El Real Murcia gana al Europa y se aleja de la tumba del descenso (0-2)

Los granas ganan en Can Dragó en un partido que encarrilan antes del descanso y en el que saben sufrir tras la expulsión de Piñeiro

Ortuño y Óscar Gil ponen los goles, mientras que el meta Manu García, del filial, se convierte en el salvador de la tarde

El Real Murcia celebra su primer gol

El Real Murcia celebra su primer gol / PACO LARGO

Ángela Moreno  LA OPINIÓN

Con las pulsaciones aceleradas pero con tres puntos en la mochila. Así acabaron este domingo los aficionados del Real Murcia. Pero por lo menos en esta ocasión pudieron celebrar una victoria tan importante que vale media salvación. Y es que, por mucho que se le pongan bien los partidos a los murcianistas, los murcianistas siempre acaban complicándose. Da igual que al descanso te vayas con una ventaja de 0-2 en el marcador gracias a los goles de Ortuño y Óscar Gil; da igual que te sobrepongas a la lesión de Jorge Mier o de que empieces la segunda parte con el partido completamente dominado, y da igual porque siempre ocurre algo que te pone a temblar. Y ese algo fue la expulsión de Piñeiro en el minuto 66. Le tocaba al Real Murcia afrontar los últimos minutos con diez y con Manu García bajo los palos, pero el meta del filial firmó un sobresaliente en su debut. Y gracias a esas paradas decisivas el Real Murcia pudo asegurar tres puntos que significan más de media permanencia.

Mejor con perfil bajo

Apostábamos porque el Real Murcia le ganaría al Sanluqueño o al Marbella, pero le ganó al Atlético Madrileño. Hacíamos cuentas pensando que los tres puntos ante el Antequera o el Nástic caerían del lado grana, pero la victoria llegó frente al Europa. Podríamos pensar que el Real Murcia gana cuando menos se espera, sin embargo, la verdad parece otra. Y es que posiblemente a los murcianistas se les da mejor enfrentarse a rivales que salen a ganar y no a encerrarse, rivales que no les regalan el protagonismo. Y sin protagonismo, el Real Murcia tiene más posibilidades de sobrevivir, como sucedió este domingo en Can Dragó.

Porque en Barcelona, por muchas exigencias de victoria, el Real Murcia se pudo permitir ir de tapado, como ocurrió también cuando se enfrentó hace unas semanas al Atlético Madrileño. Porque a los granas le cuestan mil cosas, pero sobre todo mandar en los partidos. Porque los granas no saben encontrar el camino. Por eso a lo mejor les salió también el plan frente al Europa. Aunque los primeros quince minutos fueron para olvidar, aunque los de Curro Torres parecían completamente dormidos cuando necesitaban estar más que despiertos, un saque de esquina lo cambió todo.

De córner…

Ni una vez se habían arrimado los visitantes al área de Flere. Ni tres pases seguidos habían dado. Ni Moyita, ni Palmberg ni Real se imponían en el centro del campo. Solo habían sido capaces de salir de la cueva con un centro lateral de Cristo Romero. Como siempre, sin rematador. Y encima en el minuto doce se lesionaba Jorge Mier, sustituido por Jon García. Pero un saque de esquina despejó todos los nubarrones. Lanzaba Moyita desde la esquina y tras un remate de Jon García que despejaba Flere, Ortuño aparecía para poner el 0-1 en el marcador. El delantero yeclano, novedad en un once en el que no estaba Flakus, conseguía poner su granito de arena tras unas semanas en las que no estaba cumpliendo las expectativas de su fichaje.

El gol permitía al Real Murcia mandar en el marcador, pero el gol también dio alas a los granas, que por fin consiguieron sentirse cómodos en el terreno de juego. Todo lo contrario le sucedió al Europa. Si el equipo barcelonés había dominado durante el tramo inicial, tras el tanto grana se sintieron completamente ahogados. Fue sobre todo gracias al paso al frente de los de Curro Torres, que con ventaja se pusieron el mono de trabajo. Con una presión alta cortaron cualquier posibilidad de avance de los locales, y además aprovecharon para encerrar a los barceloneses, que empezaron a sentirse demasiados incómodos en su propia casa.

