Las parcelas se seleccionan por su capacidad para frenar contaminantes y restaurar ecosistemas
Las negociaciones se mantienen bajo confidencialidad para evitar el encarecimiento del suelo

El Gobierno regional impulsa la ampliación de la red de espacios naturales en el entorno del Mar Menor / CARM
El Mar Menor sigue sumando piezas en su compleja recuperación. A las actuaciones visibles sobre el terreno, como la restauración de humedales o la retirada de infraestructuras degradadas, se suma ahora una estrategia menos perceptible, pero clave: ganar territorio para la naturaleza. El Gobierno regional ha puesto en marcha un plan para ampliar la red de espacios protegidos en torno a la laguna mediante la compra de suelos considerados estratégicos.
La iniciativa, según fuentes de la Consejería de Medio Ambiente consultadas por La Opinión de Murcia, busca reforzar la resiliencia del ecosistema y avanzar en el cumplimiento de la Ley 3/2020 de recuperación y protección del Mar Menor. Para ello, el Ejecutivo autonómico prevé destinar este año un millón de euros a la adquisición de parcelas con alto valor ambiental o potencial de restauración.
Se trata de una línea de actuación que se inserta en una estrategia más amplia basada en la renaturalización del entorno, la creación de infraestructura verde y la mejora del estado de conservación de hábitats y especies. «El objetivo es actuar de forma integral sobre el territorio, reforzando los mecanismos naturales que ayudan a proteger la laguna», explican las mismas fuentes.
Las operaciones de compra se encuentran actualmente en fase de negociación, lo que obliga a mantener la discreción sobre los terrenos concretos. Desde la Consejería subrayan que la confidencialidad es necesaria para «no alterar las condiciones del mercado ni encarecer las adquisiciones», evitando así comprometer la viabilidad de las operaciones.
En la práctica, la selección de parcelas responde a criterios estrictamente técnicos. Se priorizan aquellas ubicadas en zonas de alto valor ecológico o próximas a espacios ya protegidos, con capacidad para actuar como áreas de amortiguación frente a la entrada de nutrientes, sedimentos o contaminantes. También se valoran su potencial para la restauración de hábitats y su contribución a la conectividad ecológica.
Los humedales y espacios funcionan como filtros verdes para retener nutrientes
Este enfoque cobra especial relevancia en un entorno como el del Mar Menor, donde los episodios de lluvias intensas arrastran hacia la laguna grandes cantidades de agua cargada de nutrientes. En este contexto, los humedales y espacios naturales funcionan como filtros verdes capaces de retener parte de esos aportes antes de que alcancen el ecosistema marino.

El Gobierno regional se hizo con 310 hectáreas de terreno en El Carmolí. / Iván Urquízar
Actualmente, el Gobierno regional gestiona 829 hectáreas de humedales protegidos en el entorno del Mar Menor, que desempeñan precisamente esa función de infraestructura natural. La ampliación de esta red permitiría reforzar ese papel y mejorar la conectividad entre espacios, uno de los retos pendientes en la recuperación de la laguna.
Las parcelas adquiridas se incorporarán a la red de espacios naturales o quedarán vinculadas a figuras de protección ambiental, integrándose en los instrumentos de planificación y gestión existentes. De este modo, contribuirán a la conservación de hábitats de interés comunitario y al desarrollo de los planes específicos del Mar Menor.
La Comunidad gestiona en este momento 829 hectáreas de humedales protegidos en el entorno del Mar Menor
Desde la Consejería de Medio Ambiente recuerdan que el conjunto de estas actuaciones se enmarca en una estrategia compartida entre administraciones, basada en el rigor científico, la cooperación institucional y la movilización de recursos, con el fin de acelerar la recuperación del ecosistema.
Esta línea de trabajo enlaza directamente con actuaciones recientes como la restauración del humedal de El Carmolí, donde ya se han ejecutado intervenciones visibles tras la expropiación de más de 300 hectáreas. La eliminación de una antigua pista de aterrizaje o la plantación de más de 18.000 ejemplares vegetales son algunos de los hitos de un proyecto que, en palabras del consejero Juan María Vázquez, supone «un paso decisivo en la recuperación de este espacio natural».
104 millones y 200 proyectos para este año
En paralelo, el Ejecutivo autonómico mantiene en marcha una planificación más amplia que contempla más de 200 proyectos y una inversión superior a los 104 millones de euros este año. A ello se suma el desarrollo de soluciones tecnológicas para la desnitrificación del agua o la instalación de fondeaderos ecológicos para proteger los fondos marinos.
El balance de los últimos años refleja, según el Gobierno regional, un incremento sostenido de la inversión y del grado de ejecución de las medidas previstas. Desde 2020 se han movilizado más de 300 millones de euros, con actuaciones que abarcan desde la transformación del territorio agrícola hasta la mejora de infraestructuras hidráulicas.
En ese contexto, la compra de terrenos emerge como una herramienta discreta pero estratégica. No genera grandes titulares inmediatos ni resultados visibles a corto plazo, pero puede resultar determinante para consolidar un modelo de gestión basado en la recuperación de procesos naturales.
Desde la Consejería insisten en que se informará de las adquisiciones a medida que se vayan formalizando, en línea con los principios de transparencia. Mientras tanto, el foco sigue puesto en ampliar ese cinturón verde que, poco a poco, debe ayudar a devolver el equilibrio a uno de los ecosistemas más frágiles del litoral mediterráneo.