El Cristo de la Sangre abandona su templo al filo de la madrugada
Lorca pone en la calle este Jueves Santo la procesión del perdón, un desfile bíblico-pasional que preside el Paso Morado, que muestra el drama del pueblo judío bajo la dominación de los imperios de Roma y Egipto y que pone especial atención en las horas previas a la muerte de Jesús según el relato evangélico.
El Paso Blanco y el Paso Azul, las dos cofradías más importantes y rivales de la Semana Santa lorquina, incluyen en esta procesión centenares de caballos adornados con mantos bordados en oro y sedas, carros de tiro y lujosas carrozas con los personajes clásicos de las civilizaciones romana, egipcia y asirio babilónica.
El Paso Morado es el contrapunto de ese suntuoso desfile de blancos y azules y no incluye grupos bíblicos en movimiento sino solo tronos, estandartes, nazarenos y penitentes cubiertos con túnicas, descalzos y portando cruces.
Con antecedentes históricos en el siglo XVIII, su imagen titular es el Cristo del Perdón del imaginero Roque López, aunque su pieza más reconocible es el trono de «La última cena» de Salzillo padre, realizado hace 326 años y que está considerado como el cenáculo más antiguo de la Semana Santa española, en el que Jesús y los apóstoles están sentados a la mesa en la que hay alimentos reales.
Cuando concluya la procesión, a medianoche, el Paso Morado iniciará un via crucis penitencial nocturno para trasladar al Cristo de la Misericordia a su ermita del monte Calvario, construida en 1693.