El comercio local de la Región de Murcia bendice la llegada de la ‘tasa Shein’: «Las plataformas chinas nos estaban comiendo»

El nuevo arancel para los envíos de bajo valor desde fuera de Europa resta atractivo a Aliexpress o Temu mientras que las tiendas y locales de proximidad confían en recuperar clientes

Natalio Morcillo, de la tienda Tokio Store de Murcia, ordena algunos de los productos que tiene en su local, este miércoles.

Natalio Morcillo, de la tienda Tokio Store de Murcia, ordena algunos de los productos que tiene en su local, este miércoles. / Israel Sánchez

Adrián González  LA OPINIÓN

Se acabaron muchos de los miles de chollos en productos de bajo valor que los consumidores murcianos pedían a diario en Internet a través de Aliexpress, Shein o Temu a precio reducido. Ropa y moda, componentes electrónicos y accesorios tecnológicos, bricolaje, objetos para mascotas, utensilios de cocina y hogar…

En el mercado online internacional sigue encontrándose cualquier producto que se necesite, pero desde hace unos días lo es más caro. Punto y final a pedir un vestido a China por menos de 5 euros, unos auriculares inalámbricos o bombillas inteligentes por precios, en muchas ocasiones, irrisorios…

Bruselas cumplió con la advertencia que dio hace meses y desde el pasado 1 de julio ha aplicado la ‘tasa Shein’, el nuevo arancel temporal de la Unión Europea para los envíos de bajo valor procedentes de países de fuera de la UE, especialmente de China. La medida afecta a estas plataformas cuyo modelo de negocio se basa en el envío masivo de productos baratos directamente al consumidor europeo.

Y el pequeño comercio local y tradicional de la Región de Murcia, que desde hace años viene sobreviviendo al empuje no solo de los centros comerciales sino también a un ecommerce cada vez más arrollador, ha bendecido este tributo.

Textil, calzado y decoración son algunos de los sectores que esperan beneficiarse

Jesús López Pay, presidente de la Federación de Comercio de la Región de Murcia (Coremur), sostiene que la aplicación de este nuevo impuesto a los vendedores extracomunitarios -que acaban repercutiéndolo en el precio final del cliente- puede contribuir a que parte de estos consumidores vuelvan a comprar en el comercio de proximidad, especialmente en productos de bajo precio.

El recargo, recuerda López Pay, se aplica por producto, lo que hace que muchos pedidos de artículos muy baratos pierdan el atractivo económico que tenían antes.

«Si pides diez unidades del mismo producto, solo pagas 3 euros, pero si pides varios productos diferentes, son 3 euros por cada uno. Eso hace que la gente, a lo mejor, ya se lo piense», dice en declaraciones a La Opinión. «Habrá cosas que realmente valgan menos de esos 3 euros porque hay gente que incluso compra hasta un trapo para limpiar el polvo por Internet«.

Para el presidente de los comerciantes murcianos, con la aparición masiva de este tipo de plataformas en la red los consumidores han ido teniendo una idea equivocada del precio: «Te lo anuncian como si fuese una ganga, pero lo puedes encontrar más baratos en el comercio de aquí. Muchas veces la gente compra por la comodidad del móvil y por no salir de casa pese a que le salga más caro», lamenta.

«Hay gente que incluso compra hasta un trapo para limpiar el polvo por Internet»

Jesús López Pay

— Presidente de Coremur

Con este nuevo horizonte, el comercio regional espera que muchos murcianos cuando compren, por ejemplo, ropa o calzado, «acudan a la tienda de su barrio, de su ciudad o de su pueblo, en lugar de hacerlo por Internet», admite López Pay, quien señala que el textil y el calzado son de los sectores a los que más perjudican estas plataformas y que más se podrían beneficiar de estas medidas.

Clientas mirando ropa en la  tienda Didada de Cartagena, este miércoles por la mañana.

Clientas mirando ropa en la tienda Didada de Cartagena, este miércoles por la mañana. / Loyola Pérez de Villegas

Adaptarse a los nuevos hábitos de consumo

Precisamente Karim El Hamri, propietario de la tienda de moda femenina Didada, ubicada en la calle San Fernando de Cartagena, afirma a este periódico que, en su caso, Shein le había quitado un 20% de las ventas. No obstante, matiza que el impacto sobre el pequeño comercio responde a una suma de circunstancias. «El centro comercial también te hace daño; luego está que no se arreglen las calles o que no se cuide el entorno», explica.

No obstante, defiende que el comercio tradicional debe adaptarse a los nuevos hábitos de consumo. Por ello, además de la venta en la tienda física, organiza emisiones en directo a través de redes sociales para mostrar las novedades y atender personalmente a sus clientas. «Tenemos que mutar al mismo ritmo que cambian los hábitos de compra; hay que competir también en ese terreno y aprovechar las herramientas que tenemos», sostiene.

«Tenemos que mutar al mismo ritmo que cambian los hábitos de compra»

Karim El Hamri

— Didada (Cartagena)

Respecto a la denominada ‘tasa Shein’, considera que puede ser una ayuda para equilibrar la competencia, aunque cree que las medidas no deberían quedarse únicamente en gravar las importaciones. A su juicio, los ingresos obtenidos deberían destinarse a apoyar de forma directa al pequeño comercio. «La práctica penalizadora hacia esas tiendas tendría que revertir directamente en ayudas al comercio local. Eso sí sería una medida realmente útil», señala. Asimismo plantea que la Administración podría compensar a los comerciantes con rebajas fiscales o ayudas para afrontar gastos como la electricidad.

Natalio Morcillo, de la tienda Tokio Store con artículos de decoración, regalos, moda y complementos en la céntrica calle Platería de Murcia, también recibe con satisfacción la entrada en vigor del impuesto: «Las plataformas chinas nos estaban comiendo«. La medida, dice, supone un primer paso para frenar la competencia de Aliexpress o Shein y favorecer que los consumidores vuelvan a comprar en los establecimientos tradicionales.

«Creo que ya era hora de que se hiciera algo, porque esto ha sido un desmadre estos últimos años. Internet siempre quita ventas y ahora la gente se va a pensar más lo que compra. Eso nos puede venir bien porque vendrán más a las tiendas», sostiene.

El comerciante considera que las plataformas chinas han competido durante años en condiciones desiguales, ofreciendo productos a precios muy bajos y, además, con envíos gratuitos. «Lo peor no es solo que vendan un vestido por cinco euros, es que encima no te cobran ni el transporte. Ahí había una competencia muy difícil de igualar», afirma.

«Aquí puedes ver el producto, tocar el tejido y saber realmente lo que estás comprando»

Natalio Morcillo

— Tokio Store (Murcia)

En su opinión, muchos consumidores también mantienen unas expectativas poco realistas respecto a este tipo de compras, con gente «escandalizada» cuando reciben el vestido que han comprado por 5 euros y ven que no tiene nada que ver con lo que aparecía en la foto. Frente a ello, reivindica el valor añadido del comercio físico: «Aquí puedes ver el producto, tocar el tejido y saber realmente lo que estás comprando», insiste.

Aunque considera que el recargo europeo es una medida «algo escasa», cree que marca el camino para corregir una situación que, en su opinión, se había convertido en «una ciudad sin ley» desde el punto de vista comercial. «No entiendo cómo no se había hecho antes algo así», reconoce.