Organización de las Naciones Unidas
La Carta de esta Organización (firmada en San Francisco el 26 de junio de 1945 y que entró en vigor el 24 de octubre del mismo año) supone, como hemos anunciado, un cambio importante respecto a la situación anterior, ya que
el Pacto de la Sociedad de las Naciones que la precedió estaba redactado en dos idiomas oficiales: inglés y francés, ambos con el mismo valor, mientras que la Carta de la Organización de las Naciones Unidas se redactó en cinco idiomas: chino, francés, ruso, inglés y español, estableciéndose en su artículo final, el 111, que «son igualmente auténticos». Expresión paralela se utiliza en el texto inglés «are equally authentic», mientras que el francés dice «feront également foi».
el Pacto de la Sociedad de las Naciones que la precedió estaba redactado en dos idiomas oficiales: inglés y francés, ambos con el mismo valor, mientras que la Carta de la Organización de las Naciones Unidas se redactó en cinco idiomas: chino, francés, ruso, inglés y español, estableciéndose en su artículo final, el 111, que «son igualmente auténticos». Expresión paralela se utiliza en el texto inglés «are equally authentic», mientras que el francés dice «feront également foi».El profesor Jacqué, recuerda que durante los trabajos preparatorios únicamente el representante de los Países Bajos se refirió a las dificultades que podrían originarse por esta redacción de la Carta en cinco idiomas, todos con el mismo valor jurídico. El delegado soviético replicó que aún serían mayores las dificultades que se producirían si quería hacerse prevalecer uno de los textos .
El resultado fue, como afirma el profesor Jacqué citando a Ruth Russell, que no se incluyó en la Carta ninguna disposición sobre su interpretación, lo que teóricamente puede dar lugar a problemas en relación no sólo con este instrumento, sino en general con otros tratados multilingües.
Este artículo 111 no determinaba con certeza cuáles serían los idiomas en los que se realizarían los trabajos de los órganos de la nueva organización, a quienes correspondió la decisión.
Así, la batalla volvió a plantearse, incluso antes de que se celebrase el primer período de sesiones de la Asamblea General, en el seno de la Comisión preparatoria de las Naciones Unidas, que se creó al terminar la Conferencia de San Francisco para asegurar la interinidad hasta la convocatoria de estos órganos de las Naciones Unidas, y para tomar las medidas concretas que facilitaran la iniciación de actividades del nuevo organismo.
El protagonismo de las Organizaciones Internacionales
El creciente protagonismo de estas organizaciones Internacionales», «es una de las características más definidoras de nuestros tiempos, fruto de dos fenómenos coincidentes y complementarios:
»El espectacular progreso de las comunicaciones, en su más amplio sentido, que permite el traslado de mercancías, personas, noticias, imágenes e ideas de manera rápida (instantánea, e incluso relativamente previa a veces) y asequible, que ha producido un mundo interdependiente, en el que todos nos vemos afectados —en diverso grado, por supuesto— por lo que ocurre en cualquier lugar del planeta, que se ha convertido, según la acertada expresión de Mc Luhan en la aldea global.
»La percepción, por los sectores más sensibles e influyentes, en los países más avanzados, de las dos catástrofes de este siglo, las dos guerras mundiales, como consecuencia de los intentos de establecer sistemas de relación internacional basados en la vieja idea imperial, que, hasta el estallido de 1914, había sido el motor de la Historia.
»La nueva Sociedad Planetaria se manifiesta —y va desarrollándose—», afirmé en la misma ocasión, «por la creación de foros, ágoras, lugares públicos en los que, sin tapujos, a veces, pero también en pequeños grupos que se hablan más secretamente con frecuencia, se discuten los asuntos públicos, sin que en estos foros o ágoras, como ocurría también en los que les precedieron, se llegue siempre a adoptar decisiones o acuerdos que, sin embargo, sí son muchas veces propiciados —y condicionados— por estos debates.
»Estos foros o ágoras son las Conferencias u organizaciones Internacionales, de muy variados tipos, porque los miembros de esta Comunidad Internacional (que se está creando y que aún carece de estructuras semejantes al instrumento característico de la denominada Edad Moderna: el Estado) ya no son sólo los Estados, sino entes supraestatales, unas veces públicos o de interés público, otras privados, e incluso a veces los individuos, los seres humanos directamente».