Gonzalo Celorio, Premio Cervantes 2025: la petición de perdón de España a México es «anacrónica y retrotópica»

  • Celorio es el séptimo escritor mexicano que logra el Premio Cervantes

  • Novelista y ensayista, dirige la Academia Mexicana de la Lengua

Gonzalo Celorio: La petición de perdón de España a México es "anacrónica y retrotópica"
El Premio Cervantes 2025, Gonzalo Celorio. EFE/ Fernando Villar
Cristina Pérez   RTVE

«Si físicamente somos lo que comemos, espiritualmente somos lo que leemos«, Gonzalo Celorio

El Premio Cervantes 2025 es un hombre hecho de literatura, ama los libros, no tiene casa, sino biblioteca y, entre todas las entradas del diccionario, su favorita es «palabra«, una humilde pieza del rompecabezas de la lengua.

El séptimo mexicano que logra la distinción más alta de las letras en español sigue «emocionado» por el premio y gusta de los aforismos. Gonzalo Celorio «escritor entre los académicos y académico entre los escritores» piensa que «nada es incompatible con la creación literaria«.

En un encuentro con los medios en el Museo Reina Sofía, el autor de 78 años, con voz «disminuida y pedregosa» ha recordado a su editora en Tusquets, recientemente fallecida, Beatriz de Moura.

 

Ante la inevitable pregunta de qué opina sobre la tensión diplomática entre México y España por una posible petición de perdón por la conquista, el galardonado asegura que «ha sido inútil» y tiene «la esperanza de que se haya superado».

Demanda «anacrónica y retrotópica»

Celorio cree que «la solicitud de perdón tiene dos características esdrújulas, es anacrónica y retrotópica«. Considera que es anacrónico pedirle a un Estado que se disculpe por unos abusos cometidos cuando «no era España y tampoco era México» en «un anacronismo muy fuerte de hace medio milenio«.

Reconoce que hubo signos de violencia en la conquista, pero también existía en las comunidades originarias, algunos grupos ejercían «una violencia terrible frente a las comunidades circunvecinas» (el imperio azteca, por ejemplo).

Sobre lo retrotópico, concepto de Bauman, la solicitud de perdón «pone al mundo prehispánico como paradigmático, visto hacia atrás y no hacia adelante, como si fuera el paraíso perdido». Una nostalgia por un mundo con unas condiciones «muy adversas, violencia, sojuzgamiento y guerras intestinas«.

La lengua de la independencia

El director de la Academia Mexicana de la Lengua precisa que «la conquista espiritual que pretende legitimar la conquista política, se hizo en lenguas indígenas, los misioneros sembraban la palabra de dios en lenguas indígenas».

Frente al tópico de que la lengua española es la de la conquista, al final de la época colonial no habia más de tres millones de hispanohablantes, «quien hace el trabajo de la castellanización son las flamantes repúblicas americanas«. El español «no es la lengua de la conquista sino la lengua de la independencia, sin la que no habríamos podido configurar nuestras respectivas nacionalidades».

Asegura que siente «una profunda veneración por una lengua formidable, importante en términos históricos, cualitativos y cuantitativos». Recuerda que 500 millones de personas tienen el español como lengua materna y otros 100 millones como segunda lengua.

Unidad en la diversidad

Aclara Celorio que el inglés tiene más hablantes, pero no como lengua materna, y también el chino mandarín «pero no sale de sus fronteras». A sus dimensiones maravillosas se suma «la unidad de la lengua en la vastedad del territorio, desde el Río Grande a la Patagonia hay 12.000 kilómetros y se pueden cruzar 20 fronteras sin perder inteligibilidad». Las variedades dialectales enriquecen el patrimonio linguístico.

La ceremonia de entrega del Premio Cervantes será este jueves en el paraninfo de la Universidad de Alcalá, en un acto presidido por los reyes. Preguntado por su discurso, le hubiera gustado abordar la tardía llegada de la novela al continente americano, la influencia del modernismo de Ruben Darío en la generación del 98, o el impacto del boom hispanoamericano en la Transición española.

Sin embargo, para ceñirse al tiempo asignado, su alocución versará sobre su «expresión novelística como parte de la literatura del yo y cosas tan familiares como mi familia misma«. Apunta que glosará algún retrato de Cervantes, «siempre en una actitud muy engolada, muy solemne«, aunque le gustaría verle riendo a carcajadas.

Humor y libertad

«El sentido del humor en el Quijote es extraordinario», pero añade que la defensa de la libertad, es superior a la justicia como valor, por eso el ingenioso hidalgo desencadena a los galeotes del rey. Encomia la libertad escritural del Quijote «una serie de disparates» con los que Cervantes «subvierte la ortodoxia narrativa con gran fecundidad y rompe el canon».

El texto es «un prodigio que se convierte en la novela canónica de la lengua española». Y bromea: «Después de este espóiler, en castellano de Burgos, el discurso no va a resultar muy atractivo«.

Respecto a sus compatriotas con los que comparte el Premio Cervantes: Octavio Paz, Carlos Fuentes, Sergio Pitol, José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska y Fernando del Paso, se siente orgulloso: «Me asusta y me abruma un poco, pero me siento muy feliz de estar en este elenco«.

Tras la entrega del galardón, esa misma tarde del 23 de abril, Celorio iniciará la XXX lectura continuada del Quijote en el Círculo de Bellas Artes.