Un cortocircuito o un cigarrillo son las causas que baraja la investigación para explicar el suceso que causó dos heridos leves entre los empleados

Un cortocircuito o una colilla mal apagada. Los bomberos de Cartagena solo valoran una de esas dos opciones como origen del incendio que anoche costó la vida a una mujer de 88 años, interna de la residencia de ancianos Los Almendros, situada en el paraje Los Pinos, en las proximidades de Molinos Marfagones. La anciana se encontraba en la cama, cogida con un cinturón por su propia seguridad, cuando una lengua de fuego envolvió el colchón. Su compañera de estancia sí pudo salir al pasillo y avisar a los cuidadores. Estos se dividieron entre los que hicieron frente al fuego con los medios que encontraron a su alcance y los que evacuaron con éxito a los ancianos de los cuartos más próximos. Ninguno de ellos sufrió daños.
El incendio se declaró hacia las diez de la noche en una habitación de dos camas situada en la planta baja del edificio. Una llamada al 112 puso en marcha a los bomberos de Cartagena, que temieron una situación mucho más grave cuando supieron que se trataba de un incendio en un geriátrico, habitualmente poblado de personas dependientes e impedidas. Pero los seis funcionarios que llegaron en un camión ‘primera salida’ comprobaron que el fuego estaba concentrado en una habitación, sin posibilidades de extenderse al resto del edificio, quizás porque la puerta de la estancia fue cerrada en algún momento e hizo de escudo.
Los bomberos atacaron las llamas y consiguieron apagarlas rápidamente. La desagradable sorpresa fue descubrir un cadáver entre los restos del colchón calcinado. Era el de una mujer de 88 años, Ascensión M. Su cuerpo estaba cogido a la cama con una sujeción especial para evitar una caída durante la noche, lo que le impidió huir cuando se declaró el fuego, indicaron fuentes próximas a la investigación.
Mayores evacuados
Mientras los bomberos trabajaban, los cuidadores y los propietarios del geriátrico lograron llevar a los cerca de sesenta internos hacia el área donde se ubica el centro de día, con el fin de alejarlos de la zona de riesgo. Lo hicieron de manera sosegada y ordenada, tratando de arropar a todos los ancianos, puesto que la temperatura ya había bajado de los diez grados a esa hora, en ese paraje.
Varias patrullas de la Guardia Civil y de la Policía Local acudieron al geriátrico para colaborar en la evacuación de los internos. Además, junto con personal de una ambulancia del 061, asistieron al menos a dos trabajadores afectados por inhalación de humos y una crisis de ansiedad.
Una comisión judicial llegó a medianoche a la residencia para levantar el cadáver de la anciana. Los bomberos ventilaron antes la habitación y la refrescaron después para permitir a los agentes de la Guardia Civil realizar las primeras pesquisas. De manera simultánea, los ancianos comenzaron a volver a sus habitaciones, transportados en sillas de ruedas por sus cuidadores.