Ceuta, en busca de la normalidad tras la crisis migratoria: claves para entender la situación en la ciudad autónoma

El Gobierno habilita 1.500 plazas de acogida temporal y urgente en Ceuta
Santiago Riesco Pérez  RTVE

La ciudad autónoma de Ceuta atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Tras un episodio de presión migratoria sin precedentes, en el que se estima que entre 70.000 y 80.000 personas cruzaron la frontera desde Marruecos en apenas 48 horas, el enclave español se enfrenta ahora a una compleja reconstrucción de su normalidad. Aunque el flujo masivo inicial ha remitido y la mayoría de los migrantes han regresado a territorio marroquí, las secuelas humanitarias, sociales y sanitarias mantienen a la ciudad en vilo.

Tensión en Ceuta: tras la crisis migratoria, exigen acelerar solicitudes de asilo

Para comprender la magnitud de esta crisis sin precedentes hay que tener en cuenta varios factores determinantes. Las redes sociales jugaron un papel crucial al viralizar convocatorias basadas en falsas promesas de paso libre, mientras que la estabilidad de la frontera sigue dependiendo directamente de la vigilancia ejercida por Rabat.

A este escenario se suma el aislamiento geográfico de Ceuta, que actúa como un cuello de botella donde los recién llegados no pueden viajar libremente a la península, generando un fuerte sentimiento de confinamiento. Con apenas 83.000 habitantes, la masa de personas llegada repentinamente desbordó por completo la capacidad de absorción y los recursos asistenciales de la ciudad.

¿Cuánta policía hay en Ceuta y hasta cuándo se quedará?

En estos momentos, el ambiente en los espigones del Tarajal y Benzú es de una «calma frágil». Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han reforzado significativamente su despliegue, contando actualmente con 880 policías nacionales y 714 guardias civiles, apoyados preventivamente por efectivos del Ejército de Tierra, según los datos facilitados por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, lo que supone cerca de 1.600 efectivos de ambos cuerpos.

El refuerzo incluye además 45 policías de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) y 20 funcionarios de la Brigada Central de Extranjería y Fronteras, destinados a reforzar la seguridad ciudadana y agilizar los procedimientos de extranjería y protección internacional.

Interior no ha fijado una fecha concreta para retirar estos refuerzos. Marlaska aseguró el 13 de agosto que el Gobierno seguirá incorporando los medios personales que sean necesarios «para que Ceuta recupere la normalidad lo antes posible» y para evitar nuevos episodios de entrada masiva. Por tanto, su permanencia dependerá de la evolución de la situación fronteriza y de las necesidades operativas.

 

Para aliviar la saturación, el Gobierno central ha comenzado a montar 1.500 nuevas plazas de acogida temporal en zonas como el aparcamiento de Loma Colmenar, las instalaciones de la Hípica y el espacio de El Guano. Mientras tanto, la Gendarmería Real marroquí mantiene un blindaje de seguridad en los accesos desde Castillejos (Fnideq), intentando dispersar a los grupos que aún merodean la zona con la esperanza de cruzar a nado.

La realidad de las personas migrantes

Detrás de las cifras se esconde un drama humano desgarrador. Cientos de personas, incluidos jóvenes marroquíes y migrantes subsaharianos, duermen a la intemperie en escolleras, plazas o naves portuarias debido al colapso total del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Muchos cruzaron movidos por noticias falsas que prometían una «frontera abierta», y ahora se encuentran en un estado de desorientación y agotamiento físico, algunos de ellos arrastran heridas por las contusiones sufridas tras el cruce a nado.

 

La organización Caminando Fronteras estima que 141 personas habrían perdido la vida por ahogamiento o aplastamiento durante los intentos de entrada desde finales de julio, una cifra que ilustra la peligrosidad de la ruta. El Defensor del Pueblo ha iniciado actuaciones de oficio ante las quejas por falta de agua potable, ropa limpia y condiciones mínimas de higiene para quienes siguen atrapados en la ciudad.

¿Hay riesgo de una nueva entrada masiva?

Las autoridades españolas mantienen barreras flotantes y redes neumáticas en los espigones para dificultar el paso marítimo. No obstante, la facilidad con la que se viralizan los llamamientos en internet obliga a ambos países a mantener dispositivos extraordinarios de prevención. Mientras persistan los factores de expulsión económica en Marruecos, la presión sobre la valla seguirá siendo una constante latente.

 

Sanidad en Ceuta: declaraciones divididas

El impacto sanitario es motivo de fuerte controversia. El Sindicato de Médicos denuncia un colapso en las urgencias del Hospital Universitario debido a más de mil atenciones por hipotermia y traumatismos. Sin embargo, el Ministerio de Sanidad lo niega, asegurando que el sistema resistió gracias a los refuerzos de Cruz Roja y la UME.

Según datos oficiales, se han realizado unas 5.800 asistencias sanitarias en quince días. Actualmente, el mayor riesgo no es hospitalario, sino epidemiológico, derivado del hacinamiento de personas que carecen de alojamiento adecuado y viven en condiciones de precariedad extrema. Un extremo, el del riesgo epidemiológico, en el que coinciden tanto el Sindicato de Médicos como el Ministerio de Sanidad.

 

¿Qué va a pasar con los menores no acompañados?

El futuro de los menores no acompañados es el nudo gordiano de la crisis. En Ceuta permanecen tutelados cerca de 1.900 menores (aunque algunas cifras institucionales oscilan entre 1.300 y 1.898), lo que supone una sobreocupación del sistema de protección del 2.000%. La ley prohíbe su devolución inmediata sin un procedimiento que garantice el interés superior del niño y la reagrupación familiar segura.

 

La solución planteada es su derivación a la península, pero el proceso está bloqueado por tensiones políticas sobre el reparto de cuotas y presupuestos entre las comunidades autónomas. Mientras Navarra o Cataluña se han mostrado dispuestas a colaborar, otras regiones como Madrid o Galicia presentan reservas por falta de capacidad propia. Ante este bloqueo, la Fiscalía General del Estado ha advertido que intervendrá para garantizar que la protección de estos niños no quede paralizada por conflictos institucionales.

La crisis de Ceuta dista mucho de estar resuelta. El reto inmediato es triple: gestionar la situación de vulnerabilidad de quienes aún permanecen en la ciudad, garantizar que el respeto a los derechos humanos guíe cada paso de la respuesta estatal y ofrecer seguridad a los ceutíes con la vuelta a la normalidad.

Preguntas frecuentes sobre la situación en Ceuta

¿Cuántas personas permanecen aún en la ciudad de forma irregular?

Aunque las cifras varían, el Ministerio del Interior estima que quedan unas 5.000 personas, mientras que el Gobierno de Ceuta ha elevado ese número por encima de las 8.000 en algunos informes.

¿Se están realizando devoluciones automáticas?

No de forma indiscriminada. Se aplican procedimientos de devolución ágil para adultos marroquíes sin vulnerabilidades acreditadas ni solicitudes de asilo, siempre en coordinación con las autoridades del país vecino.

¿Pueden los migrantes embarcar hacia la península?

No. La entrada irregular en Ceuta no permite el libre tránsito por el Espacio Schengen. Se realizan controles rigurosos en el puerto para impedir el embarque hacia Algeciras, salvo en casos autorizados por asilo o razones humanitarias.