Cuanto antes se establezcan los Estados Unidos de Europa, antes se resolverán los problemas internos secesionistas de cada país

Emmanuel Macron ha dado a entender a su entorno que no se contaminará de las concesiones y claudicaciones de los gobiernos españoles en Cataluña. Cualquier reconocimiento de la identidad corsa irá precedido del respeto a la unidad nacional e institucional de Francia. La Constitución de la V República, aprobada por la voluntad general libremente expresada del pueblo francés, podrá reconocer “una cierta identidad” a Córcega. Y ahí empieza y termina lo que Macron está dispuesto a ceder mientras crecen los movimientos independentistas en la isla, algunos de ellos con especial virulencia.

“En nuestra nación no hay más que una lengua oficial, el francés”, ha declarado, de forma rotunda, el presidente de Francia, donde solo existe una nación de ciudadanos libres e iguales. El Estado de Derecho utilizará todos los medios de los que dispone para que la ley se cumpla, también por supuesto en el territorio que los secesionistas corsos llaman la “Isla muerta”.

Se da la circunstancia de que las cuatro grandes naciones de la Europa Unida, tal vez ya sin Inglaterra, tienen un problema común: Alemania, en Baviera; Italia, en la Lombardía; Francia, en Córcega; España, en Cataluña. Y ese problema podría resolverse cuando cristalicen los Estados Unidos de Europa. Habrá que elaborar entonces una Constitución europea. Y en ella, Baviera continuará formando parte de Alemania; Lombardía, de Italia; Córcega de Francia y Cataluña de España. Pero en el articulado de la Constitución se pueden incluir uno o varios artículos en los que se reconozca “la identidad” de cada una de estas regiones, llegando a un acuerdo con los líderes secesionistas para que se sientan integrados en la Carta Magna de los Estados Unidos de Europa. Varios de los más sagaces analistas políticos coinciden en la conveniencia de acelerar la creación definitiva de los Estados Unidos de Europa, porque el crecimiento de China, India y Estados Unidos puede comprometer la prosperidad europea. Cuanto antes se establezcan los Estados Unidos de Europa, cuanto antes se redacte una Constitución común, cuanto antes se someta a la aprobación de la ciudadanía europea, antes se resolverán los problemas internos secesionistas de cada país y antes se podrá hacer frente de forma efectiva a la competencia internacional de las naciones emergentes y del gigante estadounidense.

Luis María Anson, de la Real Academia Española.