Moyita, por fin

Es verdad que esa pequeña superioridad no acababa en ocasiones de gol, pero este domingo el Real Murcia se abonó a las acciones a balón parado. Si el primer gol llegó tras un córner, el segundo llegaría gracias a una falta. En ambos casos el protagonista fue Moyita. Con el centrocampista inspirado, las posibilidades ofensivas crecen. Y en Can Dragó, después de casi una temporada decepcionante, Moyita apareció. Aprovechó una falta lateral para meter un balón al área que remataría Óscar Gil, un Óscar Gil que se ha convertido en el ‘killer’ murcianista en esta segunda vuelta. Ya lleva siete goles el central, siete goles que se han acabado convirtiendo en la tabla de salvación de los granas.

Moyita este domingo

Moyita este domingo / PACO LARGO

Qué pena que el Europa no fuese siempre el rival del Real Murcia. Porque ante los barceloneses los granas siempre sacan su mejor cara. Ocurrió en la primera vuelta, cuando con Colunga se logró una victoria contundente para cerrar el 2025, y sucedió este domingo, cuando había que ganar sí o sí para encarrilar la permanencia, y al descanso ya se tenía un gran 0-2 en el marcador.

Empezaba la segunda parte con otro cambio obligado para el Real Murcia. Jon García, que había saltado por la lesión de Jorge Mier, se quedaba fuera. Entraba en su lugar un Héctor Pérez que reaparecía tras tres meses. Los continuos cambios defensivos por problemas físicos de sus jugadores no acabó afectando a un Real Murcia que en Can Dragó por fin asumió la importancia de sacar los tres puntos para empezar a dejar atrás la tumba del descenso.

Control total

A diferencia de lo ocurrido en el inicio de la primera vuelta, tras el descanso el Real Murcia saltó al terreno de juego decidido a defender la ventaja que tenía en el marcador. Controlando completamente el partido y evitando cualquier reacción de los locales, el trabajo defensivo de los atacantes ayudaba y mucho para controlar a los de Aday Benítez. De hecho, Jordi Cano, segundo máximo goleador de la categoría, apenas pudo ser protagonista. Tampoco tuvo que esforzarse mucho Piñeiro, titular este domingo en la meta murcianista ante la ausencia por lesión de Gazzaniga.

Llegan los problemas

Para el Real Murcia lo de ganar sin sacar de quicio a sus aficionados no es posible. Siempre tiene que elevar las pulsaciones el equipo grana. En esta ocasión los nervios empezaron en el minuto 67. Tras un fallo defensivo, Piñeiro derribaba fuera del área a Jordi Cano y el colegiado no dudaba en expulsar al meta murcianista. Además de quedarse con diez a falta de veinte minutos, Manu García, meta del filial, tenía que asumir la responsabilidad de ponerse bajo los palos del primer equipo.

Piñeiro, expulsado

Piñeiro, expulsado / PACO LARGO

Si ya era un problema jugar con diez, el Real Murcia vería cómo unos segundos después el colegiado señalaría penalti por mano de Pedro Benito. Sin embargo, en esta ocasión el VAR fue decisivo para que el árbitro cambiara de opinión. Y es que las repeticiones demostraban que el balón golpeaba en la mano tras un rebote, lo que eliminaba la posibilidad de que fuera penalti.

En manos de Manu García

Se salvaba el Real Murcia en esta ocasión, pero quedaba un mundo por delante. De hecho, Manu García tuvo que empezar a aparecer para evitar el gol de los locales. Sobre todo en una gran ocasión de Jordi Cano. También fue protagonista el pichichi local en una acción en la que el Europa reclamó penalti, pero el colegiado dijo que no había nada en esa jugada.

Hasta doce minutos se añadieron en la segunda parte, pero por una vez nada se interpuso en el camino del Real Murcia hacia la victoria. No se movió el 0-2 del marcador y los tres puntos se vienen para Nueva Condomina, tres puntos que valen más de media permanencia.