REPORTAJE FOTOGRÁFICO
El Entierro busca conquistar el aire.
LA OPINIÓN
Están cuadrados, firmes, en parte por el frío y en parte por el oficio. La Unidad de Música de la Academia General de Aire (AGA) espera impertérrita a que pasen los patrocinadores y sus espectáculos de motos, bailes y muñecos que abren el desfile del Entierro de la Sardina. Por su 75 aniversario, la AGA tiene el honor de dar el toque de corneta a uno de los últimos grandes eventos de las Fiestas de Primavera de este año. El Capitán Músico D. José Manuel Castelló se ríe, dice que algo tan militar no casa mucho con un evento tan lúdico y festero, pero en cuanto le dan luz verde a la salida desde la avenida San Juan de la Cruz se viene arriba con la banda.
El desfile del Entierro de la Sardina era uno de los dos eventos que más creó expectación ayer, el segundo lo podrán leer en otro reportaje que lleva hoy el periódico. Sumidos durante más de horas en un puro mundo de fantasía, cada vez con más apoyo tecnológico y con más vatios en los altavoces, los espectáculos no dejaron indiferente a nadie. Por una parte, todos los pequeños que poblaban las primeras filas disfrutaron con los trajes de varias comparsas que recreaban mundos parecidos al de ‘Mad Max’ y a los terribles ‘Alien vs. Predator’, acompañados de esqueléticos pterosaurios que volaban con un jinete en su lomo. Estos espectáculos, que cada año tienden a ser más grandes y más complejos, tuvieron que hacer ayer un verdadero ejercicio de esquivar semáforos y cables por todo su recorrido, y alguno no lo pudo evitar a tiempo como le ocurrió a uno de los pájaros jurásicos en la avenida de Colón.
Por otro lado, no faltaron los imprescindibles soldados franceses que con cuchillos, tenedores y cucharas persiguieron a todo aquel que osaba levantarse de su silla. Los cabezudos pelearon con los retornados gigantes de Caravaca de la Cruz, ya que llevaban sin pisar el Entierro durante varias décadas, por ver quién podía atraer más la atención del público. El mítico dragón verde volvió también un año más a recoger bengalas en su boca para no dejar de brillar en toda la noche. Los gangster fueron los únicos que cogieron el coche y volvieron a ocupar su espacio en la calzada mientras apuntaban con sus revólveres a la gente.
La música electrónica fue la que convirtió una noche con bajas temperaturas en una más discotequera y con más ritmo. Todas las comparsas buscaron la complicidad del público invitándoles a bailar desde su sitio. Desde Águilas, los Trajes de Papel fueron la fantasía que portaron varias chicas que cada baile que hacían tenían que inclinarse un poco hacia adelante para arrastrar las pesadas estructuras. Desde Alicante, las internacionales ‘La Sal de Torrevieja’ animaron al público con bailes eléctricos, así como los chicos y chicas de la academia ‘Victor Campos’, de Las Torres de Cotillas, que no pararon de moverse durante todo el recorrido.
Las acrobacias, que tampoco faltaron este año, llegaron desde la cola de un escorpión gigante y desde más de 10 metros de altura, donde sujetada con enormes globos de helio, una chica cortaba la respiración de quienes miraban impresionados.
Sin lluvia a la vista
Si algo realmente preocupaba ayer era la lluvia que las previsiones habían augurado sobre el Entierro. Aguantaron las nubes sin soltar agua y permitieron a los sardineros, desde sus más de 40 carrozas, lanzar toneladas de juguetes sobre el público que gritaba a los pies de cada una. En las terrazas y ventanas de los edificios, las sábanas atadas a dos palos ayudaban a recoger algo del desfile. Abajo, los paraguas que no habían servido para parar la lluvia se les daba media vuelta y alguna pelota conseguía pescar. Esas pelotas eran lo más demandado ayer durante todo el recorrido, cuyos lanzadores tuvieron puntería, de tantos años entrenando, en lugares como el puente de Hierro, donde todos los espectáculos tuvieron que medir bien sus márgenes para no dar a nadie.
