también interpretaba a un ‘tacañón’

Experto en la psicología del engaño, Tamariz diseñó su aportación técnica más duradera, la estructura de su baraja mnemónica (ordenada de una forma específica que el mago memoriza a la perfección). Con todos los ases en la manga, su explosión llegó gracias a la televisión. En 1976, Chicho Ibáñez Serrador lo fichó para el programa más visto de España, el ‘Un, dos, tres’, donde Tamariz no solo hacía magia, sino que interpretaba a ‘Don Estrecho’, uno de los ‘tacañones’. En 1977, tuvo su propio programa, ‘Tiempo de Magia’ y también apareció en ‘El Recreo’, donde descubrió que su público más fiel iba a ser el infantil.

Con su apariencia locoide de chistera alta, pelo largo desaliñado, ojos en órbita detrás de sus gafas y camisas de colores brillantes, Juan Tamariz se convirtió en uno de los personajes más populares de la televisión en España, cuando millones de personas, y sobre todo, los niños, se quedaban extasiados viendo sus trucos, imposibles de descifrar.

Éxito internacional

Primero en ‘Por arte de magia’ (1982) acercó su arte a los hogares y más tarde, en ‘Magia potagia’ (1987), en horario de máxima audiencia y con sus juegos interactivos, logró audiencias millonarias en la televisión. En la España de los años 80, Tamariz fue el mago de la Movida, el hombre que modernizó un género a la vez que otros lo hacían con la música o el cine.

De esos años data también una onomatopeya que escapó de la televisión para repetirse como una letanía en las calles de todo el país. ‘¡Chantatachán!’, gritaba Tamariz cuando lograba uno de sus trucos, simulando que tocaba un violín y mientras dejaba con la boca abierta a los espectadores.

Su grito cuando conseguía un truco, ‘¡Chantatachán!’, saltó de la televisión a la calle

Su fama, sin embargo, no se quedó en España. En esa segunda mitad de la década de los 80, Tamariz fue un asiduo visitante del Magic Castle de Hollywood en Los Ángeles, el club de ilusionismo más prestigioso del mundo, y encandiló a los magos estadounidenses con su estilo caótico y cómico, que escondía una ejecución técnica y psicológica perfecta.

Porque además de un genio de la actuación, Tamariz fue un teórico de la magia. Publicó ‘Sonata’ (1982) y ‘La Vía Mágica’ (1987), donde desarrolló la idea de las pistas falsas para evitar que el público encontrara un resquicio. Además, desde 1983, impulsó las Jornadas Cartomágicas de El Escorial, donde los mejores magos de cartas del mundo se reunían, siempre en secreto, para compartir sus trucos.

En los 90, la popularidad de Juan Tamariz se hizo global con exitosas giras por Latinoamérica y actuaciones en las cadenas más importantes del mundo: la BBC británica, la TF1 francesa, la RTP portuguesa, los canales de Estados Unidos y hasta la NHK japonesa. El idioma nunca fue una barrera para este artista que hizo de los gestos estridentes su marca de identidad. En España, llenaba teatros y continuó en la televisión de la mano de Alaska en el programa ‘Chantatachán’, emitido por varias televisiones autonómicas.

Ya en el siglo XXI, Tamariz espació sus intervenciones televisivas y se volcó en la magia teórica, que plasmó en libros como ‘El Arco Iris Mágico’, considerado por los profesionales la culminación de su pensamiento filosófico y el cierre a su famosa trilogía teórica. También fueron los años del reconocimiento institucional. En 2011 recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes concedida por el Consejo de Ministros, en 2019 el Ayuntamiento de Madrid le entregó de la Medalla de Oro de la Ciudad y en ese mismo año la Academy of Magical Arts de Hollywood le otorgó el galardón Master Fellowship. En su carrera también fue nombrado como Campeón del Mundo de Cartomagia y logró el Primer Premio de Magia Profesional. Además de por España, presentó sus espectáculos en ciudades como Chicago, Tokio, París, Londres, Bogotá, El Cairo, Nueva York y Santiago de Chile.